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Sunday, August 14, 2016

40 AñOS DE “EL GEN EGOISTA”

J.R.Albaine Pons


 Acento.com.do, Agosto 15 del 2016


En su nuevo libro “Vida” (Life, 2016, Harper Collins, N.Y.), quinto libro de la serie “The Best of Edge”, su editor John Brockman, creador de Edge.org (organización considerada por el escritor Ian McEwan “un contínuo y emocionante coloquio”), presenta 18 ensayos de los principales pensadores actuales sobre lo vivo en nuestro planeta; el primer ensayo es de Richard  Dawkins y se titula “evolucionaridad”.
Y tenía que ser Richard Dawkins el primero.
Dawkins, inglés, zoólogo evolucionista, especialista en Etología ( el estudio del comportamiento animal) y, considerado el primer divulgador científico del mundo, votado por la revista inglesa Prospect como el primer intelectual público del mundo en una encuesta entre diez mil lectores de 100 países distintos en el 2013, ha dejado su huella magisterial desde hace ya un buen tiempo.
Y es que en 1976, hace ahora 40 años, se publicó “El Gen Egoísta” de la autoría de un joven Richard Dawkins, entonces profesor de Oxford. Aunque hoy día su autor no considera “El Gen Egoísta” su principal obra, por considerar que ha realizado mayores aportes teóricos en otros trabajos, no puede, aunque así quisiera, escapar del campo intelectual que creó y donde se iniciaron y aún se inspiran aquellos que investigan científicamente los profundos fenómenos de lo que significa estar vivo hoy.
El gen, un pedazo de ADN, siempre busca sobrevivir. Cada gen de cada célula busca pasar a la siguiente generación y hace su función en unión de otros genes para construir un vehículo (organismo, individuo) que garantice su paso al futuro.
¿Y si son los genes de los gametos?  Igual, ¡solo quieren que en la siguiente generación, y en la siguiente y en la siguiente, estar!!!
Claro, un gen no piensa. Es una parte de una molécula, ni muy grande ni muy complicada, que se copia a sí misma. Lo de egoísta es una metáfora, para decir que así es como funcionan y así mantienen estable a las especies. Hasta que el individuo no pueda vivir por un cambio en el ambiente. Pero, por la variabilidad, algunos vehículos tendrán ciertos genes que entonces serán importantes y esos sobrevivirán y se reproducirán, con la posibilidad de convertirse en nuevas especies.
En su introducción al texto de 1976, señala el autor: “soy un etólogo, y este libro trata del comportamiento de los animales”. Solo con decir que John Mynard Smith, Desmond Morris ( quien dibujó su portada) y Robert Trivers fueron de entre las dos decenas de especialistas que revisaron el texto, nos muestra que las ideas del mismo, si bien magistralmente expuestas por Dawkins, no eran ciencia-ficción, sino la amplia base teórica sobre la que avanzó la biología y la genética molecular en el último tercio del siglo XX y hasta hoy día.
En realidad Dawkins creó una metáfora para explicar lo que el neo-darwinismo ya explicaba, aunque lo hacía en secas revistas científicas y con un alto contenido matemático.
El texto inicia así: “La vida inteligente sobre un planeta alcanza su mayoría de edad cuando resuelve el problema de su propia existencia. Si alguna vez visitan la Tierra criaturas superiores procedentes del espacio, la primera pregunta que formularán, con el fin de valorar el nivel de nuestra civilización, será: -¿Han descubierto ya la evolución?- ”.
El mismo autor lo escribe. Su propósito es examinar la biología del egoísmo y del altruismo, y de cómo el egoísmo de un gen o de un grupo de genes por sobrevivir y pasar a la descendencia resulta en un altruismo o vida comunitaria que facilita que dichos genes continúen existiendo y actuando. ¡Este libro es una defensa del altruismo! Y su posible explicación biológica.
El texto se hace explícito: “No estoy defendiendo una moralidad basada en la evolución, estoy diciendo como evolucionaron las cosas”, aunque ya hoy día muchos estudiosos de la evolución incluyen la moralidad – o lo moral- como un comportamiento que también evoluciona y se origina en nuestra propia evolución a humanos.
También señala que “la supervivencia del más apto” de Darwin es un caso especial de una ley más general relativa a la supervivencia de lo estable. Llama al ADN el replicador y a los individuos “máquinas de supervivencia”. Y se consideran y discuten las interacciones paternales y maternales, sexuales y agresivas entre individuos de la misma especie, desde, claro está, la óptica de los genes. Presenta la idea de los memes para la transmisión cultural y discute con brillantez el “dilema del prisionero” y su uso por Robert Axelrod y W.D. Hamilton y lo muestra como explicación a la cooperación contra el antagonismo y como sólo la cooperación es estable.
Un libro de hace cuarenta años que ya en los 90 del pasado siglo era parte de los libros de texto de evolución, genética, biología molecular y general y creó la cultura que luego trajo a Dolly, la ovejita, el primer mamífero clonado ( y sus “clones hermanas”, que aún viven), el genoma de muchos organismos , incluyendo el humano, los organismos transgénicos, y hoy día los trabajos con la enzima CRISP-Cas9, que permite cortar ADN casi en cualquier célula, donde se quiera y así eliminar genes e introducir otros con gran rapidez y precisión dentro de individuos de una especie. Uno de los logros del pasado año 2015 con esta enzima fue la producción de mosquitos cuya descendencia sería infértil para combatir al Dengue, Chicunguya y Zika.
En muchas conferencias y en su autobiografía en dos tomos (2014 y 2015) Dawkins nos recuerda los muchos títulos que se barajaron para ésta su primera obra y él no parece aún conforme de que escogieron el apropiado para un libro que intenta explicar la colaboración y el altruismo.
Son muchos, los que solamente por el título, y claro sin haber leído el libro, condenan moralmente (ya que intelectualmente no pueden) el Darwinismo, sin reconocer la evolución como una ley de la naturaleza y por nuestros lares hasta he leído que hablar de evolución y de darwinismo es algo que hace compañía a lo peor que pudiera hacer o pensar un humano. Toda una pena nuestra educación y cultura. Lo curioso es que muchos de los que así opinan usan sin pensarlo siquiera el término dialéctica como si fuese de verdad una ley de la realidad y no una idea de la confundida, y como dice Isaiah Berlin –teológica y oscura mente- de G.W.F. Hegel, uno de los mayores enemigos de la libertad humana.
Puede ser que la palabra “dialéctica” se haya convertido hoy en lugar común- un meme, según R.Dawkins- y que aunque no tenga un solo dato empírico que la avale, escritores tan perspicaces como nuestro Vargas Llosa señale en uno de sus últimos artículos  que Perú ha dado un “salto dialéctico” en su desarrollo, refiriéndose a sus últimas elecciones. Quizás pudiéramos decir que la República Dominicana ha dado un “salto cuántico” en sus últimas elecciones, por lo menos estaríamos hablando una lengua del siglo XXI con palabras que si tienen algo de base empírica, aunque para muchos, “salto cuántico”, algo comprendido por muy pocos, sea otra metáfora que eventualmente será un buen meme.
Los científicos son optimistas, pero también son realistas. Carl Sagan subtituló su obra principal (1995) “La Ciencia como una Luz de Vela en la Oscuridad” (Science as a candle in the dark) y Dawkins así titula el segundo tomo de su autobiografía “Leve Luz de Vela en la Oscuridad” ( Brief Candle in the Dark). El modelo ha sido muy usado, pues la gran mayoría de la humanidad sigue viviendo bajo el oscurantismo y las mitologías. Estudiamos conceptos y leyes en la escuela y universidades, pero nos negamos a ver sus consecuencias, aunque si usamos sus derivados tecnológicos. El apagón, que aquí vivimos como algo real, con los continuos fallos de energía eléctrica, no queremos verlo en nuestras ideas y tradiciones.
Es que como dice Moisés Naim, el problema no es los que no saben leer ni escribir, el problema es los que no leen y nunca dejan de escribir.
El Gen Egoísta cumple ya 40 años y es un clásico, lectura obligada de especialistas, estudiosos, eruditos y personas cultas. Nada mal, para un joven profesor de Oxford.
¡Feliz Cumpleaños!


 

Monday, April 18, 2016

AVES, MACHOS Y MITOCONDRIAS


J. R. Albaine Pons 


Acento.com.do, 18 de abril 2016.


Uno de los reconocidos dolores de cabeza de Charles Darwin (1809-1882), ese inmenso pensador que nos colocó de lleno en la naturaleza que nos rodea y asombra, fue la cola del pajuil o pavo real. 

¿Por qué esa cola tan larga, tan vistosa, tan pesada, tan cara –energeticamente hablando-, tan atractiva como señal para depredadores? 

Con su libro “El origen del hombre, y la selección en relación al sexo” de 1871, Darwin encontraba una respuesta: “no es una lucha por la existencia, sino una lucha entre machos por la posesión de las hembras”. 

Un reciente ensayo de A.Riley en la revista Aeon (abril 15, 2016) nos trae una nueva y más profunda visión del problema. 

A la pregunta de qué ven las hembras en los machos para elegirlos se ha respondido de distintas maneras: un padre más saludable para sus hijos, uno más fuerte y así con mayor facilidad para proveer; uno más simétrico, lo que se traduce en mejores genes; uno de piel más limpia y lustrosa, lo que señala mejor defensa de los parásitos y varias más por el estilo. 

Ahora Riley presenta la hipótesis de Geoff Hill (2013), un biólogo evolucionista de la Universidad de Alabama. Una hipótesis más abarcadora, simple, profunda y comprobable: las hembras prefieren machos con más energía. Con la suficiente energía para gastar en ornamentos, colores y brillo y lustre del cuerpo. 

Son las aves -recordemos, fue un pajuil que puso a pensar a Darwin por años- las que más se investigan respecto a estas ideas. Sus cantos -solo los machos cantan- y sus plumas y coloraciones son fácilmente medibles y así constituyen un material simple de studio. 

Pero hay que saber algunas cosas. Ya en artículos anteriores he comentado sobre las mitocondrias, esos organelos celulares productores de toda la energía en todos los seres vivos no bacterianos. Esas mitocondrias que se heredan únicamente por vía materna (todos tenemos las mitocondrias de nuestras madres y por eso los primos maternos son mas parientes que los otros primos) y que evolucionaron de una bacteria que evitando que el oxígeno las afectara al combinarlo con hidrógeno y producir agua, liberaban energía usada a su vez por aquella otra bacteria que se constituyó en su huésped, formándose así la primera célula primordial de donde provenimos todos. 

Esa célula evolucionó y su núcleo encerró aquel ADN que hoy forma a todos los hongos, plantas y animales. Todos tenemos esa herencia ancestral. Pero la mitocondria dentro de esta célula ancestral también evolucionó, su tasa de mutación es cinco veces mayor que la del núcleo, y al tener su ADN propio pasó mucho de éste al núcleo y hoy nos quedan a los humanos un ADN mitocondrial con solo 13 genes. Este es el ADN que utilizamos para la identificación de personas, por ser tan pequeño, y así, más manipulable. Pero quedó una relación entre el ADN mitocondrial y el ADN nuclear, ya que muchas de las proteínas que participan en la formación de las moléculas energéticas celulares y que funcionan en la mitocondria, son sintetizadas a partir de instrucciones nucleares. 

Una investigación reciente realizada en copépodos marinos, interesantes animalitos microscópicos familia de los cangrejos y camarones y un verdadero disfrute para los amantes de la microscopía, presentó un resultado inesperado.  

Copépodos (los organismos multicelulares más numerosos del planeta) de la misma especie, pero de distintas poblaciones, al ser apareados producen descendencia con múltiples complicaciones. Las mitocondrias de sus células ya han variado lo suficiente para no trabajar al unísono con sus núcleos. ¿Qué puede esto significar para los seres humanos? El ensayo citado no se atreve ni a mencionarlo, pero el resultado en los copépodos estudiados está ahí y es replicable. Y recordemos que son nuestras neuronas, nuestro cerebro, el mayor consumidor de oxígeno, luego el de mayor número de mitocondrias…¿serán afectados los cerebros de los descendientes de poblaciones humanas separadas por milenios si decidieran aparearse? ¿Ha pasado eso ya? 

Volvamos a las aves. Recordemos que en los humanos y el resto de los mamíferos el sexo viene dado por los cromosomas XY. La hembra es XX y el macho XY y el cromosoma Y es el más pequeño de todos. En aves (y mariposas) es distinto: Los machos son ZZ y las hembras ZW. O sea, el cromosoma Z viene del padre y puede que de la madre también, es el de mayor tamaño y contiene tres genes fundamentales para sintetizar proteínas que irán a las mitocondrias. En otras palabras, en aves la mayor cantidad de energía celular viene del padre, es herencia paterna. Y ya un estudio demostró que los organismos con sistema ZW son los más coloreados y ornamentales de toda la naturaleza. 

Así las cosas, las aves hembras seleccionan para padres de sus hijos a los machos de mayor producción de energía celular. Nos pone a pensar como selecciona la hembra de mamífero y la humana en particular. 

Y si el “acuerdo” entre la mitocondria y el núcleo para la producción de energía dentro de las células se rompe entre organismos de la misma especie, solo por estar segregados en poblaciones distintas, ¿será la tal llamada “globalización” en humanos un mito más creado por variados intereses y algo biológicamente imposible de alcanzar? ¿O somos los humanos diferentes en esos aspectos? Creo que en este siglo, y más pronto que tarde, se derrumbaran muchas barreras culturales y políticas que hemos creado para no estudiarnos a nosotros mismos. Parece que tememos que se caiga todo un andamiaje ideológico que nos ha movido por los últimos dos milenios. La necesidad de saber más, para vivir más y mejor, terminarán con esas barreras dogmáticas al conocimiento. Atreverse a saber, decía el viejo profesor Kant. 

Los nuevos saberes nos impondrán nuevas ideologías y nuevas formas de pensar, por supuesto que si, a menos que nuestra especie llegue a ser el primer ejemplo de un suicidio colectivo por ideas, aunque no quede quien, que sepamos por ahora, lo estudie. Estarán las aves, eso sí, aún cantando y con sus vivos colores, buscando desesperadamente sus parejas ¡y los copépodos!

Monday, December 21, 2015

5 MITOS SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD


J.R.Albaine Pons,


Acento.com.do, 21 dic.,2015



A Guido Riggio, mi amigo de infancia, se marchó tan a destiempo.

No creemos que haga falta justificar el presente artículo. Las noticias recientes sobre el tema han sido aireadas hasta el exceso en nuestro medio y ya la alta política ha sido incluida. Hasta un grupo político presenta la homosexualidad y los derechos de los homosexuales como tema de campaña cuasi religioso.

Este escrito es una copia-traducción, con algunas ideas y datos extras, de un artículo publicado en marzo del 2011 por C. Moskowitz en LiveScience. Veamos los cinco mitos.

 1.-Los animales ( no humanos, J.R.A.P.) son todos heterosexuales.-  La percepción popular es que las parejas macho-hembra constituyen la única vía “natural” de comportamiento sexual en los animales y así la homosexualidad es una “perversión humana”. Pero en el reino animal hay múltiples ejemplos de parejas del mismo sexo.En más de 150 especies de mamíferos, aves y peces las parejas del mismo sexo existen y esto está muy bien documentado, lo que ha producido en los teóricos de la evolución discusiones al respecto de su interpretación, ya que la conducta sexual entre organismos del mismo sexo no resulta en reproducción, como es lógico. Las discusiones van desde un beneficio indirecto hacia la continuidad de los genes de estos individuos, un aumento de cohesión social, hasta la idea de que el sexo, de por sí, es entretenido.

        2.-  Las relaciones entre gays no son perdurables.-  Los estudios señalan que son tan duraderas en humanos las relaciones amorosas entre homosexuales como las relaciones entre heterosexuales; así aparece reseñado en el Annual Review of Psychology del 2007, en un trabajo de la profesora Anne Paplau de la Universidad de California-Los Angeles, la famosa UCLA. Otro estudio que duró 12 años sobre parejas

 homosexuales encontró que un 20% se separaron en ese tiempo, lo que extrapolado a

 40 años señala que son un poco menos que la tasa de divorcios para primeros matrimonios durante el mismo período. Una clara indicación a tener más respeto por estas personas en  cuanto a tener relaciones serias de convivencia.

     3.-  La mayoría de los pedófilos son homosexuales.-  Un mito en realidad pernicioso es que la generalidad de los homosexuales son abusadores sexuales de niños. Varias investigaciones con distintos métodos han demostrado fuera de toda duda razonable que esto es falso. En 1994 un estudio en el Journal of Pedriatrics mostró que de 269 casos de abuso sexual a niños, el 82% eran realizados por adultos heterosexuales cercanos a la familia y solo dos casos de los 269 fueron atribuidos a homosexuales o lesbianas.

     4.- Padres gay no son tan buenos como un padre y una madre.-   Muchas personas que se oponen al matrimonio entre homosexuales y a la adopción de niños por estas parejas piensan que esto no es bueno para los niños y que un infante necesita de un padre y una madre para llegar a ser un adulto mentalmente saludable. Los datos empíricos de varios estudios, algunos muy famosos y respetados, contradicen este supuesto.  Adolescentes provenientes de hogares con ambos adultos del mismo sexo presentan incluso hasta una ligera mejoría en sus actividades escolares. Todos los estudios señalan que losniños y jóvenes con dos padres o dos madres en el hogar les va tan bien en su desarrollo mental y corporal como aquellos que viven bajo parejas heterosexuales. Y varios de estos estudios han sido publicados en el Journal of Marriage and Family ( Journal de Matrimonio y Familia).

 5.- Ser gay es una elección.-  Los anuncios de que la homosexualidad es una elección     (defendidos por muchos homosexuales y lesbianas) y de que como si esta condición fuese una enfermedad  es “curable”, obtiene más y mayor rechazo con la aparición de nuevos estudios; al demostrarse con investigaciones muy bien controladas que la preferencia sexual por elmismo sexo es por lo menos, parcialmente genética y de fuerte base biológica.  Los estudios en gemelos (100% idéntico ADN) comparándolos con mellizos (50% idéntico ADN) confirman estos datos. Por otro lado, los descubrimientos de diferencias fisiológicas entre homosexuales y heterosexuales refuerzan aún más este conocimiento; como es el dato de que la forma del oído interno es distinta entre lesbianas y mujeres heterosexuales, publicado en 1998 en los Proceedings de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos. En este año 2015

 se ha presentado una prueba en la saliva que predice en un 67% de los casos la

 homosexualidad en gemelos, por lo menos. Este estudio ha recibido tantos comentarios de su posible mal uso que ha sido suspendido por su investigador principal.      

  O sea, los datos de la ciencia, de la misma ciencia que produce nuestros antibióticos, nuestras vacunas, nuestros medicamentos de control de la presión arterial y de la glucosa en sangre y que nos ha presentado, y realizado, el potencial de vivir más años y con una mejor calidad de vida, reconoce ya sin duda alguna que estos cinco mitos son sólo eso, mitos, falsedades; pero siguen siendo mitos.

 Y resulta que nada es tan difícil de erradicar como un mito, y los mitos adquieren tintes emocionales y llegan a ser fuertes prejuicios. Y hay todo tipo de mitos, desde los religiosos hasta los de la propia ciencia. Por otro lado, aunque creemos en nuestro médico nadie está obligado a creer lo que afirma la ciencia.

 ¿Y entonces?, ¿Por qué en tantos países del mundo, incluyendo muchos de nuestra Latinoamérica han aceptado como bueno y válido un arreglo legal para parejas del mismo sexo que deviene en ser un matrimonio civil? ¿Cómo han podido los políticos de esos países escaparse de la tiranía intelectual y emocional que conforman los mitos?

 Es que son políticos. No es que sean buenas personas, personas serias, personas que crean íntimamente que los homosexuales y lesbianas merecen el mismo respeto y los mismos derechos que los demás. Tampoco creo que sepan mucho de ciencia. No me parece que haya sido así.

 Es que al ser políticos sobreviven en base a un componente del pensamiento crítico que se llama comprender y/o creer en los números, en los porcentajes y en las probabilidades. (y parece que así es como es, quien no sabe matemática, ni estadística no puede tener un “pensamiento crítico”, que F. Nietzsche en su “Sobre el porvenir de nuestras escuelas” definió como pensamiento esclarecedor).

 Y es que al saber que entre homosexuales (5-6%) y lesbianas (3-4%) constituían el 10% de la población, en todas las culturas, y por ende un 10% de los votos ( hay variados reportes de los %, los más  usados son estos), y al calcular que tienen padres, madres y hermanos y hermanas que pueden llevar este segmento poblacional con intereses comunes a un 20% de los votos, ah! Hay que atraerlos como sea posible y no hay ruta más expedita que pasar por encima de los viejos y falsos mitos (que quizás personalmente y en la intimidad sostienen) y presentar la revocación de sus derechos conculcados como una meta a logar y así, el juego democrático y la libertad nos ha ayudado en muchas partes a ser en realidad más humanos, más morales y presentar sociedades más justas.

Sólo hay que ver que en todas partes un  Presidente o un partido gobernante lo es por una diferencia de 3-5% de los votos.

Y aquí, en nuestra media isla caribeña, tanta gente creyendo que los genios somos nosotros y que el resto del mundo está lleno de ignorancia.

 ¡Ah las cosas que tiene esta vida tropical!

 Algún día aprenderemos que las ideas son estúpidas, pero que las personas que las tienen no, ellas sólo son ignorantes. Y la ignorancia, eso sí, con mucho esfuerzo, dedicación y trabajo…si se cura.

Tuesday, September 15, 2015


OLIVER SACKS: IN MEMORIAM    
J.R.Albaine Pons


Acento.com, 15 de septiembre 2015

 

 En febrero 19 de este 2015 un escrito en la página de Opinión del NY Times lanzó un estremecimiento y un dolor de pena en gran parte del mundo académico, científico e intelectual de las neurociencias. Oliver Sacks, el gran neurólogo y divulgador de la medicina y quien nos hizo ver el mundo particular y único de cientos de sus pacientes, y de él mismo, anunció que semanas antes se le comunicó que moriría sin remedio en pocos meses.

 Desde hacía nueve años le habían descubierto y operado un melanoma ocular que terminó por dejarle sin visión del ojo izquierdo. Ahora, dice en su carta-ensayo de febrero, las metástasis ocupan un tercio de su hígado y no pueden ser destruidas ni detenidas.

 Escribe Sacks:” depende de mí ahora como escojo vivir los meses que me quedan. Tengo que vivir de la manera más rica, profunda y productiva que pueda”. Y señala que en esto le ayuda las palabras  de uno de sus filósofos favoritos, David Hume, quien al saber que estaba mortalmente enfermo a la edad de 65 años, escribió una corta autobiografía en un solo día, en abril de 1776 y la tituló “Mi propia vida”.

 Señala Sacks que ha tenido suerte, que ha escrito cinco libros y una autobiografía que pronto saldrá, en los 15 años que ha sobrevivido a Hume y que otros libros están en su etapa final.

Contrario a Hume quien escribió que “era difícil estar más alejado de la vida de lo que estoy en el presente”, Sacks escribe que “ se siente intensamente vivo y que espera en el tiempo que le queda profundizar sus amistades, despedirse de los que ama, escribir más, viajar si tiene las fuerzas, adquirir nuevos niveles de comprensión y de intuición”.

Dice que aún le preocupa el Oriente Medio, el calentamiento global y el crecimiento de desigualdades, pero que esas cosas no son ya de su incumbencia; que pertenecen al futuro y que dado los jóvenes médicos que le han atendido tan bien considera “al futuro en buenas manos”.

Escribió finalmente: “No pretendo aparentar estar sin miedo …y sobre todas las cosas he sido un ser consciente, un animal pensante, en este maravilloso planeta y eso en si mismo ha sido un enorme privilegio y una aventura…Cuando la gente muere, no puede ser reemplazada. Dejan agujeros que no pueden ser cerrados, porque es el destino-genético y neural- de cada ser humano, ser un individuo único, encontrar su propio camino, vivir su propia vida, morir su propia muerte”.

Esta carta se publicó en el NY Times y en otros muchos periódicos del mundo y es que Oliver Sacks no fue cualquier cosa. No era un científico, pero si fue un médico que con sus escritos colocó la humanidad de sus pacientes en primer plano y mostró a mucha gente que las enfermedades del cerebro, si bien afectaban la vida, y en ciertos casos de manera drástica, la humanidad de la persona no estaba perdida. Y recordaba a los amigos, parientes y médicos que rodean a un enfermo, que estar vivo, aunque enfermo, aún era una gran dicha y que se requiere comprensión y respeto por la peculiaridad de los individuos.

El 30 de agosto pasado, a  los 82 años, falleció el Dr. Oliver Sacks. Su foto y la noticia de su deceso fue primera plana en múltiples medios de comunicación mundial.

Oliver Sacks no sólo fue un gran divulgador de su neurología, que ya después de él, tendrá otros mundos y visiones sobre los pacientes. Demostró además ser un scholar, un erudito, como lo prueba su trabajo de 1995 “Escotoma: una historia de olvido y desprecio científico”. En este aporte presentando casos sobre la historia de la ciencia nos inicia en los escritos sobre las migrañas de 1860, pasa por la distrofia muscular y la obra de G.B.Duchenne, los miembros fantasmas ( que él había percibido en sí mismo luego de un trauma en una pierna) y los trabajos de los soviéticos A.N.Leontiev y A.V.Zaporozhets al respecto ( algo nada común en la literatura científica del “mundo libre”), sigue con Darwin, Newton y Goethe y su teoría de los colores y finalmente por P.K.Anokhin y otros soviéticos con sus teorías de funcionamiento cerebral sistémico hasta nuestros días, con G. Edelman y su darwinismo neural. Un “tour de forcé” que solo en las manos de un gran escritor y en la mente de un completo conocedor puede alcanzar la profundidad y la simpleza con que lo presentó Sacks.

Quizás fue más conocido por el gran público por su libro Despertares del 1973. En esta obra narra sus propias experiencias de 1969 con la novedosa droga L-Dopa en pacientes paralizados por décadas, que él sospechaba se debía a la epidemia de encefalitis letárgica ocurrida en los años 20 en la ciudad de New York, y que fueron despertados temporalmente a otro tiempo y otra vida 40 años después. En 1990 su libro fue llevado al cine y el recientemente desaparecido Robin Williams representó el personaje del propio Sacks y Robert De Niro a Leonard Lowe, el primer paciente tratado. La película fue nominada a tres Oscar y dirigida por Perry Marshall. Y desde entonces es material obligatorio a muchos estudiantes de medicina en el mundo, y, por supuesto, a los míos en nuestra UASD.

No encontramos una manera más apropiada para expresar nuestra admiración y respeto por la vida y obra del Dr. Sacks que comentar a nuestros lectores el primer ensayo suyo aparecido post-mortem, solo unos días después de su partida. “Ansia” es como ha sido traducido al castellano.

Narra la experiencia de un paciente que le visitó en el 2006, Walter B., de 49 años, y a quien adolescente tras un golpe en la cabeza sufría de brotes epilépticos. Los ataques se hicieron tan frecuentes que ya no eran controlados por fármacos y se le realizaron dos profundas cirugías en el lóbulo temporal derecho de su cerebro. Se controlaron mejor las convulsiones, pero aparecieron efectos secundarios dramáticos.

Walter comenzó a comer en exceso y a ganar peso. Se volvió irritable y distraído; y desarrollo un apetito sexual insaciable. Cuando su señora, por cansancio, no podía complacerlo más comenzó a buscar otras opciones y encontró que la manera más fácil era la Internet y su pornografía, y así pasaba horas y horas masturbándose por las noches.

Sus gustos se volvieron más extraños y radicales en cuanto al porno y terminó descargando y comprando pornografía infantil.

Walter intentaba controlarse. Trabajaba y tenía vida social, pero en las noches, a solas, era vencido por sus ansias, por su compulsión. Profundamente avergonzado no contó nada a nadie y mantuvo una doble vida durante nueve años.

Un día fue allanado por la policía y acusado de tener pornografía infantil en su computadora y entonces se derrumbó el mundo de Walter B. Otro neurólogo que le atendió le diagnosticó el síndrome de Klüver y Bucy, pero aún así el fiscal pidió 20 años de cárcel; aunque la comprensión del juez y una carta enviada por el Dr. Sacks sobre la conducta de Walter y su enfermedad hizo que recibiera una condena reducida y tratamiento. Su esposa le apoyo en todo momento y años después Walter le diría al Dr. Sacks que se consideraba una persona feliz.

Operando monos en 1937 a los cuales se les eliminaba el área inferior del lóbulo temporal cerebral, el hipocampo y la amígdala límbica, Klüver y Bucy reportaron que estos desarrollaban lo que llamaron ceguera psíquica, hiperfagia e hipersexualidad y exceso de oralidad. Pronto se supo que la primera se debía al daño temporal y que los demás signos y síntomas se debían a la ablación de la amígdala límbica. El síndrome de Klüver y Bucy es un modelo que aparece en todos los textos de neurociencias y de biología y fisiología sicológicas. Los textos siempre presentan fotos de animales de laboratorio, ratas y gatos, intentando copular con lo que sea que esté a su alcance en sus jaulas: teléfonos, muñecos, cepillos de pelo y lo que fuese. Es más marcado en machos que en hembras y se elimina con castración. Hoy sabemos que la inhibición que ejerce la amígdala sobre el hipotálamo anterior, principal receptor de hormonas sexuales en mamíferos, al eliminarse permite a los núcleos hipotalámicos entrar en “overdrive”.

Fue en 1983 cuando se reportó por vez primera en un ser humano como consecuencia de un tumor en la amígdala límbica que finalmente produjo la muerte del paciente y se pudo examinar su cerebro post-mortem. Aunque con anterioridad se tienen reportes de componentes del Klüver y Bucy en personas operadas en el lóbulo temporal. Recientemente varias investigaciones lo han relacionado con los efectos posteriores a encefalitis por herpes simple y hay un caso en un bebé, luego de un síndrome de Reye.

El doctor Sacks había publicado el caso de Walter B. en una revista médica en el 2010, como coautor y nos llama la atención que fuese ahora, cinco años después cuando publicara un ensayo periodístico sobre el mismo y que resultó post-mortem.

Pero Sacks era una persona muy enterada. Judío por nacimiento e Inglés por ciudadanía, provenía de una familia de intelectuales y profesionales y realizó casi toda su vida profesional en New York, Estados Unidos, aunque nunca abandonó su ciudadanía británica.

Hace poco tiempo, aquí en nuestra República Dominicana un hecho ocupó a la prensa mundial. El Nuncio Apostólico del Vaticano fue retirado  de su puesto diplomático y de su condición de sacerdote acusado de inconducta sexual con menores de edad, de pederastia. Su juicio se inicio en el Vaticano que por vez primera en toda su historia enjuiciaba a un sacerdote públicamente por dicha conducta, que ya había sido piedra de escándalo en muchos países por miembros del clero católico. Dicho Nuncio fue tratado por todos, aquí y allá, como un criminal. Nadie habló de que podía ser un enfermo. Pudo serlo. Pero una repentina enfermedad cardíaca (vaticana, según muchos mal pensados) ocasionó su rápida  y sorprendente muerte  a destiempo. No pudo ser juzgado. No pudo verse si fue un criminal porque estaba enfermo neuralmente o por otra causa. Nada se supo ni se sabe. Murió el 27 de agosto, tres días antes del Dr. Sacks.

 ¿Tenía el Dr. Oliver Sacks un ensayo escrito para publicarlo durante el juicio vaticano contra el ex-nuncio? Ya no lo podemos saber. Pero su insistencia durante toda su vida de ver la humanidad como algo variable ante la enfermedad nos permite pensarlo. También el hecho de que fuese su primer ensayo post-mortem.

 Con toda seguridad todos sus libros serán reeditados en muchas lenguas. A mis estudiantes, que no dejen pasar la oportunidad de su lectura. Los hará mejores médicos y personas más abiertas a las múltiples vías que le presentarán la vida y su propia profesión.

Monday, March 31, 2014

EL ADN Y SU BREVE HISTORIA ( 2003)


 

En la historia de las cosas y de las ideas pueden existir saltos que, como recodos en un río, señalan una dirección distinta e imprimen una velocidad nueva al fenómeno que se trate.

 En este abril del 2003 celebramos 50 años de uno de esos grandes saltos en la historia de la ciencia, el descubrimiento de la estructura química del ADN, ácido desoxirribonucleico, comúnmente conocida como la molécula de la herencia, pero que es mucho más: la molécula de la evolución y la rectora de los procesos que ocurren en el cuerpo continuamente.

 Es casi un cliché: James Watson y Francis Crick publicaron en abril de 1953, en un artículo de dos páginas, la estructura del ADN, lo que permitió comprender como se puede replicar esta molécula y por ende como mantener constante caracteres y funciones que pasan a la descendencia. Que el ADN transmitía la herencia fue demostrado unos 10 años antes cuando Oswald Avery y sus colegas utilizando las bacterias de la neumonía publicaron en 1944 que era el cambio de este compuesto y no de ningún otro lo que hacía que cepas no virulentas de neumococos se volviesen letales para sus ratones de laboratorio. Sólo en 1946 este descubrimiento fue discutido en seis simposios mundiales sobre el tema. Que el ADN era la base de la herencia era un hecho, pero para saber el cómo se mantenía y pasaba la información había que conocer su estructura y varios laboratorios del mundo se embarcaron en la tarea.

El muy joven Dr. James Watson (n.1928) encontró al  más experimentado Francis Crick (n.1916) en el laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge buscando la misma respuesta: la estructura del ADN y juntos, preguntando lo que no sabían, visitando otros laboratorios, proponiendo modelos recortando cartulinas y revisando toda la literatura una y otra vez produjeron la idea correcta y el modelo asombrosamente simple y explicativo de la estructura buscada en febrero y marzo del 1953. En la revista Nature, 171:737-738 del 25 de abril publicaron la estructura y en las páginas 964-967 del mismo volumen las implicaciones para la genética de su nueva idea.

 Fue abril del 1953 la apertura de una primavera para las ciencias de la vida que aún perdura .

 Hoy, 50 años después es mucho el camino recorrido.

 Hoy conocemos como un gen es un pedazo de ADN, que los humanos tenemos unos 30,000 genes( hoy dia se consideran solo 23,000), el genoma completo de varios organismos como el arroz, el ratón de laboratorio, la mosca de la fruta ( que llamamos mimes de las frutas maduras), el plasmodio de la malaria; sabemos construir organismos nock-out ( a los que hemos quitado genes) y transgénicos ( a los que hemos agregado genes). La genética, y esa hija de Watson y Crick la biología molecular, están cambiando lo que comemos, la atención médica que recibimos, la comprensión de la biodiversidad y finalmente a nosotros mismos.

 Cuando he preguntado a mis estudiantes qué hace el ADN siempre me responden que sirve para transmitir la herencia, las características de los padres a los hijos, pero cuando les limito la respuesta y pregunto qué hace su ADN ahora, que obviamente no están pasando su herencia ni teniendo hijos, sino atendiendo una clase sólo risas y no respuestas logro de mi audiencia universitaria.

Es que muchos de mis estudiantes no han sido enseñados a visualizar todavía que el ADN, nuestros genes, son las instrucciones para sintetizar proteínas. Y se asombran cuando les digo, por ejemplo, que ahora mismo cualquier célula de su hígado está sintetizando unas 2,000 proteínas por minuto y que, aunque en menor cantidad, así están casi todas nuestras células y por ende nuestro organismo como un todo. Que tenemos el pelo, la piel, la forma de la nariz, la estatura y las poses, maneras de caminar, tonos de voz y hasta gustos como nuestros padres porque producimos las mismas proteínas que ellos y probablemente en idéntico ordenamiento temporal.

Seguir pretendiendo de parte de la alta cultura que las ciencias naturales no existen es cada día más difícil. Como señala E.O.Wilson, quien recientemente visitó nuestro país y fue condecorado por nuestro gobierno, en su libro "Sobre la Naturaleza Humana”: “En los Estados Unidos los intelectuales se definen como aquellos que trabajan en las ciencias sociales y humanidades….Como si las ciencias básicas se hubiesen detenido en el siglo XIX. Sus propuestas consisten principalmente de anécdotas históricas, de anticuadas teorías verbales de la conducta humana y sus juicios de los eventos actuales solo reflejan sus ideologías personales, aunque vivamente presentadas por técnicas efervescentes y placenteras, pero frustrantes.”

50 años después del gran salto de Watson y Crick es cada vez menos posible explicar algo, desde un simple fenómeno inorgánico hasta las más disímiles reacciones humanas, que también son “naturales”, si no conocemos los descubrimientos y éxitos de la ciencia del siglo XX; y muy en especial en lo que a los humanos se refiere, los avances gracias al  trabajo creativo y sin pausa de dos jóvenes investigadores de la biología de la década de los 50’.

James Watson y Francis Crick, quienes aún aportan y producen ideas y hechos a la humanidad entera constituyen hoy día dos iconos de la cultura y  una muestra de que ahora los humanos sabemos más, conocemos más, vivimos mejor y somos  seres  únicos en el planeta, aunque básicamente somos lo mismo que todo lo vivo que existe  y ha existido sobre nuestra Tierra

Monday, February 11, 2013

MEMORIA, MEMORIAS


De Acento.com.do, febrero 7 2013.

Uno se pone a leer la prensa por costumbre. Es un hábito muy difícil de erradicar. Y la verdad que en estos días, entre otras cositas e idas a destiempo de amigos ( que la Virgen de la Altagracia debió cuidar más, siempre cuidando a los que no debe, es que tanto tigeraje la confunde, dice un amigo) mucho se ha escrito sobre la memoria y sobre las memorias.

Que los 200 de Juan Pablo, que cómo fue lo de los muchachos del Km 12 (Virgilio, perdónalos, dizque tú un agente extranjero), que lo que dijo Bosch cuando Caracoles y si habrá aquí suficiente ciudadanía para juzgar a los que mataron a Román, herido, indefenso y capturado.

Borges dijo en algún lugar que en Argentina no había ciudadanos, sino individuos; y creo que debió hablar de toda Latinoamérica.

Parecería que los recuerdos están de moda, pero no solo en nosotros; los melómanos del mundo celebran los 200 años de Richard Wagner y hoy 6 de febrero del 2013 Google lanza un doodle, un muñequito, celebrando el centenario de la antropóloga y evolucionista Mary Leaky, la matrona de la familia, y quien particularmente descubrió los restos de Homo habilis y el primer cráneo fosilizado del Proconsul, iniciando toda una época de repensar la ascendencia de los humanos en el planeta.

Pero curioso, el tema de la memoria y el olvido también se deja sentir en estos días en las neurociencias. Y extraordinario, con Borges se inicia. En el número de noviembre de Scientific American, un artículo, Borges y la memoria por Rodrigo Quian Quiroga, de su libro de este 2013, Borges y Memoria: encuentros con el cerebro humano, MIT Press, nos prepara en el tema.

El trabajo citado nos lleva a junio 7 de 1942, domingo, donde el periódico de Buenos Aires, La Nación, en su sección de Artes y Letras, en la tercera página, luego de una historia de Stefan Zweig y un ensayo sobre Galileo de Ernesto Sábato aparece “Funes el memorioso” el prodigioso trabajo de Jorge Luis Borges. Habla de Ireneo Funes, quien luego de caer de un caballo y golpearse la cabeza adquiere el fenómeno de recordar absolutamente todo.

Como señala Quian Quiroga, ya en 1941 al escribir en la revista Sur un obituario sobre James Joyce, el inmenso irlandés fallecido el 13 de enero de 1941, Borges plantea que para leer a Ulises y su reconstrucción de un solo día en la ciudad de Dublín con 400,000 palabras, se requería “un monstruo capaz de recordar un número infinito de detalles” donde describe a Ireneo Funes sobre quien escribía y pensaba en esos momentos.

En un punto Borges consideró que Ireneo, sospechaba él, no era muy capaz de pensar, aunque había aprendido sin esfuerzo inglés, francés, portugués y latín.

El mismo artículo nos trae el caso del paciente del neuropsicólogo ruso Alexander Luria, Solomon Shereshevskii, sujeto S., como le llamó Luria para proteger su identidad.

Luria inició su estudio en 1920 y publicó sus resultados en 1968, en inglés, en un libro llamado “ La mente de un mnemonista: un pequeño libro sobre una gran memoria”. S. presentaba una sinestesia- una unión funcional entre sentidos distintos- como asociar siempre un objeto que se observa a un sabor particular. Luria expresa que no pudo encontrar los límites de la memoria de S., quien por ejemplo, podía fácilmente recordar largas listas de números y letras años después de haberlos escuchado. Para Luria, S. tampoco pensaba muy bien; su gran memoria era más bien una carga que un don. No poder olvidar nada es tan terrible como no poder recordar nada, como ocurre con los estadios finales de la demencia hoy conocida como Mal de Alzheimer.

No deja el autor antes citado de presentar los memorialistas del pasado, presentados por Plinio el Viejo en su Historia Natural, quizás la primera enciclopedia que se conoce y que era, curiosamente, de mucha estima particular a Borges. Plinio presenta a Ciro el Grande, el rey persa, que conocía a cada uno de sus cientos de miles de soldados por su nombre, a Scipio que conocía los nombres de todas las personas de Roma y a Charmadas, el griego, quien podía recitar de memoria cualquier libro que hubiese leído como si lo tuviese leyendo en ese momento, entre otros.

Claro, en el texto Historia Natural, de mi propiedad, donde cada capítulo (son cortos) es comentado por quien lo tradujo al español, un erudito en su época, Don Francisco Hernández y dedicado al rey Felipe II de España (publicado por la UNAM de México en 1999), el comentarista, que firma como el interprete, no deja de llamar la atención de que lo escrito por Plinio el Viejo no siempre eran conocimientos directos y ni siquiera basados en otros documentos más antiguos, sino de historias contadas en su época.

Y ahora , en la edición del 21 de febrero del New York Review of Books, el conocido neurólogo Oliver Sacks, con varios textos como éxitos de librería, nos presenta una pieza titulada “Habla Memoria”, donde nos dice como una memoria de una experiencia física es guardada y recordada con la misma credibilidad como otra escuchada o leída y que hasta suponemos que nos ocurrió a nosotros y que son las mismas vías y áreas cerebrales las que se activan para recordar “verdades históricas” y para guardar y recordar “verdades narradas”.

Como vemos, todo un mundo de memorias se ha estado leyendo y comentando en estos días, algo quizás importante para un país como el nuestro que siempre ha sido acusado de “no tener memoria”, pero que memorias de hechos o cuentos del pasado mantienen divididos de por vida a instituciones y personas.

Hace ya tiempo que algo sabemos sobre la memoria. Un premio Nobel en Medicina o Fisiología, en el año 2000, fue otorgado al Dr. Eric Kandel por dilucidar con su modelo de aprendizaje en un molusco marino los aspectos celulares y moleculares de cómo se guarda una memoria. Lo que ahora nos preocupa más es no como se guarda, sino como se recuerda o se olvida una memoria.

La investigación y el conocimiento sobre cómo funciona nuestro cerebro no ha sido un camino fácil. Baste con el ejemplo de que en 1949 la triunfante Revolución China declaró que la “salud mental” era una ciencia burguesa, reemplazando a los medicamentos por “lecturas” y ni que decir de la opinión de otros regímenes totalitarios sobre la psiquiatría. No en balde Luria esperó tanto tiempo, casi hasta su ancianidad, 1968,¡¡ para publicar un texto sobre un trabajo que inició en 1920!! Es que el Gran Camarada Stalin y sus secuaces tenían unos juegos muy pesados y los guardaban muy bien las personas en sus memorias.

El 12 de enero de este 2013 Scientific American vuelve con otro texto sobre la memoria. En éste surge la pregunta ¿cómo es que personas cultas, estudiosas, que conocen el mundo de hoy y los avances de las ciencias, sigan creyendo (contra toda evidencia) en mitos, en curas milagrosas, en conspiraciones y confabulaciones nacionales e internacionales sin ningún soporte, en leyendas que a veces ellos mismos han creado?

Una respuesta parece estar en la hipótesis de la compartamentalización del cerebro. La idea que el cerebro es un órgano modular y que cada módulo evolucionó de manera independiente tiene ya tiempo rondando en las neurociencias. Y así, la información guardada en esos módulos puede ser contradictoria. Y más aún, que nueva información en un módulo que contradiga creencias pasadas y hace tiempo guardadas hace que estas últimas surjan con más pasión y vehemencia en la consciencia y hasta se convierten en acciones.

El famoso ya “pleito de las sillas” pudiera ser un buen ejemplo.

Eso sí, ya sabemos que los circuitos que en el cerebro se activan para guardar una memoria son los mismos que se activan para recordarla y que otros circuitos en la misma zona cerebral, en especial en la amígdala, el hipocampo y el lóbulo pre-frontal y otras zonas corticales deben activarse para producir el olvido. Una revisión del tema en la revista científica Trends in Neuroscience, de enero de este año sobre las diferencias individuales en la recuperación del estrés y miedo postraumático nos ilustra el fenómeno.

Memoria y olvido, dos alas del mismo pájaro, parafraseando a algunos desmemoriados.

Thursday, January 10, 2013

LA MALDAD DE LA CIENCIA?

Publicado en Acento.com.do, enero 10 del 2013


 Como olvidar el Frankenstein de Mary Shelley de 1818, filósofa ella y novelista, y esposa de filósofo  e hija de padre y madre filósofos; pero no hace falta ir más allá del famoso Doctor No de Ian Fleming y su superagente 007, que llevó a la fama a Sean Connery, para observar que el científico demente y maligno es una aceptación común y hasta atractiva, en el aún más común de los mortales, que asistían y asisten pasivamente a distraerse con el cine, ese oficio del siglo XX.

Entre el cine, la propaganda política y la aureola blanca de pelo que rodeaba la cabeza de Einstein y que hoy día vemos casi repetida en el famoso divulgador científico español Edouard Pounset y su programa REDES de Radio Televisión Española y una bien montada y dirigida política anti-ciencia, hoy el científico loco, que hay que cuidar, vigilar y señalarle los caminos éticos de la ciencia es un lugar común ( como gustan de expresar los filósofos y literatos postmodernos, cuando no nos hablan directamente de geometría y geología sin saber nada de ninguna de estas ciencias…No en balde Michel Houellebecq, el principal escritor galo de hoy  titula dos de sus más exitosas novelas “Las partículas elementales” y “el mapa y el territorio” ).

¡Y nada más alejado de la realidad!

Cuando N.Suslov, por allá por la época de la Guerra Fría de los años 70 del siglo pasado, reinaba sobre el Partido Comunista de la Unión Soviética como su encargado de doctrina e ideología recuerdo haber leído de su pluma que el papel de los partidos comunistas del tercer mundo no era hacer la revolución, sino infiltrar las universidades y centros de investigación y evitar a toda costa el crecimiento y desarrollo de la “ciencia burguesa” dependiente del “complejo científico-militar del imperialismo”. Es que la Unión Soviética nunca llegó a tener ni la ciencia ni la tecnología para producir un escudo protector contra misiles (como alguien afirmó recientemente), que los israelitas han demostrado que si tienen, destruyendo el 70% de los misiles balísticos lanzados contra Jerusalén en estos días.

La religión Católica Romana por un lado y mas vehementemente los evangélicos radicales estadounidenses por otro han hecho su parte, no como pudiera creerse desde la cómica discusión sobre la evolución en el siglo XIX, sino especialmente desde 1958, cuando se desarrolla la píldora anticonceptiva intentando detener, sin ningún éxito en ese caso, el sexo recreativo y sin consecuencias reproductivas entre los humanos. Si, los científicos eran los enemigos y la ciencia, producto en un 90% del mundo estadounidense el peligro inminente y tenía que ser detenida. Cosa que, por otro lado, no se pudo. La Unión Soviética y su régimen totalitario desapareció y los Estados Unidos entre el año 2000 y el 2010 publicaron 3 millones de artículos científicos, compárese con los 339,164 de España  y los 212,000 de Brasil y probablemente unos 20 de República Dominicana para el mismo período,  por ejemplo.

Miremos las encuestas de aceptación de la teoría de la evolución en los propios Estados Unidos, un parámetro que nos puede hablar de la comprensión popular de la ciencia en ese país: 1982-9%, 2002- 12%, 2006-14% (Gallup) y 2011- 21% (Fox). La civilización del espectáculo es solo una apariencia, pues con poca gente entendiendo ciencia (es que no es fácil) el crecimiento científico ha sido extraordinario, para no usar una frase postmoderna como sería de coordenadas geométricas cosmológicas.

Y hoy día, cualquiera dice que fueron científicos los que lanzaron las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, que son científicos los que liberan gases venenosos en las trincheras enemigas,  que la política es una ciencia y que son científicos los que pretenden exterminar una hipótesis mal propuesta y nunca demostrada como es la existencia de un ser mas allá de la naturaleza conocida a quien debemos reverenciar y exaltar como hacían los antiguos persas con su Dario, su Rey de Reyes.

¡Todo lo malo se debe a la ciencia!

Olvidan que cuando políticos utilizaron la dinamita para exterminar gente, el químico sueco Alfred Nobel, su descubridor, decidió dejar toda su fortuna para que fuesen repartidos sus beneficios entre los científicos destacados por descubrir asuntos en beneficio de la humanidad y hasta entre los literatos que ilustran al mundo.

Cualquiera cree que la Declaración de Helsinki, sobre experimentos en humanos fue pensada y propuesta por otros que no fuesen científicos. Y que las normas de publicación de la Sociedad para la Neurociencia, traducida y publicada también en nuestro país por Intec y como publicación especial del hospital infantil Robert Reid Cabral, donde se establecen los parámetros éticos entre los autores de un trabajo científico, fue pensada por otros y no por los competentes en esa nueva área científica.

Y lo que hacen los políticos, los militares, los grandes capitales con los productos de la ciencia y del conocimiento y sus aplicaciones nadie se los dice a ellos; la soga se rompe siempre por lo más débil, por los científicos.

Pero claro. Todos conocemos el nombre de la última mujer de Borges y de Vargas Llosa y todos los avatares del autor del Retrato de Dorian Gray por su homosexualidad, que para la época era prohibida e ilegal en Inglaterra y nadie sabe cómo se llamaba la última mujer de Einstein (ni la primera), por qué nunca se casó Newton, ni por qué se suicidó Alan Turing, el inglés a quien debemos todo el mundo actual del computo. Y es un problema de mercadeo. Se vende y hasta entretiene todo lo que dijo Borges y más aún, muchísima gente lo entiende. Pero lo que escribió Einstein, Turing o cualquier científico normal de nuestros días, es entretenido solo para pocos, no tiene mercado de masas, no es parte del divertimento de Vargas Llosa y requiere un esfuerzo para su comprensión casi idéntico al que llevó a su realización; aunque su uso práctico nos cambie diariamente nuestras vidas.

El sueño de algunos humanistas de que su función es extremarse en conocer y dictar los límites de la ciencia y la ética y moral de sus trabajos aparenta patético y se parece bastante a la negación de la ciencia de los pasados postmodernos latino-europeos, que sin embargo, no dejaban de utilizar las palabras de caos, emergente, sistémico, nuclear y geométrico sin, en palabras personales que me dijese Mario Bunge, ¡ni siquiera saberse la tabla de multiplicar del 4!

Y hoy día ya no solo es el científico el demente. Hannibal Lecter, reconocido como el villano más terrible del cine en toda su historia, es un erudito, un scholar, como dicen los ingleses. El saber se equipara, exitosamente, con el mal. No en balde algunos hablan de que en el mito bíblico de Adán, el comer de la manzana (curiosamente en español me lo enseñaron como el Arbol del Bien y del Mal y en inglés como el Arbol del Conocimiento) no fue un simple acto de desobediencia, sino una búsqueda de sabiduría, de ser conocedores de todo, de ser como Dios. Y claro, devino en expulsión del paraíso.

El científico loco no existe. Pero ninguna figura más genuina que esa para seguir justificándonos en nuestras ligeras vidas ingenuas. Nada mejor que la irracionalidad y el desconocimiento para desgobernar pueblos e impedir el surgimiento de sus élites pensantes, para poder hacer pasar por grandes intelectuales y pensadores a políticos pequeños, villanos e incompetentes, que siempre se quieren vender como los salvadores de la humanidad.