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Monday, December 21, 2015

5 MITOS SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD


J.R.Albaine Pons,


Acento.com.do, 21 dic.,2015



A Guido Riggio, mi amigo de infancia, se marchó tan a destiempo.

No creemos que haga falta justificar el presente artículo. Las noticias recientes sobre el tema han sido aireadas hasta el exceso en nuestro medio y ya la alta política ha sido incluida. Hasta un grupo político presenta la homosexualidad y los derechos de los homosexuales como tema de campaña cuasi religioso.

Este escrito es una copia-traducción, con algunas ideas y datos extras, de un artículo publicado en marzo del 2011 por C. Moskowitz en LiveScience. Veamos los cinco mitos.

 1.-Los animales ( no humanos, J.R.A.P.) son todos heterosexuales.-  La percepción popular es que las parejas macho-hembra constituyen la única vía “natural” de comportamiento sexual en los animales y así la homosexualidad es una “perversión humana”. Pero en el reino animal hay múltiples ejemplos de parejas del mismo sexo.En más de 150 especies de mamíferos, aves y peces las parejas del mismo sexo existen y esto está muy bien documentado, lo que ha producido en los teóricos de la evolución discusiones al respecto de su interpretación, ya que la conducta sexual entre organismos del mismo sexo no resulta en reproducción, como es lógico. Las discusiones van desde un beneficio indirecto hacia la continuidad de los genes de estos individuos, un aumento de cohesión social, hasta la idea de que el sexo, de por sí, es entretenido.

        2.-  Las relaciones entre gays no son perdurables.-  Los estudios señalan que son tan duraderas en humanos las relaciones amorosas entre homosexuales como las relaciones entre heterosexuales; así aparece reseñado en el Annual Review of Psychology del 2007, en un trabajo de la profesora Anne Paplau de la Universidad de California-Los Angeles, la famosa UCLA. Otro estudio que duró 12 años sobre parejas

 homosexuales encontró que un 20% se separaron en ese tiempo, lo que extrapolado a

 40 años señala que son un poco menos que la tasa de divorcios para primeros matrimonios durante el mismo período. Una clara indicación a tener más respeto por estas personas en  cuanto a tener relaciones serias de convivencia.

     3.-  La mayoría de los pedófilos son homosexuales.-  Un mito en realidad pernicioso es que la generalidad de los homosexuales son abusadores sexuales de niños. Varias investigaciones con distintos métodos han demostrado fuera de toda duda razonable que esto es falso. En 1994 un estudio en el Journal of Pedriatrics mostró que de 269 casos de abuso sexual a niños, el 82% eran realizados por adultos heterosexuales cercanos a la familia y solo dos casos de los 269 fueron atribuidos a homosexuales o lesbianas.

     4.- Padres gay no son tan buenos como un padre y una madre.-   Muchas personas que se oponen al matrimonio entre homosexuales y a la adopción de niños por estas parejas piensan que esto no es bueno para los niños y que un infante necesita de un padre y una madre para llegar a ser un adulto mentalmente saludable. Los datos empíricos de varios estudios, algunos muy famosos y respetados, contradicen este supuesto.  Adolescentes provenientes de hogares con ambos adultos del mismo sexo presentan incluso hasta una ligera mejoría en sus actividades escolares. Todos los estudios señalan que losniños y jóvenes con dos padres o dos madres en el hogar les va tan bien en su desarrollo mental y corporal como aquellos que viven bajo parejas heterosexuales. Y varios de estos estudios han sido publicados en el Journal of Marriage and Family ( Journal de Matrimonio y Familia).

 5.- Ser gay es una elección.-  Los anuncios de que la homosexualidad es una elección     (defendidos por muchos homosexuales y lesbianas) y de que como si esta condición fuese una enfermedad  es “curable”, obtiene más y mayor rechazo con la aparición de nuevos estudios; al demostrarse con investigaciones muy bien controladas que la preferencia sexual por elmismo sexo es por lo menos, parcialmente genética y de fuerte base biológica.  Los estudios en gemelos (100% idéntico ADN) comparándolos con mellizos (50% idéntico ADN) confirman estos datos. Por otro lado, los descubrimientos de diferencias fisiológicas entre homosexuales y heterosexuales refuerzan aún más este conocimiento; como es el dato de que la forma del oído interno es distinta entre lesbianas y mujeres heterosexuales, publicado en 1998 en los Proceedings de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos. En este año 2015

 se ha presentado una prueba en la saliva que predice en un 67% de los casos la

 homosexualidad en gemelos, por lo menos. Este estudio ha recibido tantos comentarios de su posible mal uso que ha sido suspendido por su investigador principal.      

  O sea, los datos de la ciencia, de la misma ciencia que produce nuestros antibióticos, nuestras vacunas, nuestros medicamentos de control de la presión arterial y de la glucosa en sangre y que nos ha presentado, y realizado, el potencial de vivir más años y con una mejor calidad de vida, reconoce ya sin duda alguna que estos cinco mitos son sólo eso, mitos, falsedades; pero siguen siendo mitos.

 Y resulta que nada es tan difícil de erradicar como un mito, y los mitos adquieren tintes emocionales y llegan a ser fuertes prejuicios. Y hay todo tipo de mitos, desde los religiosos hasta los de la propia ciencia. Por otro lado, aunque creemos en nuestro médico nadie está obligado a creer lo que afirma la ciencia.

 ¿Y entonces?, ¿Por qué en tantos países del mundo, incluyendo muchos de nuestra Latinoamérica han aceptado como bueno y válido un arreglo legal para parejas del mismo sexo que deviene en ser un matrimonio civil? ¿Cómo han podido los políticos de esos países escaparse de la tiranía intelectual y emocional que conforman los mitos?

 Es que son políticos. No es que sean buenas personas, personas serias, personas que crean íntimamente que los homosexuales y lesbianas merecen el mismo respeto y los mismos derechos que los demás. Tampoco creo que sepan mucho de ciencia. No me parece que haya sido así.

 Es que al ser políticos sobreviven en base a un componente del pensamiento crítico que se llama comprender y/o creer en los números, en los porcentajes y en las probabilidades. (y parece que así es como es, quien no sabe matemática, ni estadística no puede tener un “pensamiento crítico”, que F. Nietzsche en su “Sobre el porvenir de nuestras escuelas” definió como pensamiento esclarecedor).

 Y es que al saber que entre homosexuales (5-6%) y lesbianas (3-4%) constituían el 10% de la población, en todas las culturas, y por ende un 10% de los votos ( hay variados reportes de los %, los más  usados son estos), y al calcular que tienen padres, madres y hermanos y hermanas que pueden llevar este segmento poblacional con intereses comunes a un 20% de los votos, ah! Hay que atraerlos como sea posible y no hay ruta más expedita que pasar por encima de los viejos y falsos mitos (que quizás personalmente y en la intimidad sostienen) y presentar la revocación de sus derechos conculcados como una meta a logar y así, el juego democrático y la libertad nos ha ayudado en muchas partes a ser en realidad más humanos, más morales y presentar sociedades más justas.

Sólo hay que ver que en todas partes un  Presidente o un partido gobernante lo es por una diferencia de 3-5% de los votos.

Y aquí, en nuestra media isla caribeña, tanta gente creyendo que los genios somos nosotros y que el resto del mundo está lleno de ignorancia.

 ¡Ah las cosas que tiene esta vida tropical!

 Algún día aprenderemos que las ideas son estúpidas, pero que las personas que las tienen no, ellas sólo son ignorantes. Y la ignorancia, eso sí, con mucho esfuerzo, dedicación y trabajo…si se cura.

Tuesday, September 15, 2015


OLIVER SACKS: IN MEMORIAM    
J.R.Albaine Pons


Acento.com, 15 de septiembre 2015

 

 En febrero 19 de este 2015 un escrito en la página de Opinión del NY Times lanzó un estremecimiento y un dolor de pena en gran parte del mundo académico, científico e intelectual de las neurociencias. Oliver Sacks, el gran neurólogo y divulgador de la medicina y quien nos hizo ver el mundo particular y único de cientos de sus pacientes, y de él mismo, anunció que semanas antes se le comunicó que moriría sin remedio en pocos meses.

 Desde hacía nueve años le habían descubierto y operado un melanoma ocular que terminó por dejarle sin visión del ojo izquierdo. Ahora, dice en su carta-ensayo de febrero, las metástasis ocupan un tercio de su hígado y no pueden ser destruidas ni detenidas.

 Escribe Sacks:” depende de mí ahora como escojo vivir los meses que me quedan. Tengo que vivir de la manera más rica, profunda y productiva que pueda”. Y señala que en esto le ayuda las palabras  de uno de sus filósofos favoritos, David Hume, quien al saber que estaba mortalmente enfermo a la edad de 65 años, escribió una corta autobiografía en un solo día, en abril de 1776 y la tituló “Mi propia vida”.

 Señala Sacks que ha tenido suerte, que ha escrito cinco libros y una autobiografía que pronto saldrá, en los 15 años que ha sobrevivido a Hume y que otros libros están en su etapa final.

Contrario a Hume quien escribió que “era difícil estar más alejado de la vida de lo que estoy en el presente”, Sacks escribe que “ se siente intensamente vivo y que espera en el tiempo que le queda profundizar sus amistades, despedirse de los que ama, escribir más, viajar si tiene las fuerzas, adquirir nuevos niveles de comprensión y de intuición”.

Dice que aún le preocupa el Oriente Medio, el calentamiento global y el crecimiento de desigualdades, pero que esas cosas no son ya de su incumbencia; que pertenecen al futuro y que dado los jóvenes médicos que le han atendido tan bien considera “al futuro en buenas manos”.

Escribió finalmente: “No pretendo aparentar estar sin miedo …y sobre todas las cosas he sido un ser consciente, un animal pensante, en este maravilloso planeta y eso en si mismo ha sido un enorme privilegio y una aventura…Cuando la gente muere, no puede ser reemplazada. Dejan agujeros que no pueden ser cerrados, porque es el destino-genético y neural- de cada ser humano, ser un individuo único, encontrar su propio camino, vivir su propia vida, morir su propia muerte”.

Esta carta se publicó en el NY Times y en otros muchos periódicos del mundo y es que Oliver Sacks no fue cualquier cosa. No era un científico, pero si fue un médico que con sus escritos colocó la humanidad de sus pacientes en primer plano y mostró a mucha gente que las enfermedades del cerebro, si bien afectaban la vida, y en ciertos casos de manera drástica, la humanidad de la persona no estaba perdida. Y recordaba a los amigos, parientes y médicos que rodean a un enfermo, que estar vivo, aunque enfermo, aún era una gran dicha y que se requiere comprensión y respeto por la peculiaridad de los individuos.

El 30 de agosto pasado, a  los 82 años, falleció el Dr. Oliver Sacks. Su foto y la noticia de su deceso fue primera plana en múltiples medios de comunicación mundial.

Oliver Sacks no sólo fue un gran divulgador de su neurología, que ya después de él, tendrá otros mundos y visiones sobre los pacientes. Demostró además ser un scholar, un erudito, como lo prueba su trabajo de 1995 “Escotoma: una historia de olvido y desprecio científico”. En este aporte presentando casos sobre la historia de la ciencia nos inicia en los escritos sobre las migrañas de 1860, pasa por la distrofia muscular y la obra de G.B.Duchenne, los miembros fantasmas ( que él había percibido en sí mismo luego de un trauma en una pierna) y los trabajos de los soviéticos A.N.Leontiev y A.V.Zaporozhets al respecto ( algo nada común en la literatura científica del “mundo libre”), sigue con Darwin, Newton y Goethe y su teoría de los colores y finalmente por P.K.Anokhin y otros soviéticos con sus teorías de funcionamiento cerebral sistémico hasta nuestros días, con G. Edelman y su darwinismo neural. Un “tour de forcé” que solo en las manos de un gran escritor y en la mente de un completo conocedor puede alcanzar la profundidad y la simpleza con que lo presentó Sacks.

Quizás fue más conocido por el gran público por su libro Despertares del 1973. En esta obra narra sus propias experiencias de 1969 con la novedosa droga L-Dopa en pacientes paralizados por décadas, que él sospechaba se debía a la epidemia de encefalitis letárgica ocurrida en los años 20 en la ciudad de New York, y que fueron despertados temporalmente a otro tiempo y otra vida 40 años después. En 1990 su libro fue llevado al cine y el recientemente desaparecido Robin Williams representó el personaje del propio Sacks y Robert De Niro a Leonard Lowe, el primer paciente tratado. La película fue nominada a tres Oscar y dirigida por Perry Marshall. Y desde entonces es material obligatorio a muchos estudiantes de medicina en el mundo, y, por supuesto, a los míos en nuestra UASD.

No encontramos una manera más apropiada para expresar nuestra admiración y respeto por la vida y obra del Dr. Sacks que comentar a nuestros lectores el primer ensayo suyo aparecido post-mortem, solo unos días después de su partida. “Ansia” es como ha sido traducido al castellano.

Narra la experiencia de un paciente que le visitó en el 2006, Walter B., de 49 años, y a quien adolescente tras un golpe en la cabeza sufría de brotes epilépticos. Los ataques se hicieron tan frecuentes que ya no eran controlados por fármacos y se le realizaron dos profundas cirugías en el lóbulo temporal derecho de su cerebro. Se controlaron mejor las convulsiones, pero aparecieron efectos secundarios dramáticos.

Walter comenzó a comer en exceso y a ganar peso. Se volvió irritable y distraído; y desarrollo un apetito sexual insaciable. Cuando su señora, por cansancio, no podía complacerlo más comenzó a buscar otras opciones y encontró que la manera más fácil era la Internet y su pornografía, y así pasaba horas y horas masturbándose por las noches.

Sus gustos se volvieron más extraños y radicales en cuanto al porno y terminó descargando y comprando pornografía infantil.

Walter intentaba controlarse. Trabajaba y tenía vida social, pero en las noches, a solas, era vencido por sus ansias, por su compulsión. Profundamente avergonzado no contó nada a nadie y mantuvo una doble vida durante nueve años.

Un día fue allanado por la policía y acusado de tener pornografía infantil en su computadora y entonces se derrumbó el mundo de Walter B. Otro neurólogo que le atendió le diagnosticó el síndrome de Klüver y Bucy, pero aún así el fiscal pidió 20 años de cárcel; aunque la comprensión del juez y una carta enviada por el Dr. Sacks sobre la conducta de Walter y su enfermedad hizo que recibiera una condena reducida y tratamiento. Su esposa le apoyo en todo momento y años después Walter le diría al Dr. Sacks que se consideraba una persona feliz.

Operando monos en 1937 a los cuales se les eliminaba el área inferior del lóbulo temporal cerebral, el hipocampo y la amígdala límbica, Klüver y Bucy reportaron que estos desarrollaban lo que llamaron ceguera psíquica, hiperfagia e hipersexualidad y exceso de oralidad. Pronto se supo que la primera se debía al daño temporal y que los demás signos y síntomas se debían a la ablación de la amígdala límbica. El síndrome de Klüver y Bucy es un modelo que aparece en todos los textos de neurociencias y de biología y fisiología sicológicas. Los textos siempre presentan fotos de animales de laboratorio, ratas y gatos, intentando copular con lo que sea que esté a su alcance en sus jaulas: teléfonos, muñecos, cepillos de pelo y lo que fuese. Es más marcado en machos que en hembras y se elimina con castración. Hoy sabemos que la inhibición que ejerce la amígdala sobre el hipotálamo anterior, principal receptor de hormonas sexuales en mamíferos, al eliminarse permite a los núcleos hipotalámicos entrar en “overdrive”.

Fue en 1983 cuando se reportó por vez primera en un ser humano como consecuencia de un tumor en la amígdala límbica que finalmente produjo la muerte del paciente y se pudo examinar su cerebro post-mortem. Aunque con anterioridad se tienen reportes de componentes del Klüver y Bucy en personas operadas en el lóbulo temporal. Recientemente varias investigaciones lo han relacionado con los efectos posteriores a encefalitis por herpes simple y hay un caso en un bebé, luego de un síndrome de Reye.

El doctor Sacks había publicado el caso de Walter B. en una revista médica en el 2010, como coautor y nos llama la atención que fuese ahora, cinco años después cuando publicara un ensayo periodístico sobre el mismo y que resultó post-mortem.

Pero Sacks era una persona muy enterada. Judío por nacimiento e Inglés por ciudadanía, provenía de una familia de intelectuales y profesionales y realizó casi toda su vida profesional en New York, Estados Unidos, aunque nunca abandonó su ciudadanía británica.

Hace poco tiempo, aquí en nuestra República Dominicana un hecho ocupó a la prensa mundial. El Nuncio Apostólico del Vaticano fue retirado  de su puesto diplomático y de su condición de sacerdote acusado de inconducta sexual con menores de edad, de pederastia. Su juicio se inicio en el Vaticano que por vez primera en toda su historia enjuiciaba a un sacerdote públicamente por dicha conducta, que ya había sido piedra de escándalo en muchos países por miembros del clero católico. Dicho Nuncio fue tratado por todos, aquí y allá, como un criminal. Nadie habló de que podía ser un enfermo. Pudo serlo. Pero una repentina enfermedad cardíaca (vaticana, según muchos mal pensados) ocasionó su rápida  y sorprendente muerte  a destiempo. No pudo ser juzgado. No pudo verse si fue un criminal porque estaba enfermo neuralmente o por otra causa. Nada se supo ni se sabe. Murió el 27 de agosto, tres días antes del Dr. Sacks.

 ¿Tenía el Dr. Oliver Sacks un ensayo escrito para publicarlo durante el juicio vaticano contra el ex-nuncio? Ya no lo podemos saber. Pero su insistencia durante toda su vida de ver la humanidad como algo variable ante la enfermedad nos permite pensarlo. También el hecho de que fuese su primer ensayo post-mortem.

 Con toda seguridad todos sus libros serán reeditados en muchas lenguas. A mis estudiantes, que no dejen pasar la oportunidad de su lectura. Los hará mejores médicos y personas más abiertas a las múltiples vías que le presentarán la vida y su propia profesión.

Monday, March 31, 2014

EL ADN Y SU BREVE HISTORIA ( 2003)


 

En la historia de las cosas y de las ideas pueden existir saltos que, como recodos en un río, señalan una dirección distinta e imprimen una velocidad nueva al fenómeno que se trate.

 En este abril del 2003 celebramos 50 años de uno de esos grandes saltos en la historia de la ciencia, el descubrimiento de la estructura química del ADN, ácido desoxirribonucleico, comúnmente conocida como la molécula de la herencia, pero que es mucho más: la molécula de la evolución y la rectora de los procesos que ocurren en el cuerpo continuamente.

 Es casi un cliché: James Watson y Francis Crick publicaron en abril de 1953, en un artículo de dos páginas, la estructura del ADN, lo que permitió comprender como se puede replicar esta molécula y por ende como mantener constante caracteres y funciones que pasan a la descendencia. Que el ADN transmitía la herencia fue demostrado unos 10 años antes cuando Oswald Avery y sus colegas utilizando las bacterias de la neumonía publicaron en 1944 que era el cambio de este compuesto y no de ningún otro lo que hacía que cepas no virulentas de neumococos se volviesen letales para sus ratones de laboratorio. Sólo en 1946 este descubrimiento fue discutido en seis simposios mundiales sobre el tema. Que el ADN era la base de la herencia era un hecho, pero para saber el cómo se mantenía y pasaba la información había que conocer su estructura y varios laboratorios del mundo se embarcaron en la tarea.

El muy joven Dr. James Watson (n.1928) encontró al  más experimentado Francis Crick (n.1916) en el laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge buscando la misma respuesta: la estructura del ADN y juntos, preguntando lo que no sabían, visitando otros laboratorios, proponiendo modelos recortando cartulinas y revisando toda la literatura una y otra vez produjeron la idea correcta y el modelo asombrosamente simple y explicativo de la estructura buscada en febrero y marzo del 1953. En la revista Nature, 171:737-738 del 25 de abril publicaron la estructura y en las páginas 964-967 del mismo volumen las implicaciones para la genética de su nueva idea.

 Fue abril del 1953 la apertura de una primavera para las ciencias de la vida que aún perdura .

 Hoy, 50 años después es mucho el camino recorrido.

 Hoy conocemos como un gen es un pedazo de ADN, que los humanos tenemos unos 30,000 genes( hoy dia se consideran solo 23,000), el genoma completo de varios organismos como el arroz, el ratón de laboratorio, la mosca de la fruta ( que llamamos mimes de las frutas maduras), el plasmodio de la malaria; sabemos construir organismos nock-out ( a los que hemos quitado genes) y transgénicos ( a los que hemos agregado genes). La genética, y esa hija de Watson y Crick la biología molecular, están cambiando lo que comemos, la atención médica que recibimos, la comprensión de la biodiversidad y finalmente a nosotros mismos.

 Cuando he preguntado a mis estudiantes qué hace el ADN siempre me responden que sirve para transmitir la herencia, las características de los padres a los hijos, pero cuando les limito la respuesta y pregunto qué hace su ADN ahora, que obviamente no están pasando su herencia ni teniendo hijos, sino atendiendo una clase sólo risas y no respuestas logro de mi audiencia universitaria.

Es que muchos de mis estudiantes no han sido enseñados a visualizar todavía que el ADN, nuestros genes, son las instrucciones para sintetizar proteínas. Y se asombran cuando les digo, por ejemplo, que ahora mismo cualquier célula de su hígado está sintetizando unas 2,000 proteínas por minuto y que, aunque en menor cantidad, así están casi todas nuestras células y por ende nuestro organismo como un todo. Que tenemos el pelo, la piel, la forma de la nariz, la estatura y las poses, maneras de caminar, tonos de voz y hasta gustos como nuestros padres porque producimos las mismas proteínas que ellos y probablemente en idéntico ordenamiento temporal.

Seguir pretendiendo de parte de la alta cultura que las ciencias naturales no existen es cada día más difícil. Como señala E.O.Wilson, quien recientemente visitó nuestro país y fue condecorado por nuestro gobierno, en su libro "Sobre la Naturaleza Humana”: “En los Estados Unidos los intelectuales se definen como aquellos que trabajan en las ciencias sociales y humanidades….Como si las ciencias básicas se hubiesen detenido en el siglo XIX. Sus propuestas consisten principalmente de anécdotas históricas, de anticuadas teorías verbales de la conducta humana y sus juicios de los eventos actuales solo reflejan sus ideologías personales, aunque vivamente presentadas por técnicas efervescentes y placenteras, pero frustrantes.”

50 años después del gran salto de Watson y Crick es cada vez menos posible explicar algo, desde un simple fenómeno inorgánico hasta las más disímiles reacciones humanas, que también son “naturales”, si no conocemos los descubrimientos y éxitos de la ciencia del siglo XX; y muy en especial en lo que a los humanos se refiere, los avances gracias al  trabajo creativo y sin pausa de dos jóvenes investigadores de la biología de la década de los 50’.

James Watson y Francis Crick, quienes aún aportan y producen ideas y hechos a la humanidad entera constituyen hoy día dos iconos de la cultura y  una muestra de que ahora los humanos sabemos más, conocemos más, vivimos mejor y somos  seres  únicos en el planeta, aunque básicamente somos lo mismo que todo lo vivo que existe  y ha existido sobre nuestra Tierra

Monday, February 11, 2013

MEMORIA, MEMORIAS


De Acento.com.do, febrero 7 2013.

Uno se pone a leer la prensa por costumbre. Es un hábito muy difícil de erradicar. Y la verdad que en estos días, entre otras cositas e idas a destiempo de amigos ( que la Virgen de la Altagracia debió cuidar más, siempre cuidando a los que no debe, es que tanto tigeraje la confunde, dice un amigo) mucho se ha escrito sobre la memoria y sobre las memorias.

Que los 200 de Juan Pablo, que cómo fue lo de los muchachos del Km 12 (Virgilio, perdónalos, dizque tú un agente extranjero), que lo que dijo Bosch cuando Caracoles y si habrá aquí suficiente ciudadanía para juzgar a los que mataron a Román, herido, indefenso y capturado.

Borges dijo en algún lugar que en Argentina no había ciudadanos, sino individuos; y creo que debió hablar de toda Latinoamérica.

Parecería que los recuerdos están de moda, pero no solo en nosotros; los melómanos del mundo celebran los 200 años de Richard Wagner y hoy 6 de febrero del 2013 Google lanza un doodle, un muñequito, celebrando el centenario de la antropóloga y evolucionista Mary Leaky, la matrona de la familia, y quien particularmente descubrió los restos de Homo habilis y el primer cráneo fosilizado del Proconsul, iniciando toda una época de repensar la ascendencia de los humanos en el planeta.

Pero curioso, el tema de la memoria y el olvido también se deja sentir en estos días en las neurociencias. Y extraordinario, con Borges se inicia. En el número de noviembre de Scientific American, un artículo, Borges y la memoria por Rodrigo Quian Quiroga, de su libro de este 2013, Borges y Memoria: encuentros con el cerebro humano, MIT Press, nos prepara en el tema.

El trabajo citado nos lleva a junio 7 de 1942, domingo, donde el periódico de Buenos Aires, La Nación, en su sección de Artes y Letras, en la tercera página, luego de una historia de Stefan Zweig y un ensayo sobre Galileo de Ernesto Sábato aparece “Funes el memorioso” el prodigioso trabajo de Jorge Luis Borges. Habla de Ireneo Funes, quien luego de caer de un caballo y golpearse la cabeza adquiere el fenómeno de recordar absolutamente todo.

Como señala Quian Quiroga, ya en 1941 al escribir en la revista Sur un obituario sobre James Joyce, el inmenso irlandés fallecido el 13 de enero de 1941, Borges plantea que para leer a Ulises y su reconstrucción de un solo día en la ciudad de Dublín con 400,000 palabras, se requería “un monstruo capaz de recordar un número infinito de detalles” donde describe a Ireneo Funes sobre quien escribía y pensaba en esos momentos.

En un punto Borges consideró que Ireneo, sospechaba él, no era muy capaz de pensar, aunque había aprendido sin esfuerzo inglés, francés, portugués y latín.

El mismo artículo nos trae el caso del paciente del neuropsicólogo ruso Alexander Luria, Solomon Shereshevskii, sujeto S., como le llamó Luria para proteger su identidad.

Luria inició su estudio en 1920 y publicó sus resultados en 1968, en inglés, en un libro llamado “ La mente de un mnemonista: un pequeño libro sobre una gran memoria”. S. presentaba una sinestesia- una unión funcional entre sentidos distintos- como asociar siempre un objeto que se observa a un sabor particular. Luria expresa que no pudo encontrar los límites de la memoria de S., quien por ejemplo, podía fácilmente recordar largas listas de números y letras años después de haberlos escuchado. Para Luria, S. tampoco pensaba muy bien; su gran memoria era más bien una carga que un don. No poder olvidar nada es tan terrible como no poder recordar nada, como ocurre con los estadios finales de la demencia hoy conocida como Mal de Alzheimer.

No deja el autor antes citado de presentar los memorialistas del pasado, presentados por Plinio el Viejo en su Historia Natural, quizás la primera enciclopedia que se conoce y que era, curiosamente, de mucha estima particular a Borges. Plinio presenta a Ciro el Grande, el rey persa, que conocía a cada uno de sus cientos de miles de soldados por su nombre, a Scipio que conocía los nombres de todas las personas de Roma y a Charmadas, el griego, quien podía recitar de memoria cualquier libro que hubiese leído como si lo tuviese leyendo en ese momento, entre otros.

Claro, en el texto Historia Natural, de mi propiedad, donde cada capítulo (son cortos) es comentado por quien lo tradujo al español, un erudito en su época, Don Francisco Hernández y dedicado al rey Felipe II de España (publicado por la UNAM de México en 1999), el comentarista, que firma como el interprete, no deja de llamar la atención de que lo escrito por Plinio el Viejo no siempre eran conocimientos directos y ni siquiera basados en otros documentos más antiguos, sino de historias contadas en su época.

Y ahora , en la edición del 21 de febrero del New York Review of Books, el conocido neurólogo Oliver Sacks, con varios textos como éxitos de librería, nos presenta una pieza titulada “Habla Memoria”, donde nos dice como una memoria de una experiencia física es guardada y recordada con la misma credibilidad como otra escuchada o leída y que hasta suponemos que nos ocurrió a nosotros y que son las mismas vías y áreas cerebrales las que se activan para recordar “verdades históricas” y para guardar y recordar “verdades narradas”.

Como vemos, todo un mundo de memorias se ha estado leyendo y comentando en estos días, algo quizás importante para un país como el nuestro que siempre ha sido acusado de “no tener memoria”, pero que memorias de hechos o cuentos del pasado mantienen divididos de por vida a instituciones y personas.

Hace ya tiempo que algo sabemos sobre la memoria. Un premio Nobel en Medicina o Fisiología, en el año 2000, fue otorgado al Dr. Eric Kandel por dilucidar con su modelo de aprendizaje en un molusco marino los aspectos celulares y moleculares de cómo se guarda una memoria. Lo que ahora nos preocupa más es no como se guarda, sino como se recuerda o se olvida una memoria.

La investigación y el conocimiento sobre cómo funciona nuestro cerebro no ha sido un camino fácil. Baste con el ejemplo de que en 1949 la triunfante Revolución China declaró que la “salud mental” era una ciencia burguesa, reemplazando a los medicamentos por “lecturas” y ni que decir de la opinión de otros regímenes totalitarios sobre la psiquiatría. No en balde Luria esperó tanto tiempo, casi hasta su ancianidad, 1968,¡¡ para publicar un texto sobre un trabajo que inició en 1920!! Es que el Gran Camarada Stalin y sus secuaces tenían unos juegos muy pesados y los guardaban muy bien las personas en sus memorias.

El 12 de enero de este 2013 Scientific American vuelve con otro texto sobre la memoria. En éste surge la pregunta ¿cómo es que personas cultas, estudiosas, que conocen el mundo de hoy y los avances de las ciencias, sigan creyendo (contra toda evidencia) en mitos, en curas milagrosas, en conspiraciones y confabulaciones nacionales e internacionales sin ningún soporte, en leyendas que a veces ellos mismos han creado?

Una respuesta parece estar en la hipótesis de la compartamentalización del cerebro. La idea que el cerebro es un órgano modular y que cada módulo evolucionó de manera independiente tiene ya tiempo rondando en las neurociencias. Y así, la información guardada en esos módulos puede ser contradictoria. Y más aún, que nueva información en un módulo que contradiga creencias pasadas y hace tiempo guardadas hace que estas últimas surjan con más pasión y vehemencia en la consciencia y hasta se convierten en acciones.

El famoso ya “pleito de las sillas” pudiera ser un buen ejemplo.

Eso sí, ya sabemos que los circuitos que en el cerebro se activan para guardar una memoria son los mismos que se activan para recordarla y que otros circuitos en la misma zona cerebral, en especial en la amígdala, el hipocampo y el lóbulo pre-frontal y otras zonas corticales deben activarse para producir el olvido. Una revisión del tema en la revista científica Trends in Neuroscience, de enero de este año sobre las diferencias individuales en la recuperación del estrés y miedo postraumático nos ilustra el fenómeno.

Memoria y olvido, dos alas del mismo pájaro, parafraseando a algunos desmemoriados.

Thursday, January 10, 2013

LA MALDAD DE LA CIENCIA?

Publicado en Acento.com.do, enero 10 del 2013


 Como olvidar el Frankenstein de Mary Shelley de 1818, filósofa ella y novelista, y esposa de filósofo  e hija de padre y madre filósofos; pero no hace falta ir más allá del famoso Doctor No de Ian Fleming y su superagente 007, que llevó a la fama a Sean Connery, para observar que el científico demente y maligno es una aceptación común y hasta atractiva, en el aún más común de los mortales, que asistían y asisten pasivamente a distraerse con el cine, ese oficio del siglo XX.

Entre el cine, la propaganda política y la aureola blanca de pelo que rodeaba la cabeza de Einstein y que hoy día vemos casi repetida en el famoso divulgador científico español Edouard Pounset y su programa REDES de Radio Televisión Española y una bien montada y dirigida política anti-ciencia, hoy el científico loco, que hay que cuidar, vigilar y señalarle los caminos éticos de la ciencia es un lugar común ( como gustan de expresar los filósofos y literatos postmodernos, cuando no nos hablan directamente de geometría y geología sin saber nada de ninguna de estas ciencias…No en balde Michel Houellebecq, el principal escritor galo de hoy  titula dos de sus más exitosas novelas “Las partículas elementales” y “el mapa y el territorio” ).

¡Y nada más alejado de la realidad!

Cuando N.Suslov, por allá por la época de la Guerra Fría de los años 70 del siglo pasado, reinaba sobre el Partido Comunista de la Unión Soviética como su encargado de doctrina e ideología recuerdo haber leído de su pluma que el papel de los partidos comunistas del tercer mundo no era hacer la revolución, sino infiltrar las universidades y centros de investigación y evitar a toda costa el crecimiento y desarrollo de la “ciencia burguesa” dependiente del “complejo científico-militar del imperialismo”. Es que la Unión Soviética nunca llegó a tener ni la ciencia ni la tecnología para producir un escudo protector contra misiles (como alguien afirmó recientemente), que los israelitas han demostrado que si tienen, destruyendo el 70% de los misiles balísticos lanzados contra Jerusalén en estos días.

La religión Católica Romana por un lado y mas vehementemente los evangélicos radicales estadounidenses por otro han hecho su parte, no como pudiera creerse desde la cómica discusión sobre la evolución en el siglo XIX, sino especialmente desde 1958, cuando se desarrolla la píldora anticonceptiva intentando detener, sin ningún éxito en ese caso, el sexo recreativo y sin consecuencias reproductivas entre los humanos. Si, los científicos eran los enemigos y la ciencia, producto en un 90% del mundo estadounidense el peligro inminente y tenía que ser detenida. Cosa que, por otro lado, no se pudo. La Unión Soviética y su régimen totalitario desapareció y los Estados Unidos entre el año 2000 y el 2010 publicaron 3 millones de artículos científicos, compárese con los 339,164 de España  y los 212,000 de Brasil y probablemente unos 20 de República Dominicana para el mismo período,  por ejemplo.

Miremos las encuestas de aceptación de la teoría de la evolución en los propios Estados Unidos, un parámetro que nos puede hablar de la comprensión popular de la ciencia en ese país: 1982-9%, 2002- 12%, 2006-14% (Gallup) y 2011- 21% (Fox). La civilización del espectáculo es solo una apariencia, pues con poca gente entendiendo ciencia (es que no es fácil) el crecimiento científico ha sido extraordinario, para no usar una frase postmoderna como sería de coordenadas geométricas cosmológicas.

Y hoy día, cualquiera dice que fueron científicos los que lanzaron las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, que son científicos los que liberan gases venenosos en las trincheras enemigas,  que la política es una ciencia y que son científicos los que pretenden exterminar una hipótesis mal propuesta y nunca demostrada como es la existencia de un ser mas allá de la naturaleza conocida a quien debemos reverenciar y exaltar como hacían los antiguos persas con su Dario, su Rey de Reyes.

¡Todo lo malo se debe a la ciencia!

Olvidan que cuando políticos utilizaron la dinamita para exterminar gente, el químico sueco Alfred Nobel, su descubridor, decidió dejar toda su fortuna para que fuesen repartidos sus beneficios entre los científicos destacados por descubrir asuntos en beneficio de la humanidad y hasta entre los literatos que ilustran al mundo.

Cualquiera cree que la Declaración de Helsinki, sobre experimentos en humanos fue pensada y propuesta por otros que no fuesen científicos. Y que las normas de publicación de la Sociedad para la Neurociencia, traducida y publicada también en nuestro país por Intec y como publicación especial del hospital infantil Robert Reid Cabral, donde se establecen los parámetros éticos entre los autores de un trabajo científico, fue pensada por otros y no por los competentes en esa nueva área científica.

Y lo que hacen los políticos, los militares, los grandes capitales con los productos de la ciencia y del conocimiento y sus aplicaciones nadie se los dice a ellos; la soga se rompe siempre por lo más débil, por los científicos.

Pero claro. Todos conocemos el nombre de la última mujer de Borges y de Vargas Llosa y todos los avatares del autor del Retrato de Dorian Gray por su homosexualidad, que para la época era prohibida e ilegal en Inglaterra y nadie sabe cómo se llamaba la última mujer de Einstein (ni la primera), por qué nunca se casó Newton, ni por qué se suicidó Alan Turing, el inglés a quien debemos todo el mundo actual del computo. Y es un problema de mercadeo. Se vende y hasta entretiene todo lo que dijo Borges y más aún, muchísima gente lo entiende. Pero lo que escribió Einstein, Turing o cualquier científico normal de nuestros días, es entretenido solo para pocos, no tiene mercado de masas, no es parte del divertimento de Vargas Llosa y requiere un esfuerzo para su comprensión casi idéntico al que llevó a su realización; aunque su uso práctico nos cambie diariamente nuestras vidas.

El sueño de algunos humanistas de que su función es extremarse en conocer y dictar los límites de la ciencia y la ética y moral de sus trabajos aparenta patético y se parece bastante a la negación de la ciencia de los pasados postmodernos latino-europeos, que sin embargo, no dejaban de utilizar las palabras de caos, emergente, sistémico, nuclear y geométrico sin, en palabras personales que me dijese Mario Bunge, ¡ni siquiera saberse la tabla de multiplicar del 4!

Y hoy día ya no solo es el científico el demente. Hannibal Lecter, reconocido como el villano más terrible del cine en toda su historia, es un erudito, un scholar, como dicen los ingleses. El saber se equipara, exitosamente, con el mal. No en balde algunos hablan de que en el mito bíblico de Adán, el comer de la manzana (curiosamente en español me lo enseñaron como el Arbol del Bien y del Mal y en inglés como el Arbol del Conocimiento) no fue un simple acto de desobediencia, sino una búsqueda de sabiduría, de ser conocedores de todo, de ser como Dios. Y claro, devino en expulsión del paraíso.

El científico loco no existe. Pero ninguna figura más genuina que esa para seguir justificándonos en nuestras ligeras vidas ingenuas. Nada mejor que la irracionalidad y el desconocimiento para desgobernar pueblos e impedir el surgimiento de sus élites pensantes, para poder hacer pasar por grandes intelectuales y pensadores a políticos pequeños, villanos e incompetentes, que siempre se quieren vender como los salvadores de la humanidad.

 

 

Thursday, November 15, 2012

LA SOCIOBIOLOGIA DE LA CORRUPCION (i)

Acento.com.do/noviembre 15 del 2012

En febrero 21 del 1995 escribí este ensayo para el Listín Diario. Pensábamos muchos que al estar a término la Era de Balaguer también lo estaba la Era de la Megacorrupción. Falsas premisas, no sabíamos que también existía la Gigacorrupción. Quizás, las nuevas generaciones que vi en el parque Independencia protestando de una nueva manera encuentren algo interesante en este pequeño trabajo, que de seguro no conocieron. Algo más le he agregado de nuevos conocimientos sobre el tema.

 “Todos lo sabemos. En los últimos tiempos los escándalos por corrupción han aparecido en los periódicos de muchos países. Nos deja ver, por un lado, que ha aumentado la libertad de información y por otro, que no parece existir límite al fenómeno, aunque aparece casi siempre ligado a fondos públicos, o en bancos o en los gobiernos. Las otras pequeñas corruptelas del diario vivir no parecen lo bastante importante como para que la gran prensa gaste en ellas sus espacios informativos.

Recientemente en España, país que aparenta haber descubierto su corrupción ahora (como si las dictaduras no fuesen la esencia de lo corrupto), han aparecido sonados casos de corrupción, tanto públicos como privados y la intelligentsia  española ha iniciado su respuesta en diversos matices.

Así, un reciente libro de de un sociólogo profesor universitario sitúa la base de la corrupción en la existencia de demasiadas reglas imposibles de cumplir. Según este análisis, lo que todos hacemos es entonces lo que se pueda o, peor aún, aparentar que se hace todo y no hacer nada o hacerlo falsamente.

Algo hay de verdad en esto, pues, después de todo, la primera obligación es la de vivir y mantenerse. Lo que no parece claro en lo que conozco del caso es si son los de “arriba” los que se inventan tantas reglas para que a los de “abajo” no les quede más remedio que bajar la cabeza y no se pregunten sobre lo que aquellos hacen o deshacen!

Otro enfoque interesante lo presenta el Vicerrector de la Universidad Politécnica de Valencia J.R. Medina Fulgado en el periódico español El Mundo de 8 de febrero del presente año. Su artículo se titula La Bioquímica de la Corrupción. Escribe que la corrupción es una enfermedad latente en las personas, que crece con fuerza y alcanza niveles epidémicos cuando afecta las ideologías. A seguidas señala que el mejor recurso contra todas las epidemias es, por supuesto, evitarlas.

El artículo de Medina Fulgado es una joya, y trata en parte sobre si nuestros cerebros existe o no el libre albedrío o si la química cerebral nos hace creer que somos libres cuando en realidad somos seres programados. Tiene otra parte interesante: es cuando habla de los grados de la corrupción ideológica. Dice que en primer grado los grupos “generan razonamientos contrarios a la transparencia”. Por ejemplo, la estabilidad justifica que se sepa lo menos posible sobre uno o más problemas. En segundo grado “eleva la mentira y el engaño a la categoría de método habitual de trabajo e implica la destrucción de los principios éticosy la eliminación de la honestidad en las ideas”.

Rebasado este segundo grado se producen razonamientos que justifican ya el incumplimiento de las leyes y se pierden los frenos políticos del sistema. A partir del segundo grado, según este autor, “la corrupción ideológica es una bola de nieve que puede destruir cualquier cosa”. Viene el “sálvese quien pueda” y el uso para fines individuales de los valores colectivos y sociales.

Pero, ¿es esto típico de los humanos o lo encontramos en la naturaleza como una regla habitual? La sociobiología, especialidad que estudia la evolución de sociedades en el reino animal, nos muestra muchos datos al respecto. Las sociedades animales de organismos inferiores, como hormigas y abejas, por ejemplo, son estrictamente rígidas y si las juzgamos por los valores de hoy, esencialmente corruptas; solo importa la “razón de Estado” que en esos animales es la sobrevivencia del grupo y su jefe. Los individuos de “abajo” no cuentan y están programados químicamente para ser maquinitas al servicio del grupo y del jefe.

En animales ya reconocidos como “superiores” por su complejidad individual dentro del grupo social, como los monos, por ejemplo, la situación no es mejor. Aparecen iniciativas individuales, pero estas son masacradas en el mejor de los casos.

Y  algo más, estas iniciativas iban dirigidas no a mejorar al grupo, sino exclusivamente a quien la tuviera y a su descendencia. Como relata Carl Sagan en su obra “Sombras de ancestros olvidados” (1992), Nicolás Maquiavelo se hubiese sentido más o menos en su casa en una sociedad de chimpancés. Estos animales saben mantener secretos y saben mentir para aprovecharse de otro, y siempre que pueden lo hacen. La mentira les sirve como instrumento de supervivencia. Sagan cita el trabajo de J.Carter (1981) donde se describe a un joven chimpancé jugando con un mono Colobo de su misma edad, limpiándose uno al otro, pero cuando pasa un chimpancé adulto, atrapa al Colobo por la cola y le mata lanzándole contra un árbol, el joven chimpancé va de inmediato a unirse al cazador en la merienda del que antes era su amigo. Parece que el amor y el interés se fueron al campo un día…

Konrad Lorenz, ese estudioso del comportamiento animal premio Nobel de Medicina en 1973, y quien escribió que el estudio comparado del comportamiento constituye la Ciencia Natural del Hombre, expuso sobre las formas de reacción de los animales que: “dichas formas desprovistas ya de sentido, siguen con la tenaz persistencia del instinto animal condicionando el comportamiento humano de una forma claramente perjudicial para la vida y la sociedad”.

 Si nos ponemos a buscar qué es verdaderamente lo que nos hace humanos, lo que cualitativamente nos diferencia del resto de los animales, quizás solo encontremos una cosa: ¡la honestidad! Es la transparencia en los asuntos tanto públicos como privados, lo que nos permite que se desarrollen reglas y leyes y se establezcan mecanismos para lograr que la regulación social sea para todos. Gritar: ¡corrupción!, solo porque no somos nosotros los beneficiados o porque creemos que con las mismas reglas y cultura del secreto, nosotros podemos lograr –si nos tocare la situación- no ser corruptos, parece una utopía, que hará que simplemente cambiemos unos corruptos por otros.

En las sociedades menos afectadas por la corrupción y donde ésta se paga con ejemplares castigos sociales, se ha desarrollado desde hace tiempo la cultura de la transparencia y la verdad. Me parece que de otra manera nuestro país en particular solo seguirá siendo una tribu más de primates más cercana al chimpancé que a otros Homo sapiens.

Hasta aquí mi escrito de aquella fecha, permítanme agregar ahora algo nuevo.

Robert Trivers es uno de los principales teóricos de la biología contemporánea. Sus aportes al pensamiento biológico actual le hacen un profesional respetado, admirado y a tomar muy en cuenta. Su último libro “La Insensatez de los Dementes” (The Folly of Fools, Basic Books, 2012) tiene como subtítulo La Lógica de la Mentira y el Autoengaño en la Vida Humana, tema que trata, por supuesto, desde la óptica de la evolución biológica, esto es, del papel de la mentira en nuestro camino evolutivo y sus ventajas y desventajas.

Miremos un pequeño extracto de lo que dice sobre el poder.

“Se ha dicho que el poder tiende a corromper y que el poder absoluto lo hace absolutamente. Usualmente esto se refiere al hecho de que el poder permite la ejecución de estrategias egoístas en aumento, las cuales hacen de uno un “corrupto”. Pero los psicólogos han demostrado que el poder corrompe nuestros procesos mentales casi de inmediato. Cuando una sensación de poder es inducida en personas, estas disminuyen su capacidad de tomar el punto de vista de otro y son más propensos a centrar sus pensamientos en ellos mismos. El resultado es una reducida habilidad de comprensión de cómo los otros ven, piensan y sienten. El poder, entre otras cosas, conduce a la ceguera hacia los otros”.

El experimento clásico es el siguiente: se presenta un “prime”, que puede ser consciente o inconsciente, y que puede ser hasta una simple palabra. Un “prime” es una introducción de una idea o un ejercicio mental X previo a una prueba que se quiere realizar.

“El “prime” para el experimento sobre el poder consistió en pedirle a varias personas que escribieran durante cinco minutos acerca de de situaciones en las que se considerasen sentirse poderosos, y a estas personas además se les dio dulces que pudieran repartir entre los demás del grupo, mientras otro grupo con un “prime” de poder disminuido escribe sobre la situación contraria y solo se les permite decir la cantidad de dulce que esperarían recibir.”

“Este modesto “prime” produjo resultados asombrosos. Cuando a los sujetos se les pidió chasquear sus dedos cinco veces y rápidamente escribir sobre sus frentes la letra E, un sesgo inconsciente se pudo observar. Aquellos que recibieron el “prime” para sentirse fuera del poder fueron tres veces más propensos a escribir la letra E de manera que otros pudieran leerla sobre su frente, comparados con los que recibieron el “prime “ de sentirse poderosos y el efecto fue igual de sólido en ambos sexos… cuando se compararon con personas que recibieron un “prime” neutral, aquellos con el “prime” de poder fueron menos capaces de discriminar entre expresiones faciales humanas comunes asociadas al miedo, rabia, tristeza y felicidad. De nuevo, los sexos respondieron de manera similar a los “prime” de poder, pero en general las mujeres  obtuvieron mejores resultados en la discriminación emocional y los varones parecieron superseguros. En resumen, los hombres poderosos sufren de múltiples carencias en su  capacidad de aprehender el mundo de los demás correctamente, debido a su poder y a su sexo.”

Hasta aquí los resultados de Trivers, y claro, esto lo sabían bien, aunque aún no demostrado experimentalmente por los psicólogos sociales, los creadores de la democracia que impusieron que hubiesen elecciones y cada cuatro o cinco años los países cambiasen a sus dirigentes. Es de resaltar una noticia que apareció en algunos de nuestros periódicos en páginas bien interiores: “Obama cambiará a todos sus ministros”. El recién reelecto Presidente de los Estados Unidos si sabe lo que es el Poder y lo que éste hace a los humanos. ¿Cuándo aprenderemos nosotros?

Monday, November 12, 2012

El saber, el pensar y la burbuja


Acento.com.do/ noviembre 8-2012

-No se profe. -¿Qué Usted no sabe  lo que es un chimpancé? – No profe.

-Pero ni en películas, ni en muñequitos, ni en anuncios, ¿ni a nuestro zoológico ha ido Ud. nunca?- No profe. Es que déjeme explicarle: yo estudio y trabajo.
-Ajá
-Sí. Salgo por la mañana de mi casa a las cinco y media de la madrugada y vengo a la universidad y trabajo en una banca de apuestas de 2 a 10 de la noche. Llego a mi casa a las 11:30. Todos los días, hasta los sábados.

-Pero supongo que antes de Ud. trabajar hizo el bachillerato, veía televisión, leía algunas revistas. En algún lugar debió Ud. ver una foto, un dibujo, de un chimpancé. Hasta en los anuncios, a veces colocan monos. –Ah profe. ¿Y es un mono?

 Es mi alumna de quinto semestre de Psicología, donde, teóricamente, en varias asignaturas que ya cursó y aprobó recibió instrucción sobre experimentos y conducta animal y evolución, con su ejemplo ya clásico del ADN humano y del chimpancé.

Nada. Como si un chimpancé fuese un gusano diciémido parásito de la vejiga urinaria de un calamar.

 Pero bien, una televisora privada dominicana anuncia que sus transmisiones llegan hasta las ciudades: New York, Boston, Miami, Madrid, Alemania e Italia. No es solo en zoología que estamos flojos, la geografía no le queda muy lejos.

¿Y en literatura?....bueno. Cuando nuestro pasado presidente estuvo en una muy publicitada visita a Davos en Suiza, pensé que traería de regalo a amigos y relacionados ejemplares de la “La Montaña Mágica” de Thomas Mann, novela que Vargas Llosa ha dicho recientemente que está releyendo por ser una verdadera obra de arte; y que como se sabe, trata de un sanatorio en Davos y fue en realidad lo que puso a Davos en el mapa del mundo. Pero parece que ni el expresidente ni sus acompañantes sabían nada de Thomas Mann. También me quede esperando cuándo los opositores del ex-mandatario iban a preguntar si parte de la visita a Davos era a ver el famoso sanatorio para chequearse algún delirio que le pudiese molestar políticamente. Nada, poca gente se ha leído a Thomas Mann y Hans Castorp no existe en nuestro Caribe.

“Yo me considero un hombre bueno. Magdalena no está de acuerdo. Ella me considera un típico hombre dominicano: un “sucio”, un estúpido”; nos relata Junot Díaz en su última producción “This is how you loose her” ( Riverhead Books, 2012), en el capitulo “El sol, la luna y las estrellas”. Y la palabra “sucio” está en español en el original en inglés. No creo que Magdalena piense que no nos bañamos. Más bien me parece que con ese “sucio” quiere decir uno que todo lo acepta, que no sabe de nada, que hace lo que sea, que no discrimina siquiera lo que le conviene o no, que vive de engañar al otro y se cree que nació para siempre estar sacando ventajas y que con ser prosaico ya es inteligente. Y no lo digo yo, lo de “sucio”, lo escribe Junot.

Pienso que quizás los dominicanos somos inocentes, como niños de cualquier kindergarten debajo de una mata de mangos, o será “la mentada” ignorancia pura y simple. Ignorancia vestida de trajes de cachemir inglés con camisas de algodón egipcio de anchos cuellos italianos, rígidas por el almidón de yuca en espray, de doble puño y gemelos de monedas de oro, con corbatas moradas con un nudo Windsor hecho con notable falta de práctica.

“Vivimos en un clima político histérico (por eso lo del sanatorio). Necesitamos de la filosofía con la misma urgencia que la Atenas de Sócrates” dice Martha C. Nussbaum, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2012…y necesitamos de las ciencias, me atrevo a agregar yo.

Entonces se queda uno a veces pensando sobre que escribir y creo que la mejor opción es el consejo de Fausto Rosario Adames, de nuestro Acento.com: escribe sobre lo que te de la gana.

Me senté a pensar algo el domingo 22 de julio y al ver la fecha que escribí en la libreta de apuntes, 22-7, me saltó a la mente 22/7, pero eso es Pi, , un número con su propia historia.
Y hoy retorno a Pi

Pi es la relación entre una circunferencia y su diámetro y no se crean que es cualquier cosa, pues Pi si tiene su Historia, y claro, se ha escrito ( Petr Beckmann, History of , Golden Press, 1971; con varias rediciones).

En la escuela nos lo enseñaban como 22/7 o como 3.1416, pero es un número infinito: sus decimales no tienen fin. Computadoras lo han llevado a millones de cifras decimales.

Recuerdo el juego con mi hijo, entonces un niño, a quién recordaba mas cifras de Pi de memoria. Nunca pude más de diez lugares decimales: 3.1415926535. Deberíamos saberlo hasta por lo menos 7 cifras, a ese valor llegaron matemáticos chinos en el siglo V. Y bueno, porque leí que la NASA hace sus cálculos para enviar un cohete al espacio con seis decimales, aunque para mantener la estación orbital funcionando en el espacio usan 16 decimales. Y Pi es una constante que está donde menos lo podemos imaginar.

Quisiera saber a cuantos decimales llevan a Pi para los cálculos que han realizado en el descubrimiento del Bossom de Higgs en julio pasado. No hay ni que decirlo, pero al inicio del año escolar, en septiembre, ninguno de mis estudiantes de medicina o psicología había escuchado o leído nada referente a la palabra Higgs, ni había escuchado o leído sobre el Bossom de Higgs o sobre La partícula de Dios. Y todos los periódicos del mundo se pasaron julio y agosto comentando este descubrimiento. Aquí Boca de Chivo hizo el honor con una caricatura y alguien escribió un pequeño artículo, complejo por cierto, en un matutino.

Pero así vamos.

 Y me llega ahora Pi de nuevo a la mente.

Es que un profesor, Lawrence M. Krauss, físico teórico distinguido, de los pocos de esa especialidad que la revista Scientific American califica como “intelectual público” y que ha publicado su último libro con el título de “A universe from nothing: why there is something rather tan nothing”, 2012, Free Press ( Un universo de la nada: por qué hay algo en vez de nada) un best-seller instantáneo y que está en el proceso de ser traducido a 19 idiomas, ha sido entrevistado y se le preguntó por su definición de “la nada”. El respondió algo así como que se imagina una esfera cuyo diámetro va hacia cero y se vuelve cero. Bueno…el volumen de una esfera es igual a 4/3Pir4    y si r se hace 0 pues cualquier número multiplicado por 0 es igual a 0. Pero Pi no puede ser 0, ya que Pi no es un número real, es una relación. Pi es Pi. Entonces, ¿es posible que la nada sea ausencia de Pi, o sea que para que haya algo tiene que existir Pi?

¿Sera eso verdad? ¿Higgs, Pi y una esfera mental, será eso todo lo que existe?

 Y me quede pensando en Pi, en la nada y en las esferas.  Pero estamos en R.D. y en El Caribe, mar de ciclones, y ahora tenemos un nuevo gobierno que quiere nuevos impuestos, como siempre, y se formará una enorme esfera, una burbuja de tantas, y que promete ser grande. Vamos a tener Pi de sobra. Nada de qué preocuparse por la nada. A menos que, por supuesto, con lo “sucio” que somos se reviente la burbuja.