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Sunday, February 11, 2018

DE CUMPLEAŇOS


J. R. Albaine Pons, publicado en Acento.com.do, febrero 12 del 2018.

Casi todo el mundo, en casi el mundo entero, celebra su cumpleaños. Pero no a todo el mundo, y en casi todo el mundo, se recuerda y celebra en su cumpleaños.
Hoy 12 de febrero se conmemora y celebra el Día de Darwin. Fue el 12 de febrero del 1809 el día de su nacimiento. El menor de una familia de cuatro hermanas y dos hermanos.
Y no es poca cosa. El trabajo y las ideas de Charles Darwin han marcado un antes y un después a la comprensión del mundo de lo vivo, y dentro de lo vivo, al entendimiento de qué somos los humanos y por qué somos como somos.
En el mundo de las ciencias y la erudición parecería que ya no hay por qué mencionarlo más. Aún los que no le han leído, ni bien entienden su teoría de la evolución, le citan y emplean su nombre en sus elucubraciones e hipótesis ¡y muchas veces hasta lo interpretan al revés! Pero ello no impide seguir estudiando a Darwin y al darwinismo. Año tras año se publican libros sobre sus ideas y sobre las predicciones que emergen de sus ideas.
Philip Lieberman, de la universidad de Brown, expresa en su último libro – The Theory that Changed Everything, Columbia Univ. Press, 2018 (La teoría que todo lo cambió-j.r.a.p.-) que     “Darwin señaló la sinergia que existe entre un ecosistema y la evolución. Al cambiar el ambiente, lo que sea que pueda conferir una variación selectiva y ventajosa cambia; de manera que tal como los humanos cambiamos al mundo, así cambiamos nosotros. Y si no nos importa, pudiera ser nuestro fin”. Suena apocalíptico, pero es una manera de decirlo.
Pero volvamos al principio. Como el propio Darwin escribió, su viaje alrededor del mundo durante cinco años fue:” el evento mas importante de mi vida, que ha determinado toda mi carrera.”. Charles Darwin descendió del “Beagle H.M.S.” el 2 de octubre de 1836, con la cabeza llena de ideas, y algo mas importante aún, de datos e hipótesis que tenía que organizar para comprobarlas.
Ya en ese entonces, el aún joven Darwin, pensaba que las especies de animales y plantas eran cambiantes, que aparecían y desaparecían en el tiempo, que no eran eternas como se afirmaba en esos años.
Hay que preguntarse qué siente una persona en su interior cuando sabe que está en el camino de explicar una verdad que solo él conoce y que cambiará la forma de pensar de toda la humanidad restante. Cuando comprende que la ciencia se dividirá en antes de él y después de él. Los biógrafos de Darwin entran poco en esos detalles. Ahora bien, todos están de acuerdo en que Darwin fue extremadamente cuidadoso y paciente, que mantuvo su búsqueda de datos por años, por 22 años para ser exactos.
La respuesta a cómo ocurría la formación de nuevas especies llegó a su mente a finales de 1838, en sus propias palabras: ʺ Ocurre que como entretenimiento estaba leyendo el libro de Malthus sobre poblaciones, y estando preparado, gracias a mis continuas observaciones de los hábitos de los animales y las plantas, para apreciar la lucha por la existencia que ocurre en todas partes, me golpeó de repente la idea de que en las circunstancias de esa lucha por la supervivencia, las especies con variaciones favorables serían preservadas, y las que presentasen variaciones de características con un resultado no favorable, serían destruidas. El resultado de estas variaciones sería la formación de nuevas especies. Aquí, finalmente, ya tenía una teoría sobre la cual trabajar, pero me encontraba tan ansioso de evitar prejuicios, que determiné no escribir nada al respecto, ni la mas pequeña nota, por cierto tiempo”.
Como vemos, Darwin quería estar seguro y además ser justo en sus juicios, evitando así estar a favor o en contra de sus hipótesis, hasta demostrar la objetividad o no de ellas.
Es asombroso en la Historia de la Ciencia, y quizás sea un caso único, que un hombre solo, apartado de toda comunidad científica por cinco años, se convirtiera en un científico con un pleno dominio del método de trabajo que tiene esa rama de la actividad humana tan especial como es la ciencia.
Darwin presentaba su hipótesis sobre los fenómenos observados, planteaba soluciones tentativas a estas preguntas y trataba de comprobar la veracidad o no de sus planteamientos. En sus propias palabras: “Observar todos los hechos que pueda (y que gran ignorante me considero en Historia Natural) sobre la distribución geográfica, paleontología, clasificación, hibridismo, plantas y animales domésticos, etc. y ver qué tanto favorecen o se oponen a la idea de que las especies salvajes son variable o invariables, tengo la mas sólida intención de ofrecer todos los argumentos y datos a los dos enfoques del problema”. Y como vemos, avanzó el método científico, insistiendo en buscar situaciones que se oponían a sus hipótesis; una de las diferencias básicas entre los estudios científicos y los humanísticos, ya que en estos últimos prima la búsqueda de situaciones o datos que apoyen las hipótesis, como si la lógica de la investigación solo se aplicara a las ciencias.
Aunque Darwin estuvo presente en la comunidad científica inglesa desde su regreso, como muestra la publicación en 1839 de “Revista de Investigaciones de la Geología y la Historia Natural de varios Países visitados por su H.M.S.Beagle etc.” y que fue una publicación exitosa en sus ventas y de “La Estructura y Distribución de los Arrecifes de Coral” en 1842; además de su nombramiento para esa época como Secretario de la Sociedad de Geología, solo con pocos íntimos discutía sus ideas sobre la teoría de la evolución por la supervivencia del mas apto.. Entre estos los botánicos J.S.Henslow y J.D.Hooker y el geólogo Charles Lyell.
Fue en junio de 1842 cuando Darwin escribe un breve resumen de sus ideas a lápiz en unas 35 páginas. En el verano de 1844 el trabajo consistía ya en 230 páginas escritas.
Uno de los trabajos cotidianos de Darwin consistía en mantener una abundante correspondencia con todo tipo de estudioso, naturalista, criador de animales, jardineros, etc. Hacía preguntas y leía sus historias de sus cultivos o experiencias de sus animales. Quizás a esto se deba que recibiera en 1958 una comunicación-trabajo de parte de un joven que se encontraba estudiando y colectando en las Islas Célebes, para su opinión y comentario. El trabajo llamado: “Sobre la tendencia de las variaciones a separarse indefinidamente del Tipo Original” resultó un shock para Darwin, ya que retrataba perfectamente su teoría. El trabajo fue enviado el mismo día de recibido junto a la carta acompañante a Lyell. El autor era Alfred Russel Wallace, un joven naturalista y viajero, como el mismo Darwin, y que antes había estado en el Amazonas colectando especímenes. Darwin comentaba a Lyell que prefería quemar todos sus trabajos a que Wallace, o cualquier otra persona, pensara que al publicarse estaría copiando ideas ajenas, ya que decía sentirse con las manos atadas para proseguir su trabajo luego de recibir la comunicación de Wallace.
La solución al impase llegó por la intervención de Lyell y de Hooker, en lo que ha sido llamado uno de los episodios mas nobles y atractivos en cuanto a ética científica, en la historia de las ciencias. El 1ro de julio de 1858 fue leída una ponencia por ante la Sociedad Linneana de Londres por Lyell y Hooker con el título: “Sobre la Tendencia de las Especies a Formar Variedades; y sobre la Perpetuación de Variedades y Especies por Medio de la Selección Natural” por Charles Darwin y Alfred Wallace. Pero la ponencia presentada por Lyell y Hooker tuvo mínimo impacto en la sociedad científica londinense.
El 24 de noviembre de 1859 se publica el libro “El Origen de las Especies”, en una edición de 1250 ejemplares que fue vendida el mismo día de su salida. Ese día fue sacada la humanidad del Paraíso Terrenal y llevada a ser parte de la naturaleza.
El mismo Wallace, en 1889, luego de la muerte de Darwin, publicó una popularización de la obra con el título de “Darwinismo” y fue quien llamó a Darwin “el Newton de la Ciencia Natural”.
Muy pocas veces ha dado la ciencia a la humanidad un trabajo único que tan drásticamente afecte a todas las áreas del quehacer humano. A partir de Darwin, del “Origen” y de sus otras obras todo es distinto, todo se comprende de otra manera. La propia humanidad tiene otra forma de observarse a si misma.

¡Es una celebración de cumpleaños que bien vale la pena!

Sunday, February 4, 2018

EL AŇO DEL MONO

J. R. Albaine Pons, Publicado en Acento.com.do, 5 de febrero del 2018

Aunque el año del mono chino terminó en febrero del 2016, para dar paso al año del gallo que recién finaliza y pasar este 2018 a otro animal de los varios que la cultura Han legó al calendario lunar tradicional de los países de Asia que dicha cultura impactó, en realidad el año del mono, para toda la humanidad, es este presente año del 2018.
 El 25 de enero del presente año, se anunció en la revista Nature que biólogos de Shanghai, China, lograron el nacimiento aparentemente saludable de dos monos macacos de cola larga por clonación; con casi el mismo método usado para clonar a la famosa oveja Dolly y sus “hermanas” a mediados de los años 90 del siglo pasado.
El trabajo, publicado por la revista Cell, del 24 de enero del 2018, por Z. Liu y colaboradores claramente presenta una nueva era en la clonación de mamíferos y así lo han expresado expertos en clonación y reproducción de primates de diversos países del mundo.
Usando la técnica estándar de tomar un núcleo de una célula corporal o somática e introducirlo en un óvulo al cual a la vez se le extrajo su núcleo, técnica de transferencia nuclear – como se le llama-, y que ha dado resultado en las clonaciones de mamíferos realizados hasta ahora, en primates no se producen los resultados esperados. Así, los primates se veían como algo aparte y distinto. Y recordemos que dentro de la clasificación de primates estamos nosotros, los humanos.
Los investigadores chinos manipularon el ADN del núcleo donante con ciertos cambios químicos y además no lo extrajeron de una célula del cuerpo de un animal adulto, sino de un feto o embrión en desarrollo tardío.
Crearon así 109 embriones clonados y gran número de ellos fueron colocados en 21 madres sustitutas o receptoras, lo que resultó en seis preñeces o embarazos y finalmente dos individuos de Macaca fascicularis nacidos vivos: Zhong Zhong, ahora de 10 semanas y Hua Hua, de ocho y se espera el nacimiento de otros seis clones.
Una experimentación extraordinaria y casi fantástica y un triunfo de la actual ciencia y tecnologías de la reproducción, y sin lugar a dudas, de la ciencia china.
El uso de monos, en especial en enfermedades como el cáncer y el Parkinson, Alzheimer, esquizofrenia y otras enfermedades cerebrales de los humanos es casi la única solución para lograr su total comprensión y el desarrollo de fármacos y procedimientos para su eliminación o control. La obtención de monos clonados, esto es, genéticamente iguales, permite el uso de un menor número de animales en cada experimento (al eliminar la variabilidad genética) y además (como ya está realizándolo el grupo de Shanghai) utilizar las nuevas técnicas de edición genética – cambios y eliminación de genes- con el ya famoso procedimiento del CRISPR-CASP9 y obtener así modelos de cerebros de primates genéticamente manipulados al interés del investigador.
El éxito logrado ha impulsado la creación de un Centro Internacional de Investigaciones en Primates por la ciudad de Shanghai, que aspira a convertirse “en el CERN de la neurobiología de primates”.
Ya varios mamíferos han sido clonados y por distintos métodos. Los primates presentaban problemas especiales para la clonación por transferencia nuclear, hoy resueltos por el grupo del Dr.Liu de Shanghai.
Se ha expresado al respecto que la clonación humana no presenta entonces ninguna dificultad técnica, y que muchos países, incluyendo los Estados Unidos, no han promulgado ninguna ley ni ordenanza contra la clonación, ni siquiera de manera general.
Claro, los especialistas en ética ya han lanzado su grito de alarma y esperemos libros y artículos en pro y en contra de esta potencial biotecnología.

Hoy se ha cerrado un círculo. Han sido dos monos; igual ocurrió hace millones de años y por aquellos monos y de aquellos monos, hoy estamos nosotros aquí, y por estar nosotros, hoy están Zhong Zhong y Hua Hua.

Tuesday, January 9, 2018

LOS GRANDES Y PEQUEŇOS ANIMALES DOMESTICOS.


J.R. Albaine Pons, publicado en Acento.com.do el 15 de enero del 2018.

Por supuesto, debo comenzar por pedir excusas a mis lectores si pudiesen pensar que este artículo es sobre diputados, síndicos, y políticos del patio en general. No, es sobre animales, generalmente de cuatro patas, es un ensayo más bien sobre zoología.
A veces en publicaciones nacionales encontramos que se considera a los animales domésticos como parte de la fauna de un lugar. Los animales domésticos no son nunca parte de la fauna, son un caso especial de evolución dirigida por humanos.
En la primera oración de la famosa novela de Tolstoy “Anna Karenina” leemos: “Las familias felices son todas iguales, las que son infelices lo son de su propia forma particular”. El significado del planteamiento del gran novelista ruso es utilizado por J. Diamond en su libro “Armas, Microbios y Acero” (Guns, Germs and Steel, W.W.Norton, 1997) para enfocar la domesticación de animales: todos los animales domésticos son parecidos, los no domesticables lo son cada uno por una cualidad propia.
Los grandes mamíferos domésticos fueron cruciales para las sociedades que los poseían, aportando carne, lácteos, abono, transporte, pieles, vehículos militares y agrícolas y lana.
Solo 14 especies de grandes mamíferos (de más de 100 libras) fueron domesticados antes del siglo XX. Nueve de estas 14 fueron significativos solo a escala regional, como el camello, la llama, el búfalo acuático, el yak, el reno y únicamente cinco se hicieron importantes alrededor del mundo: vacas, ovejas, cabras, cerdos y caballos.
Un lector pudiera preguntar por el elefante, ya que todos sabemos que es utilizado en la India y el sudeste asiático como animal de trabajo y de transporte; recordemos de la Historia la hazaña de Anibal el cartaginés cruzando los Alpes para luchar contra Roma con sus elefantes guerreros, y los persas enfrentando a Alejandro Magno, en la película del mismo nombre, con su ejército de elefantes.
Bueno, los elefantes no son domésticos, son animales capturados y amansados y solo se pueden acostumbrar los asiáticos y no los africanos. Y esto significa que a la hora de reproducirlos hay que liberarlos en la selva para que busquen pareja y después volverlos a capturar.
Un animal doméstico es aquel selectivamente reproducido en cautividad, modificado de sus ancestros salvajes, cambiado para siempre en la dirección que los humanos hayan decidido para su mayor conveniencia y utilización.
No en balde Charles Darwin presentó como primer capítulo de su libro “El Origen de las Especies” las “Variaciones de la Domesticación” y lo dedicó casi exclusivamente a cómo los aficionados británicos a las palomas pudieron a partir de la paloma común producir múltiples y vistosas razas. Para Darwin esos datos eran pruebas, y lo son, de la capacidad de cambio de los organismos..
Y es que la domesticación es una prueba de evolución dirigida por el talento humano, al seleccionar éstos qué rasgos preferirían pasar a las nuevas generaciones.
Hay un punto muy especial respecto a la domesticación de animales: ¿por qué todos nuestros animales domésticos, excepto la llama, provienen de Eurasia? En este continente de 72 especies candidatas potenciales a la domesticación (terrestres, herbívoros y omnívoros de más de 100 lb) un 18% fue domesticada. En Africa sub-Sahara y Australia ninguna. En América solo la llama y la alpaca (consideradas por muchos biólogos como razas de una misma especie).
Pudiera pensarse en factores culturales o de desarrollo, pero no son necesarios. Los datos señalan no a la incapacidad humana para la domesticación, sino a características biológicas propias de esas especies, como su dieta (nunca se ha podido domesticar un gran carnívoro), su tasa de crecimiento, sus particularidades reproductivas, su disposición conductual a vivir en grupo y tendencias al pánico entre otras. Un caso típico son las cuatro especies africanas de cebras, que por más que se ha intentado desde hace más de un siglo no han podido domesticarse: se vuelven peligrosas cuando envejecen, cuando muerden no sueltan (muerden más personal de zoológicos que los temidos tigres cada año), es casi imposible colocar una silla de montar en ellas y más difícil aún de enlazar, ya que tienen la habilidad de ver la soga llegar ¡mueven su cuello para esquivarla!
J. Diamond cita a Francis Galton cuando dijo: “hablo de especies destinadas a un perpetuo estado salvaje”.
Así, los animales domésticos no son parte de nuestra fauna, su existencia entre nosotros nos habla más bien de evolución, de la capacidad de cambiar que tiene mucho de lo vivo y de nuestra capacidad de aprovecharnos de los demás organismos cuando su biología así lo permite.
Sin el impacto social de la domesticación de los grandes mamíferos, conocemos varios pequeños mamíferos, aves e insectos que han sido domesticados por los humanos en varias sociedades y por lo tanto redirigidos en su evolución como especies.
Aves fueron domesticadas por su carne, sus huevos y sus plumas. Es común escuchar de un biólogo decir que un pollo ya no es un ave, sino un medio de producción que se domesticó en China, De acuerdo a estudios recientes la selección pudo ser por aquellos pollos con menos miedo a los humanos. Otras aves son patos y gansos en Eurasia, pavos en Mesoamérica, la gallina de guinea en Africa y el pato muscovy (nuestro pato común) en América del Sur. Entre los pequeños mamíferos domesticados para usarlos como alimento y por su piel tenemos el conejo en Europa, el curio o conejillo de Indias en los Andes, una rata gigante en Africa y posiblemente el solenodón en las Antillas.
Los gatos fueron domesticados en el norte de Africa y el sudeste asiático y el perro en Eurasia y América del Norte.
La abeja de Europa y la mariposa de la seda en China se encuentran entre los insectos más conspicuos domesticados, aunque encuentro discutible si son “domesticados” o mantenidos cautivos por humanos.
Ya durante los siglos XIX y XX, zorros, visones y chinchillas se domesticaron por su piel y el conocido hámster de Siria como mascota.
La domesticación no es tan fácil. La biología de la especie, su historia escrita en los genes debe estar de acuerdo.
En la década del 1950, D. K. Belyabev en Novosibirsk, Siberia, Rusia estudiaba zorros plateados que se criaban en fincas para aprovechar su piel. Eran animales salvajes, desconfiados, que morían fácilmente de ansiedad. En un intento por regular mejor la cría, empezaron a seleccionar como reproductores solo aquellos animales que aceptaban fácilmente la compañía humana. En unos 20 años, y unos 10 mil zorros después, ya se observó un gran cambio. Los animales se comportaban más como perros que como zorros, con la cola hacia abajo y las orejas caídas. Muchos presentaban la piel moteada en vez del gris brillante de sus ancestros salvajes, las hembras se reproducían dos veces al año como los perros y no una camada anual como los salvajes. Al seleccionar la característica de mansedumbre, otros rasgos físicos, hormonales y conductuales aparecieron también colateralmente.
El perro puede que sea el animal más estudiado en su domesticación y quizás el que más ha experimentado variaciones de manos de sus dueños humanos.
Aunque el célebre Konrad Lorenz, premio Nobel de Medicina o Fisiología por sus aportes al estudio de la conducta animal, teorizó que de las 35 especies de cánidos salvajes, nuestros perros provenían de chacales que perseguían a nuestros ancestros buscando los despojos alimenticios que éstos abandonaban en su vida nómada, hoy los estudios de ADN mitocondrial y de restos fósiles nos revelan que nuestros perros provienen del lobo y que su domesticación ocurrió dos veces en lugares separados.
Steve Jones en su libro “El Fantasma de Darwin” (Darwin Ghost, Random House, 1999) presenta lo conocido sobre la evolución de este animal dirigida por gustos humanos. Otras investigaciones más actualizadas reconfirman mucho de lo expresado en esta obra.
Jones nos recuerda que el primer show de competencia de perros ocurrió en 1859, por casualidad el mismo año de la publicación del “Origen de las Especies” por Darwin.
Un texto citado por Jones de 1570 presenta solo 17 razas de perros; otro de 1850, 40; hoy día se reconocen unas 350 razas de distintos perros y en 1997 “nació” una nueva raza de perro norteamericano cuando “el caballero del rey Charles” fue reconocido como raza por el American Kennel Club.
Para Jones muchas de las cualidades de los perros de hoy nacieron por el gusto humano por lo joven, los animales se seleccionaron por sus rasgos juveniles; hocico corto, dientes pequeños, ojos redondos y naturaleza amistosa.
Hoy día se investiga mucho el fenómeno de la domesticación y en especial en perros. Se habla del síndrome de la domesticación que está constituido por una serie de cambios morfológicos, bioquímicos y conductuales. Se estudia con dedicada atención el desarrollo en los embriones de la llamada cresta neural, un grupo de células entre el cordón neural (futuro sistema nervioso del animal) y el ectodermo, que es la capa externa del embrión temprano. sus células incidirán en el futuro esqueleto, hormonas, órganos varios y glándulas. Estas células son pluripotenciales y migraran por todo el cuerpo. Se estudian sus genes y el resultado de sus mutaciones.
Algo interesante es que los mamíferos que han evolucionado o están evolucionando en islas, y por lo tanto aislados, presentan muchas características del síndrome de la domesticación.
Como hemos establecido más arriba la biología exige su tributo: algunos animales no se domestican nunca, otros como los zorros y los perros han pagado un precio. En 1994 la revista Time publicó que un 25% de todos los perros con pedigrí sufren desórdenes genéticos, desde pobre visión en razas como los chows, ojos inflamados como los bloodhounds y flancos hundidos como los Doberman.
Personalmente sostengo la hipótesis de que los humanos somos monos domésticos, esa domesticación humana, que no sabemos cómo ocurrió, también nos regala daños colaterales que estamos descubriendo y aún nos quedan por descubrir.
Es que la evolución, aún la dirigida por los humanos para sus fines utilitarios, tiene sus salidas no esperadas, por la combinación de genes que forma cada solución al fenómeno de estar vivo en este Planeta.
Quizás con esta lectura pueda apreciarse sobre los pocos animales en que se basa la alimentación humana y pueda comprenderse mejor la preocupación de los gobiernos de los grandes países del mundo cuando se presentan casos como las “vacas locas” y la gripe aviar; es que teóricamente puede aparecer un virus que diezme a todos los animales domésticos de una especie particular con la consecuente catástrofe en la alimentación humana.



Sunday, January 7, 2018

UN ESCRITO MAYOR DE EDAD - (LA CIENCIA COMO CENICIENTA)

J. R. ALBAINE PONS
 publicado en acento.com.do, 8 de enero del 2018.

Este trabajo fue presentado en nuestra prensa escrita hace ya 18 años. Es por lo tanto mayor de edad, pero me parece que aún puede leerse y pensarse.
Recordemos, primero que todo, que un artículo científico es el resultado de hacer ciencia. Si no hay artículo científico es como si nada se hubiese hecho, aunque en congresos nacionales e internacionales se ofrezcan las generalidades de los resultados parciales de un trabajo científico, es el artículo científico el que termina una investigación. Y ahora, mi artículo mayor de edad.
En una búsqueda de información sobre artículos científicos escritos acerca de la República Dominicana en los anos 1990-2000 encontramos 450 trabajos científicos distribuidos en varias ciencias y todos publicados por revistas científicas internacionales con la excepción de Moscosoa del Jardín Botánico Nacional que aparece como la única revista dominicana considerada en las bases de datos buscados, que fueron BIOSIS y Current Contents.
Lo arriba expresado de ninguna manera significa que solamente se publicaron 450 artículos científicos en el citado período, ya que en el país tenemos varias revistas que califican como tal, aunque no son consideradas por las grandes bases de datos y es posible que algunos trabajos hayan aparecido en revistas especializadas extranjeras que tampoco sean consideradas, pero con todo, estos artículos nos permiten hacer ciertas consideraciones sobre la producción científica del país y sobre los problemas que han llamado la atención a científicos extranjeros.
La mayoría de los trabajos aparecen en revistas estadounidenses con algunos en revistas alemanas, noruegas, danesas y canadienses principalmente.
 Casi un 54% de los trabajos representan el gran campo de las ciencias biológicas con la zoología en primer lugar con 95 artículos, seguido por estudios sobre fósiles en ámbar (lo que también sería casi todo, zoología, lo separamos aquí solo para mostrar su impacto) con 43, estudios ambientales y de conservación con 35 y agricultura con 21. Se destacan los trabajos sobre insectos en el área de la zoología por su elevado número. En medicina, no considerado en el % antes indicado aparecen 81 trabajos.
Siguen en orden trabajos sociológicos con 30, política con 28, cultura general (antropología, educación, etc.) con 25, historia con 21, geología 20 y economía 19.
Algunos de los trabajos estudiados no necesariamente estarían en los campos presentados, ya que muchos artículos en sociología e historia no son artículos científicos propiamente dicho, sino presentaciones y recensiones de libros, algunos de geología pudieran considerarse en zoología y muchos de medicina son trabajos de epidemiología que pudieran ser sociológicos. Con estas consideraciones pendientes podemos decir algunas cosas sobre nuestra producción científica.
Lo primero que hay que observar es la ausencia de ciertas ciencias como la química y la física y además sobre matemática y estudios literarios, aunque estos últimos probablemente deberíamos buscarlos en otras bases de datos. Es notable la casi ausencia de trabajos sobre educación y ciencias administrativas, dado el hecho de la cantidad de maestrías en estas áreas realizadas en el país.
El segundo punto por enfocar es la gran cantidad de autores, o sea científicos, extranjeros y la poca cantidad de dominicanos, aunque esto está supeditado a los nombres por nosotros conocidos y a los apellidos en otra lengua, lo que por supuesto ofrece un gran margen de error. Con todo, son muy pocos los trabajos encontrados con autoría exclusiva de dominicanos. La gran mayoría de los artículos en que aparecen dominicanos, estos están como coautores.
¿Qué es una autoría intelectual?
De acuerdo con las normas comunes de publicación científica se encuentra bien definido lo que constituye una autoría científica.
La Sociedad para la Neurociencia, por ejemplo, ha publicado su “Conducta Responsable Respecto a la Comunicación Científica” (traducido y publicado por Ciencia y Sociedad, la revista del INTEC, en el volumen XXIV, no. 4, oct-dic. 1999) donde nos dice algunas consideraciones al respecto.
 En los acápites sobre autoría el documento de la Sociedad para las Neurociencias (U.S.A.) dice:
“ 1.3. La autoría debe basarse en una contribución intelectual sustancial”.
 “1.3.1. La Sociedad para la Neurociencia cree que la autoría debe ser reservada para aquellos individuos que reúnan cada una de las siguientes condiciones: a- realizar una contribución significativa a la concepción y diseño o al análisis e interpretación de los datos. b- participar en el escrito del borrador del artículo o revisarlo y/o revisar su contenido intelectual y c- aprobar la visión final del manuscrito.”
“1.4- La “autoría honoraria” es inconsistente con la definición de autoría. Un autor honorario es cualquier individuo en una lista de autores que no ha realizado una contribución sustantiva al trabajo, tal como se define en 1.3.1… Pueden ser considerados autores honorarios los que participan solamente buscando fondos para la investigación, aquellos que son directores de departamentos, divisiones o grupos de investigación y que no desarrollan un papel significativo en el planteamiento, la conducción y la revisión de la investigación, o aquellos que meramente supervisaron la recolección de datos”.
En nuestra lista encontramos un mínimo de 124 autores dominicanos, debemos recordar que por lo general varios autores pertenecen a un solo trabajo científico; a veces mas de seis personas. Aunque aceptamos como autores válidos los antes mencionados, es sabido por todos que a veces con enviar un organismo internacional un autor extranjero, ayudarle en diligencias durante su estadía en el país o acompañarle al campo es suficiente para que quienes así ayudan al investigador extranjero sean incluidos en artículos ¡que son leídos por estos “autores honorarios” luego de ya publicados! Con todo, una lista de 124 científicos probados en la República Dominicana, en solo los últimos 10 años es suficiente para que la ciencia y la subvención estatal y privada a ella sea considerada en el país.
Al respecto y como simple comparación podemos decir que en México en 1971 el CONACYT, organismo estatal para apoyo científico financió 13 proyectos en solo 6 áreas y en 1998 recibieron 2,099 proyectos de los cuales 1029 (49%) fueron aprobados y financiados…y esto solo por esta vía, que México tiene otras.
Todo la antes expuesto nos permite expresar que es ya hora de que el país tenga financiamiento a la actividad científica de una manera formal y normal, por proyectos competitivos y en varias instancias. Las secretarias de estado deberían presentar un % de su presupuesto para proyectos de investigación, y el estado y el CONES deberían exigir lo mismo a las distintas universidades. Ya hay en el país suficiente número de científicos para que República Dominicana también en este campo tenga una representación tanto digna como beneficiosa por sus alcances a corto, mediano y largo plazo.
Hasta ahí mi pasado artículo.
 Hoy sabemos que el ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología ofrece estipendios de investigación por concursos en varias áreas y que algunas universidades también lo hacen. Y que instancias como el Banco Central premian investigaciones y tesis destacadas. Pero ¿y las investigaciones en las otras universidades, y en los ministerios de agricultura, ambiente, salud, educación? ¿Y qué de revistas profesionales, serias y académicas, ya sea para reportar resultados de investigación o de alta divulgación científica o cultural en universidades e instituciones oficiales? Creo que nos falta, nos falta, y pensarlo nos acerca más y más a lo que debe de ser.



Wednesday, January 3, 2018

LA CIENCIA COMO EVIDENCIA EN LAS POLITICAS PUBLICAS


J. R. Albaine Pons
Publicado en Acento.com.do, enero 2 del 2018. 

El conocimiento científico se considera “evidencia” cuando dicho saber se emplea en apoyo de propuestas relevantes para políticas públicas. La “evidencia” no solo está en el mundo donde se produce ciencia, emerge en el mundo civil de las políticas públicas, donde es interpretada, obtiene sentido y uso en los argumentos de dichas políticas*.

Hay campos de la ciencia especializados como la psicología social, economía conductual, teoría de decisiones, sociología, psicología organizacional y otros cercanos, como la neurociencia, que deben investigar el uso y las aplicaciones del conocimiento científico en la construcción e implementación de políticas públicas. Y quisiéramos agregar que estos temas y estas especialidades también deberían formar parte del abanico de estipendios de investigación que otorga, por concurso, nuestro Ministerio de Educación Superior, Ciencias y Tecnología anualmente.

No pueden existir, por ejemplo, políticas correctas, funcionales y exitosas de género, transporte, educativa, penitenciaria, de agua y reforestación, si no sabemos lo que dice y dispone la ciencia para la transparente y precisa formulación de dichas políticas.

Las palabras, “populistas latinoamericanas” como las han catalogado recientemente, “alternativas”, “populares” y “costumbristas” son solo discursos del poder y del anti-poder que aspira a poder. Son lugares comunes del mundo del mercadeo político y de la ilusión. Parece que solo las políticas públicas basadas en evidencias resultan (o por lo menos pueden ser evaluadas en sus medios/fines y mejoradas o descartadas) pues sus instancias de ejecución presentan parámetros e indicadores medibles objetivamente.

Tomemos por ejemplo la reforestación.

No pasa una semana sin que la prensa nacional nos presente a empleados y relacionados de un banco, una empresa turística o industrial “sembrando arbolitos”.  Instituciones oficiales también participan de dicha práctica y todos sus empleados tienen que ir, por supuesto. Claro, para ellos es un día de campo, les proporcionan alimento y casi siempre gorras y camisetas que sus hijos disfrutarán después. Y hasta si tienen suerte ¡salen en una foto en algún periódico!
Pocas veces se analiza si lo que se siembra es lo que se debe sembrar. Supongo que hay empresas de “producción de arbolitos” que les va muy bien con esa “cultura”, con esa “filosofía”, con esa política pública de reforestación. Y es que la reforestación no es simplemente una práctica agrícola, sino todo un proceso de restauración ecológica, que no es tan simple.

Veamos un ejemplo notable, que incluso circula por las “redes sociales” (palabras populistas no ya latinoamericanas, sino globales).

En 1995, 14 lobos fueron reintroducidos en el Parque Nacional Yellowstone (el primer parque nacional en los Estados Unidos). Los lobos comenzaron a cazar ciervos, disminuyendo así su número y estos a su vez empezaron a evadir las zonas de los lobos. La ausencia de ciervos hizo que las plantas, árboles y arbustos, volvieran a crecer en esos lugares. Alamos y sauces comenzaron a florecer y con sus frutos llegaron insectos y gracias a ello varias especies de aves regresaron al parque nacional. El incremento continuo de plantas atrajo aún más y diversas especies de aves. Los castores, que habían desaparecido de la zona, volvieron y a sus diques arribaron roedores y reptiles. Los lobos también cazaron coyotes y esto logró que las

poblaciones de conejos y ratas aumentaran y como resultado trasladó a la zona a zorros rojos, comadrejas, tejones y halcones. Hasta las águilas calvas, símbolo de los Estados Unidos, aumentaron su población.

Con un mayor y mejor equilibrio entre depredadores y presas otros animales volvieron y el incremento de vegetación detuvo la erosión y estabilizó las márgenes de los ríos. Los cauces se estrecharon y los ríos consiguieron fijarlos y se formaron más charcas y lagunas. Los lobos no solo trajeron un nuevo equilibrio al parque, sino que hasta cambiaron su geografía.

 Nadie predijo esto cuando liberaron los 14 lobos en 1995. Ha sido toda una lección. Y no fue acción de la Sabia Madre Naturaleza, fueron los 14 lobos reintroducidos.

Claro, nuestros bosques no tienen lobos (todos están en la Capital y uno que otro en Santiago y otras ciudades), pero si sumamos todos los millones de arbolitos que se han sembrado en nuestro país desde 1995 (el año de los lobos) cada dominicano tuviese ya tres pinos y dos caobas creciendo en cada sala de nuestras casas.

Algo no está resultando. Nuestros bosques y parques nacionales siguen deforestados.

Es que si Ud. siembra 100 arbolitos en una loma y no vuelve mas por ahí, de seguro que 95 se secarán por falta de lluvia ¡y los otros 5 servirán para hacer carbón! De hecho, las estadísticas indican que de cada 100 plántulas sembradas solo 10 con suerte llegan a convertirse en árboles.

Nuestros bosques y parques están invadidos de perros y gatos asilvestrados y el equilibrio se destruyó hace ya mucho tiempo. ¡Hoy viven más pericos y cotorras en nuestras ciudades que en nuestros campos!

Y entonces… ¿qué hacer? (y no se vayan a creer que es la pregunta del famoso libro de V. Lenin de ese título, en realidad Lenin tomó el nombre de la novela de Nikolái Chernyshevski [1828-1889] así titulada, y tampoco me refiero a la novela).

Nuestro problema no son los lobos, sino los seres humanos y sus animales domésticos.

Si yo viviera en la cima de una loma de la cordillera Central, ¿cómo le voy a hacer caso a alguien que viniera a decirme que no corte árboles? Y que cuando yo le pregunte por qué, se me responda: “para que en la Capital y Santiago las personas puedan bañarse dos veces al día y lavar sus carros y regar sus jardines cada dos días” y “los latifundistas de los valles puedan tener sus vacas y sus cosechas y para que los hoteles tengan agua para sus turistas”. Muy lindo… ¿y YO y mi familia, nos morimos de hambre o nos mudamos debajo del puente Juan Bosch con mujer, hijos y padres? ¿Por qué tengo yo que cuidar y proteger árboles y arroyos para que otro se bañe y produzca dinero?

Pero si me dicen: “vamos a sembrar 10 mil arbolitos y hemos contado y marcado 5 mil que hay aquí. O sea, hay 15 mil árboles. El año que viene en octubre los volvemos a contar. Por cada árbol que ESTÉ se le darán 1, 2 o lo que sea pesos. Esto significaría que si al año siguiente están los 15 mil árboles Ud. cobrará 15 o 30 (o lo que sea) mil pesos”.

Ese campesino, o Yo, el único que vive con su familia en esas tres lomas reforestadas ¿cree alguien que cortará un árbol? ¿Cree alguien que permitirá que nadie corte SUS árboles para hacer carbón? ¿Cree alguien que se mudará debajo de nuestros puentes citadinos a constituirse en esa deforme masa social que arropa ya al país? Es sencillamente crear un incentivo a la reforestación, en lugar del aparente derroche de tanto dinero en arbolitos que morirán a los pocos días de ser sembrados porque nadie los cuida.

Creo que es tiempo de repensar nuestras “sembraditas dominicales de arbolitos”, una inocentada (quizás no tan casta y buena) no mundial, ni latinoamericana, sino que me parece a mí muy dominicana.

Si la gente no obtiene beneficios por cuidar la naturaleza no va a cuidar nada. Como dijo un político estadounidense reciente en campaña: “es la economía, estúpido, la economía”.

Y tenemos los expertos que pueden y saben decidir qué hay que sembrar, dónde sembrar y cuáles cuencas iniciar a limpiar y claro, cómo contar árboles con cuadrículas y senderos muestrales. ¿Será eso tan difícil? Las ciudades, los valles, los hoteles tienen que pagar a aquellos que saben y pueden cuidar nuestros bosques y arroyos y que viven en ellos.

La ciencia sabe qué hacer hoy. Falta que se use como evidencia en las políticas públicas. Que se evalúen los resultados y que se decida por dónde seguir a partir de ahí. Las nuevas “maduroadas” y los comandantes geniales y gloriosos ya están de más. Es simple: ¡sembremos menos y cuidemos más!

·        Using Science as Evidence in Public Policy. National Academies Press, Washington, D.C. 2012, 122pgs.

Friday, December 1, 2017

PENSAMIENTO CRITICO


ACENTO.COM.DO, 27 de noviembre de 2017. 
De acuerdo a un estudio reciente, 36% de los estudiantes universitarios estadounidenses no mejoran significativamente su pensamiento crítico durante sus 4 años de estudios universitarios (que como se sabe, cuatro años es el tiempo de graduarse de Bachelor, mal traducido como bachiller en español).
“Estos estudiantes tienen problemas para distinguir hechos de opiniones y causa de correlación” dice la profesora de matemática Rebecca Goldin de la George Mason University. Su consejo: “estudien más matemática y ciencias de lo que se les exige y tómenlo en serio”, y agrega: “no puedo pensar un mejor instrumento que el pensar cuantitativo para procesar la información que me llega”.
Y es que esa tercera parte de los estudiantes universitarios estadounidenses de educación superior con problemas de pensamiento crítico no estudian nunca un curso de ciencias.

Una de las cosas que hace esta profesora y su grupo de trabajo (llamémosle así) es ir a la prensa y agencias de prensa y ofrecerles talleres de trabajo sobre intervalos de confianza, significación estadística (si algo es estadísticamente significativo o no), valores de p, tipos de error, etc. para el uso de los periodistas, como una manera de hacer llegar estos conceptos al gran público.
Una de las ventajas de un pensar cuantitativo y estadístico es que al hacerlo, antes de llegar a conclusiones, el resultado tendrá un apoyo científico, en vez de usar el estudio para simplemente avanzar agendas.

Si no poseemos la habilidad de procesar información cuantitativa, podemos llegar a conclusiones que en la práctica se basan más en nuestras creencias y nuestros miedos y prejuicios que en la realidad.
Uno de los elementos básicos del pensar crítico es saber posicionar los hechos. Por ej., no sabemos nada sobre feminicidios si solo aportamos un número sin compararlo con lo que ocurre en otros países parecidos cultural y económicamente al nuestro y si no presentamos una serie temporal de su evolución que sea cuantitativamente comparable y si no presentamos su % dentro de la cantidad de los homicidios en general. Y solo si conocemos y comprendemos los indicadores cuantitativos de los feminicidios podemos pensar formas de disminuir su número y lo más importante, si las políticas públicas que empleamos para su disminución o eliminación están teniendo algún efecto.

En los últimos años, con la facilidad de la Internet y la apertura de información, es que los dominicanos nos hemos enterado de los lugares que ocupamos en listas de fenómenos mundiales y en muchos indicadores, como son el nivel educativo, aspectos de salud pública, de seguridad ciudadana y de violencia social, para solo mencionar los más visibles. La esencia de estos conocimientos es que los “comparamos” con realidades de otros países. La “comparación” estadística de una manipulación específica de un grupo de sujetos o cosas con un grupo testigo o control no-manipulado es la esencia de lo que hace un científico y lo que le otorga un nivel estadísticamente cierto de conocimiento de un hecho o una relación.
Pretender que se llegue a un pensar crítico analizando historias o narrativas sin cuantificación es una de las formas de pensar que más nos llevaron al error y a la confusión de lo que es y de lo que no es cierto en las relaciones de este mundo tan interrelacionado.

Proponer hacer transformaciones en nuestro sistema educativo y formación profesional, por ejemplo, en los profesores, estudiantes, tipos de posgrado, carreras ofertadas, procesos administrativos, servicios de extensión, investigaciones publicadas, etc., sin tener claro el proceso de cuantificación y sus valores estadísticos dentro de esos cambios, no son más que buenos deseos y consensos sobre prejuicios que una y otra vez nos han llevado, y seguirán llevándonos, al fracaso en la consecución de políticas públicas y del mejoramiento de la vida ciudadana.
Es como decir ¡si no cuantificamos, no pensamos!, a lo más repetimos narrativas sin nada que ver con la realidad, con nuestra única y particular realidad

Thursday, July 27, 2017

LA CIENCIA HOY


J.R.Albaine Pons, Acento.com.do, 28/ 7 / 17

La Royal Society de Inglaterra acaba de presentar el resultado de una encuesta a 1, 309 personas acerca del libro de ciencia que consideran más importante que hayan leído en su vida. Esta vez se hace en la celebración de los 30 años que la RS ha venido realizando el Premio al Libro de Ciencia de la Royal Society. En la mayoría de las veces la elección se ha realizado entre El Origen de las Especies de Charles Darwin y el Principio Mathematica de Isaac Newton.

Para este año se preseleccionaron once libros entre los cuales deberían escoger los encuestados, aunque también tenían la opción de introducir otro autor o libro que prefiriesen y no estuviera en la lista.

El libro ganador de este año lo fue El Gen Egoísta, publicado en 1976 por Richard Dawkins. Según la información de la RS “los participantes llamaron a “The Selfish Gen” una “obra maestra” y a Dawkins un “excelente comunicador”, con muchos de ellos comentando como el libro les cambió sus perspectivas acerca del mundo y de la manera como fueron entrenados a ver la ciencia”.

Darwin terminó en un tercer lugar. Los once libros fueron seleccionados por el director de la biblioteca de la Royal Society. Entre los once estaban los muy conocidos “A Brief History of Time” por Stephen Hawking (1988), “La Vida Inmortal de Henrietta Lacks” por Rebeca Skloot (2010, que informa sobre las células cancerosas de donde se han reproducido todas las células que se emplean en los laboratorios en investigaciones sobre el cáncer) y “Primavera Silenciosa” de Rachel  Carlson, de 1962, el libro que inició, por decirlo de alguna manera, todas las investigaciones sobre el medio ambiente y nuestro impacto sobre el mismo.

El Gen Egoísta de Dawkins, obtuvo un 18% de los votos, 236 votos a su favor, con el segundo lugar solo alcanzando 150 votos y Sobre el Origen de las Especies 118.

Entre los libros incluidos por los votantes tenemos dos de Carl Sagan, uno de Primo Levi, uno de Oliver Sacks y La estructura de las Revoluciones Científicas de Thomas Kuhn, el cual obtuvo tres votos.

Keith Moore, el director de la biblioteca de la RS, señaló “Espero que los escritores de estos libros se sientan algo orgullosos de lo que han logrado. La literatura sobre la ciencia es rica, vívida y ejemplar, como cualquiera otra forma de literatura… Espero que personas que piensan que la ciencia no es para ellos, consigan uno de estos títulos e inicien un nuevo viaje en la cultura”. (traducción libre).

Claro, estos libros han influido en las carreras de muchas personas y han llevado hacia el quehacer científico a muchos estudiantes que antes de leerlos simplemente no conocían ese mundo; aunque también hay que decir que muchas ideas de grandes y notables personalidades de las ciencias han partido de la lectura de estos libros, que pudiéramos llamar de alta divulgación

Algunos hablan de la influencia de las ciencias hacia fuera y hacia dentro. Hacia fuera es, casi, el hecho que hemos venido comentando; hacia dentro es el impacto en la ciencia que se hace hoy y a los científicos de hoy.

Un trabajo presentado en el 2015 de los 50 principales científicos del mundo nos muestra los nombres y los campos de investigación donde laboran los que hacen ciencia día a día y sus producciones van solo al consumo de otros científicos por medio de congresos internacionales y revistas científicas profesionales. Los campos con mayor representación son la genética con 7 representantes, la física cuántica con 6, la neurociencia con 5, y la biología evolutiva con 3. Estos nombres no son tan conocidos, hasta que se les otorga un gran premio como el Nobel o el Princesa de Asturias, por ejemplo.

Un hecho notable, si me permiten decirlo, es que obteniendo R. Dawkins el primer lugar en libros de alta divulgación, dos acciones han ocurrido recientemente, precisamente sobre los temas de Dawkins. Una es que la República de Turquía ha prohibido recientemente la enseñanza de la Evolución Biológica en las escuelas, por considerar sus ideas como perniciosas para su juventud y el otro hecho es que la famosa estación de radio KPFA de la Universidad de Berkeley en California, Estados Unidos, después de tener por meses el anuncio de una conferencia-charla con precisamente R. Dawkins, la ha suspendido esta semana alegando que Dawkins ha utilizado lenguaje de odio contra los musulmanes.

Dawkins, además de un gran científico y divulgador de la ciencia, pertenece al así llamado “grupo ateísta de Oxford” (su Alma Mater y donde enseño mucho tiempo), por presentar la concepción de que la Ciencia y la Religión son mutuamente excluyentes y defiende estas ideas en muchos de los más de una docena de libros que tiene impresos y en conferencias y discusiones públicas al respecto. Sus últimos dos libros, sobre su autobiografía y el texto para todo público del 2011 “The Magic of Reality: How we Know what is ReallyTrue” (Lo mágico de la realidad y cómo sabemos lo que es realmente verdadero) han impactado a muchos lectores y puesto a pensar en serio a mucha gente.

Dawkins (y muchas otras personas e instituciones) han reclamado a la emisora de radio, por no basar en hechos reales la acusación hacia él. Dawkins se ha defendido diciendo que nunca ha ofendido a los musulmanes, pero si está en contra del Islám, que no es otra cosa más que una religión, y por ende, una idea; y al ser una idea sobre el mundo y las personas es legítimo discutirla y argumentar sobre sus errores. Agrega que ¿por qué se permite que contra el Cristianismo cualquiera pueda escribir y opinar y contra el Islám nadie puede? Claro, esa posición de la radioemisora de Berkeley, una estación de radio “progresista”, hay que verla en el contexto de la actualidad de los Estados Unidos y su nuevo gobierno.

Bueno, esa es la ciencia de hoy por allá. Por aquí, la ciencia sigue siendo un sueño, una realidad que avanza demasiado lento y que llega indirectamente a todos cuando vemos que cortan todos los árboles de un parque porque están viejos y enfermos y además porque no son endémicos.

Lo primero es que los árboles viejos se cuidan y si enferman hasta se sanan, hay expertos en eso y lo segundo es que la funcionaria que respondió al comentario de los periodistas es de apellido Suárez, que no me parece a mí que sea un apellido endémico; no es apellido Jaragua, Anacaona, Caonabo, Guacanagarix, no; es apellido Suárez, un apellido antiguo en nuestra isla, quizás de aquellos españoles que llegaron con la conquista y eliminaron a los que sí eran endémicos de aquí; que no son los españoles que hoy conviven con nosotros porque llegaron hace 70, 100 o ciento y pico de años, cuando ya los Suárez y los que con ellos llegaron habían acabado con todo; de manera que esos términos de endémicos, invasores y exóticos hay que usarlos con un criterio mucho más definido y con evaluaciones de expertos y conocedores y no de pura política  (que algunos llaman politiquería, por cambiar chachases por palmitas, como en la Lincoln, por ejemplo). ¡Así es que estamos en ciencia aquí!