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Sunday, June 24, 2018

¿QUE PRODUCE EN LAS PERSONAS DESCONFIANZA EN LA CIENCIA? SORPRENDENTEMENTE NO ES LA POLITICA.


Bastiaan T. Rutjens

(traducción de J.R. Albaine Pons., AEON)

 <img src='https://metrics.aeon.co/count/0426d313-029b-4ed5-abef-a90b4cb95b92.gif' alt='Aeon counter – do not remove' width='1' height='1' />

AEON,1 de junio del 2018. 

Hoy día existe una crisis de confianza en la ciencia. Muchas personas – incluyendo políticos y, como no, hasta presidentes - expresan públicamente dudas acerca de la validez de los descubrimientos científicos. Al mismo tiempo, instituciones científicas y revistas profesionales (journals) expresan su preocupación sobre el aumento de la desconfianza en la ciencia del público. ¿Cómo es posible que la ciencia, cuyos productos permean nuestro diario vivir, haciéndolo de muchas maneras mas confortable, produzca tales actitudes negativas entre una parte importante de la población? Si comprendemos el por qué la gente desconfía de la ciencia, a la larga, entenderemos que se necesita hacer para que se tome de una manera seria.

La ideología política es vista por muchos investigadores como el principal factor del escepticismo sobre las ciencias. El sociólogo Gordon Gauchat ha mostrado que en los Estados Unidos los políticos conservadores se han vuelto mas desconfiados de la ciencia, una tendencia que se inició en los años 1970. Y una lluvia de investigaciones recientes dirigidas por sociólogos y psicólogos ha mostrado consistentemente que el escepticismo sobre el cambio climático en particular se encuentra típicamente en aquellos del espectro conservativo de la política. Sin  embargo hay mucho mas en la desconfianza en la ciencia que la simple ideología política.

Las mismas investigaciones que han observado los efectos de la ideología política en las actitudes hacia el cambio climático también han encontrado que la ideología política no es tan predictiva del escepticismo en otros tópicos controversiales de investigación. Los trabajos del científico cognitivo Stephan Lewandowsky, así como investigaciones del psicólogo Sydney Scott, no observan relación entre la ideología política y actitudes hacia la modificación genética.  Lewandowsky tampoco observó una relación clara entre el conservadurismo político y la desconfianza a la vacunación.

De tal manera que hay mas que sostiene el escepticismo científico que solamente el conservadurismo político. Pero ¿qué es? Es importante sistemáticamente delimitar cuales factores contribuyen y no contribuyen al escepticismo y la desconfianza sobre la ciencia

de forma tal que podamos tener explicaciones precisas de por qué un número creciente de individuos se opone a la idea de un cambio climático antropogénico (causado por humanos), o le temen alimentarse de productos genéticamente modificados por peligrosos, o creen que las vacunas pueden causar autismo.

Mis colegas y Yo recientemente publicamos un grupo de estudios que investigaron la confianza y la sospecha en la ciencia. Uno de los claros mensajes de nuestras investigaciones es que es crucial no considerar las distintas formas de escepticismo juntas. Y, aunque estamos seguros de no ser los primeros en buscar mas allá de la ideología política, encontramos dos importantes lagunas en la literatura revisada. Primero, la religiosidad ha sido por largo tiempo curiosamente poco investigada como precursora del escepticismo en ciencias, quizás porque la ideología política acaparaba mucha atención. Segundo, las investigaciones actuales sufren de la ausencia de la investigación sistemática en las varias formas de escepticismo, unido a una mayor medida general de la confianza en la ciencia. Intentamos corregir ambas faltas.

Las personas pueden ser escépticas o desconfiadas de la ciencia por distintas razones, ya sea por un hecho en una disciplina particular (por ejemplo, “el clima no está calentándose, pero yo si creo en la evolución de las especies”), o acerca de la ciencia en general (“la ciencia es solo una de muchas opiniones”). Identificamos cuatro mayores predictores de la aceptación de la ciencia y de escepticismo hacia ella: ideología política, religiosidad, moralidad y conocimiento de la ciencia. Estas variables tienden a correlacionarse entre si – en ciertos casos de manera fuerte- lo que significa que potencialmente pueden ser confundidas. Para ilustrar, una relación observada entre conservadurismo político y la confianza en la ciencia puede en realidad ser causada por otra variable, por ejemplo, religiosidad. Cuando no se miden todos los constructos simultáneamente, es difícil afirmar con propiedad el valor predictivo de cada uno.

Así, investigamos la heterogeneidad del escepticismo en la ciencia en participantes de Norteamérica (un estudio en toda la nación y Europa y mas allá le seguirá). Presentamos, a los participantes, oraciones acerca del cambio climático (ejemplo, “las emisiones humanas de CO2 causan el cambio climático), modificación genética (ej. “OGM como alimento es una tecnología segura e inocua), y vacunación (ej., ʺ Yo creo que las vacunas tienen efectos secundarios negativos que superan los beneficios de la vacunación en niños”). Los participantes podían indicar que tanto estaban de acuerdo o no con dichas propuestas.

También medimos la fe en general en la ciencia de los participantes y se incluyó un ejercicio en el cual ellos podían indicar cuánto dinero del gobierno debería gastarse en ciencia, comparado a otras áreas. Evaluamos el impacto de la ideología política, la religiosidad, las preocupaciones morales y el conocimiento científico (medido con una prueba de alfabetización en ciencias, consistiendo en preguntas verdaderas o falsas tales como “toda radioactividad es producida por humanos”, y “el centro de la Tierra es muy caliente”) con las respuestas de los participantes a estas preguntas.

La ideología política no jugó un papel significativo en la mayoría de nuestras medidas. La única forma de escepticismo en ciencia que fue consistentemente mas pronunciada entre los respondientes políticamente conservadores, en nuestros estudios fue, sin sorpresa alguna, el escepticismo sobre el cambio climático. Pero ¿y las otras formas de escepticismo o el escepticismo sobre la ciencia en general?

Las dudas acerca de la modificación genética no estaban relacionadas con la orientación política ni con las creencias religiosas, aunque si lo estaban con el conocimiento científico: mientras peor les fue el examen de alfabetismo científico, mas escépticos eran de la inocuidad de los alimentos genéticamente modificados. El escepticismo sobre las vacunas no presentó relación con lo concerniente a la ideología política, pero si fue lo mas fuerte entre los participantes religiosos, en particular en lo concerniente al aspecto moral de lo no-natural de las vacunas.

Mas allá de un escepticismo específico a un dominio, ¿qué observamos sobre la confianza general en la ciencia, y la aceptación de apoyar la ciencia de manera general? Los resultados fueron muy claros: la confianza en la ciencia era, por mucho, menor entre las personas religiosas. En particular, la ortodoxia religiosa fue un predictor negativo fuerte de confianza en la ciencia y de la inversión de dinero público en ciencias. Pero, nótese aquí también que la ideología política no contribuyó con una varianza significativa mas allá de la religiosidad.

De estos estudios hay un par de cosas que aprender sobre la actual crisis de fe que ataca a las ciencias. El escepticismo científico es muy diverso. La desconfianza en la ciencia no es algo de la ideología política, con excepción de la negación del cambio climático, que consistentemente se observa bajo una dirección política. Adicionalmente, estos resultados sugieren que el escepticismo científico no puede ser eliminado simplemente aumentando el conocimiento científico entre las personas. El impacto del alfabetismo científico en el escepticismo, en la confianza en la ciencia, en la disposición de sustentar la ciencia fue muy pequeño, excepto en el caso de la manipulación genética. Algunas personas están negadas a aceptar descubrimientos científicos particulares por variadas razones. Cuando la meta es combatir el escepticismo y aumentar la confianza en las ciencias, un buen punto inicial es reconocer que el escepticismo científico viene en muy distintas formas.

Bastiaan Rutjens es profesor asistente en el Departamento de Psicología de la Universidad de Amsterdam en Holanda.

Wednesday, April 25, 2018

LA RELIGION Y EL INGENIERO




Por: J. R. Albaine Pons · Fuente: Clave Digital · 3 agosto, 2008

Recuperado de Europa Laica.com; abril 25 del 2018

Fui entrenado como un científico, y entre los de mi profesión la proporción de creyentes no es muy elevada y disminuye progresivamente.

Un amigo, ingeniero, es un hombre de éxito en nuestra sociedad.  Lo conozco hace cierto tiempo y creo que es además una muy buena persona. También es mansamente desafiante. Sabe que soy ateo, no simplemente agnóstico, sino ateo; y me ha pedido que comente sus escritos religiosos que presentará eventualmente en forma de libro y que cotidianamente envía a sus amigos por correo electrónico.

Nuestro país tiene sus características. Aunque Charles Darwin señaló con asombro en su diario de viaje, publicado con el nombre de Viaje del Beagle, en 1838, que en los campos de Uruguay la gente saludaba diciendo “Ave María Purísima” y se respondía “sin pecado concebida” (en español en el original en inglés) y hoy seguimos en español saludando con un “adiós”, nuestras sociedades son no-religiosas hoy día.
Pero con todo y su laicismo, no creo que en el mundo occidental se despliegue tanto espacio en prensa escrita pública secular a artículos sobre religión y sobre alabanzas a su religión y su Dios como en la República Dominicana.  

También en la tv pública se observan algunos casos. Nuestro estado con libertad de cultos por definición constitucional, tiene un “Dios, Patria, Libertad” como estandarte. Algún historiador que se atreva, eventualmente estudiará el fenómeno y establecerá sus causas.

No es una casualidad pues, que en encuestas sobre creencias religiosas que la Gallup realiza frecuentemente en los países con la libertad suficiente para permitirlo, nuestro país aparece con un 95-98% de creyentes, al igual que los estadounidenses (que tienen a Dios hasta en su moneda, {desde 1958} igualito que Irán).

Fui entrenado como un científico, y entre los de mi profesión la proporción de creyentes no es muy elevada y disminuye progresivamente.

Precisamente hace poco, el 15 de mayo 2008, para ser exacto, se celebraba la subasta de una carta, mantenida privada y anteriormente no conocida, del ícono de la ciencia del siglo XX, Albert Einstein, dirigida al filósofo Eric Gutkin en enero de 1954 (un año antes de su muerte).

En ella Einstein expresa que considera la idea de Dios como una debilidad humana y a la Biblia como “una colección honorable de leyendas primitivas que son sin embargo muy infantiles”.

Las ideas de Einstein en su carta pueden extenderse como la opinión de la mayoría de los científicos de la actualidad.

Pero las religiones están ahí. No desaparecen simplemente porque los científicos, en su mayoría, que no todos, no estén de acuerdo con ellas. Y hoy día en el mundo occidental, que es un mundo laico, y donde la religión hace tiempo dejo de dirigir la sociedad, la ciencia se está haciendo preguntas sobre la religión: ¿Por qué hay religiones?, ¿ qué han significado para la especie Homo sapiens en su supervivencia, evolución y cultura?

Desde septiembre del 2007 un proyecto de investigación para “explicar la religión” se realiza por 14 universidades y variopintos especialistas, desde psicólogos hasta economistas.

Una de las preguntas a responder es ¿cree la gente que aquellos que creen en Dios son más confiables que los que no creen?; una pregunta importante, dado los recientes escándalos de las religiones organizadas en diversos países, desenfrenos desde abusos sexuales a menores hasta grandes desfalcos económicos. No olvidemos que Stalin era ateo, pero que Hitler era católico y ambos son considerados monstruos de la humanidad.

Pero además, las respuestas nos ofrecerán hipótesis para pensar sobre la naturaleza humana y su evolución. Recordemos a los humanos primitivos, que junto al desarrollo del lenguaje seguramente se preguntaban sobre los orígenes y cambios de todo lo existente, especialmente cuando desarrollaron una idea sobre el tiempo (lo que se supone ocurrió al llegar los primeros pobladores a Eurasia, donde las estaciones marcan una variabilidad temporal importante); ya que las aptitudes sobre geografía, o mejor topografía, las teníamos como herencia junto a nuestros ancestros y primates en general. ( y el premio Nobel de Medicina o Fisiologia del 2014 se otorgo a los cientificos que descubrieron que tenemos un GPS cerebral en el Sistema limbico).

En estudios actuales sobre las experiencias religiosas y su lugar de ocurrencia en nuestro cerebro se han obtenido resultados sorprendentes e inesperados.

Se suponía que fuesen las áreas emocionales del cerebro las de mayor actividad ante la lectura o audición de frases bíblicas que sujetos hiperreligiosos reconocían como inspiradoras (el primer verso del salmo trece). No fue ese el resultado. Se activan tres áreas del lóbulo frontal y parietal, que se consideran relacionadas con pensamientos conceptuales. Como si la así llamada “experiencia religiosa” fuese una racionalización y no un acto emotivo. Como si fuese un cálculo y no una fe.

Otros estudios con monjes budistas y hermanas carmelitas señalan que está muy distribuida en el cerebro la actividad nerviosa al pensar ideas religiosas.  

Es curioso el caso, y se sigue estudiando, que los enfermos del Mal de Parkinson, producido por una deficiencia de dopamina cerebral, son menos religiosos que controles sanos o con otras enfermedades.  

Recordemos, es común que personas enfermas, por lo menos en nuestras culturas, acudan a ideas religiosas en busca de sanación o de ayuda en la resignación. 

Los etnógrafos por su parte, han establecido que hay indicios de que los beneficios a largo plazo para una sociedad que sigue rituales religiosos son mayores que los costos y que quizás a esto se deba que las religiones acompañaran a los grupos humanos más exitosos y que somos hoy los que habitamos el planeta.

La idea de un “Dios” se convirtió en un “meme” exitoso, al decir del evolucionista inglés Richard Dawkins, autor del célebre libro “The God Delusion”.

Es posible que los conceptos religiosos dieran más cohesión a los individuos y les hicieran así más independientes del ambiente y con mayores probabilidades de supervivencia y de reproducción. Pero esto no significa que reflejen una realidad objetiva, solo explica su existencia y perdurabilidad en el tiempo.

Los escritos de nuestro amigo ingeniero reconfortan. Sus conversaciones mañaneras con su Dios, con Papá Dios como él le llama, donde se pregunta por los problemas de la vida y de la sociedad que le ha tocado vivir, son emotivas y motivadoras.

Muchos amigos le responden agradeciéndole que les participe sus imágenes. Les hace, nos hace a todos, más llevadera la lucha cotidiana en una sociedad casi moderna como la nuestra. Su prosa es hermosa, es casi poética.  

Sus concepciones son buenas, en el sentido de amables, generosas, bondadosas, gentiles, agradecidas. Solo que para algunos de nosotros, no creyentes, son irreales; no nos dicen nada sobre la verdad de un mundo que tenemos que comprender para mejorar, para mejor vivir en el.  

Aunque humanos como somos, y nacidos y criados en este 1% del tiempo de la evolución de la humanidad, nos haría falta leer de cuando en vez conceptos como los de nuestro ingeniero; entender el mundo y sus cambios no significa ser negativo ante la belleza literaria de pensamientos que nos quieren hacer mejores y que hoy día, pues no siempre fue así, buscan mayor comprensión entre nosotros mismos.

Por el contrario, esas ideas, que en nuestro último 0.5% de existencia en este planeta han caminado junto a la humanidad, parecen ser parte de los que nos hace humanos, de nosotros mismos. 
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Pero no todos los científicos estarían de acuerdo. “La visión religiosa de la naturaleza humana presenta algo profundo que divide a las gentes y amplifica los conflictos sociales”, escribió E.O.Wilson en noviembre del 2005 en New Scientist. 

“La mezcla tóxica de religión y tribalismo se ha vuelto tan peligrosa que se justifica tomar en serio su alternativa: que el humanismo basado en la ciencia es un antídoto efectivo, la luz y el camino por fin colocado frente a nosotros” termina Wilson, quien expandió por el mundo el término biodiversidad y es una de las 25 personas más relevantes del siglo XX, principal proponente de las ideas conservacionistas y enamorado de nuestro país, el cual ha visitado varias veces y que en uno de los raros actos de civilidad y raciocinio e independencia nuestro gobierno condecoró. Por hoy, adiós.


Tuesday, March 6, 2018

VALORES Y VIOLENCIA - 1

publicado en acento.com.do, marzo 5 del 2018.


En una conferencia en México, en el 2005, el filósofo francés Gilles Lipovetsky planteó:
“No creo en la decadencia de las sociedades modernas”; aunque no lo dijo, quizás lo expresó como respuesta a la monumental obra “Del Amanecer a la Decadencia” (2001), del inmenso Jaques Barzoun, por años y años decano de humanidades de Columbia University en New York.

Bueno, a principios del siglo XX la educación era más restringida y estricta, los valores sociales provenían de ideologías de pequeños grupos de poder social y económico, nacionales y extranjeros, la religión y lo religioso eran opresivos (¡no te podías bañar en el río en cuaresma porque te convertías en  pez!), la democracia de masas era inexistente aquí y en muchos lugares del mundo y todo eso nos produjo dos guerras mundiales, cientos de dictaduras, bombas atómicas sobre ciudades no militares, el holocausto judío, la infamia del 37 contra los haitianos, el suplicio de las Mirabal.

Se grita, se escribe, se sermonea sobre la pérdida actual de los valores y me pregunto ¿de cuáles valores? ¿De los que brindaron un Trujillo, dos invasiones estadounidenses, los 12 años de Balaguer? ¿Los valores de los que deforestaron nuestros bosques sin que nadie dijese nada? ¿Los de los libros de historia que contaban sobre la “batalla” del Santo Cerro donde la Virgen de las Mercedes detenía las flechas a los indios para que ganasen los españoles? ¿o serán los valores de los que reciben con beneplácito en los clubes sociales de alto rango a los banqueros y políticos defraudadores del Estado y ladrones de fondos públicos?

¿Quizás nos referimos a valores más universales como aquellos que prohibieron el libro de Nicolás Copérnico desde 1616 hasta 1828, o la quema de todos los documentos Mayas para que esa nación aborigen americana abandonara su “oscurantismo”?

¡Que bueno que se están perdiendo esos valores!
¡Que bueno que los estamos cambiando por otros!

Hoy somos libertarios, individualistas, consumistas, reconocemos a los políticos por lo que son y si nos engañan los podemos cambiar. Nos casamos y nos divorciamos cuando nos lo manda el corazón y la paz mental y no nuestros padres, el estado o la religión.

No le hablamos del cuco a nuestros hijos, no los metemos en religiones que no entienden, los respetamos como personas distintas a nosotros, somos más tolerantes ante lo diverso y lo nuevo, nos preocupamos por nuestro ambiente, protestamos contra los abusos y exigimos a los poderes políticos cumplir con su obligación.

Hoy conocemos más del mundo y nos comunicamos más unos a otros, se protesta más que nunca contra el racismo, el fascismo, la discriminación, la pobreza y el bandolerismo. Leemos libros que nunca llegaron, pero que hoy están en la Internet y vamos dejando de ser una media isla parroquial y encerrada en sí misma, abriéndose al mundo para conocerlo y que nos conozcan.

Creo que tiene razón Lipovetsky, no hay decadencia, construimos la mejor sociedad humana que ha existido en toda la historia, la más sensible y a la vez la de mayor conocimiento, la que por primera vez tiene en sus manos los instrumentos para construir a conciencia su propio futuro.

Al grito de falta de valores anteponemos los valores nuevos, crecientes, solidarios, que ofrecen mayor libertad y presentan mayor responsabilidad que en todas las épocas anteriores.

Nunca en nuestro país tantos habían exigido normas, respeto, derecho a vivir una vida decente, libremente. Nunca tanta gente había exigido competencia, seriedad, honestidad y eficiencia a los detentadores de los poderes públicos. Nunca fuimos tan libres con nuestras vidas, que primero son nuestras y después de los demás. Ya no pedimos venganza, sino justicia y ya muchos piden repatriar a los haitianos y no matarlos como cuando Trujillo.

¿Qué hoy se observan asaltos, muertos y violaciones? Mucho menos que en los tiempos pasados de nuestra historia, donde esos hechos eran tan comunes y nunca lograban una repulsa general como lo vemos hoy. Nuestras luchas sociales son en la mesa de negociaciones, en las marchas públicas y pacíficas, en las elecciones políticas y en el Congreso, mil veces mejor que en las montoneras siempre cargadas de muertos y agravios.

A veces hasta me parece que muchos de nuestros problemas actuales se deben a la sobrevivencia de aquellos valores del pasado que se niegan a ser cambiados por los nuevos y emergentes como si tuviesen vida propia, al ser levantados por una minúscula pero poderosa parte de la colectividad que se resiste a lo nuevo en una inútil lucha por detener el crecimiento, la apertura de nuestra sociedad, su educación plena y actual en los conceptos e ideas que hoy maneja buena parte de la humanidad.
Definitivamente, me gustan más estos valores morales y éticos, que aquellos valores.

Sunday, February 11, 2018

DE CUMPLEAŇOS


J. R. Albaine Pons, publicado en Acento.com.do, febrero 12 del 2018.

Casi todo el mundo, en casi el mundo entero, celebra su cumpleaños. Pero no a todo el mundo, y en casi todo el mundo, se recuerda y celebra en su cumpleaños.
Hoy 12 de febrero se conmemora y celebra el Día de Darwin. Fue el 12 de febrero del 1809 el día de su nacimiento. El menor de una familia de cuatro hermanas y dos hermanos.
Y no es poca cosa. El trabajo y las ideas de Charles Darwin han marcado un antes y un después a la comprensión del mundo de lo vivo, y dentro de lo vivo, al entendimiento de qué somos los humanos y por qué somos como somos.
En el mundo de las ciencias y la erudición parecería que ya no hay por qué mencionarlo más. Aún los que no le han leído, ni bien entienden su teoría de la evolución, le citan y emplean su nombre en sus elucubraciones e hipótesis ¡y muchas veces hasta lo interpretan al revés! Pero ello no impide seguir estudiando a Darwin y al darwinismo. Año tras año se publican libros sobre sus ideas y sobre las predicciones que emergen de sus ideas.
Philip Lieberman, de la universidad de Brown, expresa en su último libro – The Theory that Changed Everything, Columbia Univ. Press, 2018 (La teoría que todo lo cambió-j.r.a.p.-) que     “Darwin señaló la sinergia que existe entre un ecosistema y la evolución. Al cambiar el ambiente, lo que sea que pueda conferir una variación selectiva y ventajosa cambia; de manera que tal como los humanos cambiamos al mundo, así cambiamos nosotros. Y si no nos importa, pudiera ser nuestro fin”. Suena apocalíptico, pero es una manera de decirlo.
Pero volvamos al principio. Como el propio Darwin escribió, su viaje alrededor del mundo durante cinco años fue:” el evento mas importante de mi vida, que ha determinado toda mi carrera.”. Charles Darwin descendió del “Beagle H.M.S.” el 2 de octubre de 1836, con la cabeza llena de ideas, y algo mas importante aún, de datos e hipótesis que tenía que organizar para comprobarlas.
Ya en ese entonces, el aún joven Darwin, pensaba que las especies de animales y plantas eran cambiantes, que aparecían y desaparecían en el tiempo, que no eran eternas como se afirmaba en esos años.
Hay que preguntarse qué siente una persona en su interior cuando sabe que está en el camino de explicar una verdad que solo él conoce y que cambiará la forma de pensar de toda la humanidad restante. Cuando comprende que la ciencia se dividirá en antes de él y después de él. Los biógrafos de Darwin entran poco en esos detalles. Ahora bien, todos están de acuerdo en que Darwin fue extremadamente cuidadoso y paciente, que mantuvo su búsqueda de datos por años, por 22 años para ser exactos.
La respuesta a cómo ocurría la formación de nuevas especies llegó a su mente a finales de 1838, en sus propias palabras: ʺ Ocurre que como entretenimiento estaba leyendo el libro de Malthus sobre poblaciones, y estando preparado, gracias a mis continuas observaciones de los hábitos de los animales y las plantas, para apreciar la lucha por la existencia que ocurre en todas partes, me golpeó de repente la idea de que en las circunstancias de esa lucha por la supervivencia, las especies con variaciones favorables serían preservadas, y las que presentasen variaciones de características con un resultado no favorable, serían destruidas. El resultado de estas variaciones sería la formación de nuevas especies. Aquí, finalmente, ya tenía una teoría sobre la cual trabajar, pero me encontraba tan ansioso de evitar prejuicios, que determiné no escribir nada al respecto, ni la mas pequeña nota, por cierto tiempo”.
Como vemos, Darwin quería estar seguro y además ser justo en sus juicios, evitando así estar a favor o en contra de sus hipótesis, hasta demostrar la objetividad o no de ellas.
Es asombroso en la Historia de la Ciencia, y quizás sea un caso único, que un hombre solo, apartado de toda comunidad científica por cinco años, se convirtiera en un científico con un pleno dominio del método de trabajo que tiene esa rama de la actividad humana tan especial como es la ciencia.
Darwin presentaba su hipótesis sobre los fenómenos observados, planteaba soluciones tentativas a estas preguntas y trataba de comprobar la veracidad o no de sus planteamientos. En sus propias palabras: “Observar todos los hechos que pueda (y que gran ignorante me considero en Historia Natural) sobre la distribución geográfica, paleontología, clasificación, hibridismo, plantas y animales domésticos, etc. y ver qué tanto favorecen o se oponen a la idea de que las especies salvajes son variable o invariables, tengo la mas sólida intención de ofrecer todos los argumentos y datos a los dos enfoques del problema”. Y como vemos, avanzó el método científico, insistiendo en buscar situaciones que se oponían a sus hipótesis; una de las diferencias básicas entre los estudios científicos y los humanísticos, ya que en estos últimos prima la búsqueda de situaciones o datos que apoyen las hipótesis, como si la lógica de la investigación solo se aplicara a las ciencias.
Aunque Darwin estuvo presente en la comunidad científica inglesa desde su regreso, como muestra la publicación en 1839 de “Revista de Investigaciones de la Geología y la Historia Natural de varios Países visitados por su H.M.S.Beagle etc.” y que fue una publicación exitosa en sus ventas y de “La Estructura y Distribución de los Arrecifes de Coral” en 1842; además de su nombramiento para esa época como Secretario de la Sociedad de Geología, solo con pocos íntimos discutía sus ideas sobre la teoría de la evolución por la supervivencia del mas apto.. Entre estos los botánicos J.S.Henslow y J.D.Hooker y el geólogo Charles Lyell.
Fue en junio de 1842 cuando Darwin escribe un breve resumen de sus ideas a lápiz en unas 35 páginas. En el verano de 1844 el trabajo consistía ya en 230 páginas escritas.
Uno de los trabajos cotidianos de Darwin consistía en mantener una abundante correspondencia con todo tipo de estudioso, naturalista, criador de animales, jardineros, etc. Hacía preguntas y leía sus historias de sus cultivos o experiencias de sus animales. Quizás a esto se deba que recibiera en 1958 una comunicación-trabajo de parte de un joven que se encontraba estudiando y colectando en las Islas Célebes, para su opinión y comentario. El trabajo llamado: “Sobre la tendencia de las variaciones a separarse indefinidamente del Tipo Original” resultó un shock para Darwin, ya que retrataba perfectamente su teoría. El trabajo fue enviado el mismo día de recibido junto a la carta acompañante a Lyell. El autor era Alfred Russel Wallace, un joven naturalista y viajero, como el mismo Darwin, y que antes había estado en el Amazonas colectando especímenes. Darwin comentaba a Lyell que prefería quemar todos sus trabajos a que Wallace, o cualquier otra persona, pensara que al publicarse estaría copiando ideas ajenas, ya que decía sentirse con las manos atadas para proseguir su trabajo luego de recibir la comunicación de Wallace.
La solución al impase llegó por la intervención de Lyell y de Hooker, en lo que ha sido llamado uno de los episodios mas nobles y atractivos en cuanto a ética científica, en la historia de las ciencias. El 1ro de julio de 1858 fue leída una ponencia por ante la Sociedad Linneana de Londres por Lyell y Hooker con el título: “Sobre la Tendencia de las Especies a Formar Variedades; y sobre la Perpetuación de Variedades y Especies por Medio de la Selección Natural” por Charles Darwin y Alfred Wallace. Pero la ponencia presentada por Lyell y Hooker tuvo mínimo impacto en la sociedad científica londinense.
El 24 de noviembre de 1859 se publica el libro “El Origen de las Especies”, en una edición de 1250 ejemplares que fue vendida el mismo día de su salida. Ese día fue sacada la humanidad del Paraíso Terrenal y llevada a ser parte de la naturaleza.
El mismo Wallace, en 1889, luego de la muerte de Darwin, publicó una popularización de la obra con el título de “Darwinismo” y fue quien llamó a Darwin “el Newton de la Ciencia Natural”.
Muy pocas veces ha dado la ciencia a la humanidad un trabajo único que tan drásticamente afecte a todas las áreas del quehacer humano. A partir de Darwin, del “Origen” y de sus otras obras todo es distinto, todo se comprende de otra manera. La propia humanidad tiene otra forma de observarse a si misma.

¡Es una celebración de cumpleaños que bien vale la pena!

Sunday, February 4, 2018

EL AŇO DEL MONO

J. R. Albaine Pons, Publicado en Acento.com.do, 5 de febrero del 2018

Aunque el año del mono chino terminó en febrero del 2016, para dar paso al año del gallo que recién finaliza y pasar este 2018 a otro animal de los varios que la cultura Han legó al calendario lunar tradicional de los países de Asia que dicha cultura impactó, en realidad el año del mono, para toda la humanidad, es este presente año del 2018.
 El 25 de enero del presente año, se anunció en la revista Nature que biólogos de Shanghai, China, lograron el nacimiento aparentemente saludable de dos monos macacos de cola larga por clonación; con casi el mismo método usado para clonar a la famosa oveja Dolly y sus “hermanas” a mediados de los años 90 del siglo pasado.
El trabajo, publicado por la revista Cell, del 24 de enero del 2018, por Z. Liu y colaboradores claramente presenta una nueva era en la clonación de mamíferos y así lo han expresado expertos en clonación y reproducción de primates de diversos países del mundo.
Usando la técnica estándar de tomar un núcleo de una célula corporal o somática e introducirlo en un óvulo al cual a la vez se le extrajo su núcleo, técnica de transferencia nuclear – como se le llama-, y que ha dado resultado en las clonaciones de mamíferos realizados hasta ahora, en primates no se producen los resultados esperados. Así, los primates se veían como algo aparte y distinto. Y recordemos que dentro de la clasificación de primates estamos nosotros, los humanos.
Los investigadores chinos manipularon el ADN del núcleo donante con ciertos cambios químicos y además no lo extrajeron de una célula del cuerpo de un animal adulto, sino de un feto o embrión en desarrollo tardío.
Crearon así 109 embriones clonados y gran número de ellos fueron colocados en 21 madres sustitutas o receptoras, lo que resultó en seis preñeces o embarazos y finalmente dos individuos de Macaca fascicularis nacidos vivos: Zhong Zhong, ahora de 10 semanas y Hua Hua, de ocho y se espera el nacimiento de otros seis clones.
Una experimentación extraordinaria y casi fantástica y un triunfo de la actual ciencia y tecnologías de la reproducción, y sin lugar a dudas, de la ciencia china.
El uso de monos, en especial en enfermedades como el cáncer y el Parkinson, Alzheimer, esquizofrenia y otras enfermedades cerebrales de los humanos es casi la única solución para lograr su total comprensión y el desarrollo de fármacos y procedimientos para su eliminación o control. La obtención de monos clonados, esto es, genéticamente iguales, permite el uso de un menor número de animales en cada experimento (al eliminar la variabilidad genética) y además (como ya está realizándolo el grupo de Shanghai) utilizar las nuevas técnicas de edición genética – cambios y eliminación de genes- con el ya famoso procedimiento del CRISPR-CASP9 y obtener así modelos de cerebros de primates genéticamente manipulados al interés del investigador.
El éxito logrado ha impulsado la creación de un Centro Internacional de Investigaciones en Primates por la ciudad de Shanghai, que aspira a convertirse “en el CERN de la neurobiología de primates”.
Ya varios mamíferos han sido clonados y por distintos métodos. Los primates presentaban problemas especiales para la clonación por transferencia nuclear, hoy resueltos por el grupo del Dr.Liu de Shanghai.
Se ha expresado al respecto que la clonación humana no presenta entonces ninguna dificultad técnica, y que muchos países, incluyendo los Estados Unidos, no han promulgado ninguna ley ni ordenanza contra la clonación, ni siquiera de manera general.
Claro, los especialistas en ética ya han lanzado su grito de alarma y esperemos libros y artículos en pro y en contra de esta potencial biotecnología.

Hoy se ha cerrado un círculo. Han sido dos monos; igual ocurrió hace millones de años y por aquellos monos y de aquellos monos, hoy estamos nosotros aquí, y por estar nosotros, hoy están Zhong Zhong y Hua Hua.

Tuesday, January 9, 2018

LOS GRANDES Y PEQUEŇOS ANIMALES DOMESTICOS.


J.R. Albaine Pons, publicado en Acento.com.do el 15 de enero del 2018.

Por supuesto, debo comenzar por pedir excusas a mis lectores si pudiesen pensar que este artículo es sobre diputados, síndicos, y políticos del patio en general. No, es sobre animales, generalmente de cuatro patas, es un ensayo más bien sobre zoología.
A veces en publicaciones nacionales encontramos que se considera a los animales domésticos como parte de la fauna de un lugar. Los animales domésticos no son nunca parte de la fauna, son un caso especial de evolución dirigida por humanos.
En la primera oración de la famosa novela de Tolstoy “Anna Karenina” leemos: “Las familias felices son todas iguales, las que son infelices lo son de su propia forma particular”. El significado del planteamiento del gran novelista ruso es utilizado por J. Diamond en su libro “Armas, Microbios y Acero” (Guns, Germs and Steel, W.W.Norton, 1997) para enfocar la domesticación de animales: todos los animales domésticos son parecidos, los no domesticables lo son cada uno por una cualidad propia.
Los grandes mamíferos domésticos fueron cruciales para las sociedades que los poseían, aportando carne, lácteos, abono, transporte, pieles, vehículos militares y agrícolas y lana.
Solo 14 especies de grandes mamíferos (de más de 100 libras) fueron domesticados antes del siglo XX. Nueve de estas 14 fueron significativos solo a escala regional, como el camello, la llama, el búfalo acuático, el yak, el reno y únicamente cinco se hicieron importantes alrededor del mundo: vacas, ovejas, cabras, cerdos y caballos.
Un lector pudiera preguntar por el elefante, ya que todos sabemos que es utilizado en la India y el sudeste asiático como animal de trabajo y de transporte; recordemos de la Historia la hazaña de Anibal el cartaginés cruzando los Alpes para luchar contra Roma con sus elefantes guerreros, y los persas enfrentando a Alejandro Magno, en la película del mismo nombre, con su ejército de elefantes.
Bueno, los elefantes no son domésticos, son animales capturados y amansados y solo se pueden acostumbrar los asiáticos y no los africanos. Y esto significa que a la hora de reproducirlos hay que liberarlos en la selva para que busquen pareja y después volverlos a capturar.
Un animal doméstico es aquel selectivamente reproducido en cautividad, modificado de sus ancestros salvajes, cambiado para siempre en la dirección que los humanos hayan decidido para su mayor conveniencia y utilización.
No en balde Charles Darwin presentó como primer capítulo de su libro “El Origen de las Especies” las “Variaciones de la Domesticación” y lo dedicó casi exclusivamente a cómo los aficionados británicos a las palomas pudieron a partir de la paloma común producir múltiples y vistosas razas. Para Darwin esos datos eran pruebas, y lo son, de la capacidad de cambio de los organismos..
Y es que la domesticación es una prueba de evolución dirigida por el talento humano, al seleccionar éstos qué rasgos preferirían pasar a las nuevas generaciones.
Hay un punto muy especial respecto a la domesticación de animales: ¿por qué todos nuestros animales domésticos, excepto la llama, provienen de Eurasia? En este continente de 72 especies candidatas potenciales a la domesticación (terrestres, herbívoros y omnívoros de más de 100 lb) un 18% fue domesticada. En Africa sub-Sahara y Australia ninguna. En América solo la llama y la alpaca (consideradas por muchos biólogos como razas de una misma especie).
Pudiera pensarse en factores culturales o de desarrollo, pero no son necesarios. Los datos señalan no a la incapacidad humana para la domesticación, sino a características biológicas propias de esas especies, como su dieta (nunca se ha podido domesticar un gran carnívoro), su tasa de crecimiento, sus particularidades reproductivas, su disposición conductual a vivir en grupo y tendencias al pánico entre otras. Un caso típico son las cuatro especies africanas de cebras, que por más que se ha intentado desde hace más de un siglo no han podido domesticarse: se vuelven peligrosas cuando envejecen, cuando muerden no sueltan (muerden más personal de zoológicos que los temidos tigres cada año), es casi imposible colocar una silla de montar en ellas y más difícil aún de enlazar, ya que tienen la habilidad de ver la soga llegar ¡mueven su cuello para esquivarla!
J. Diamond cita a Francis Galton cuando dijo: “hablo de especies destinadas a un perpetuo estado salvaje”.
Así, los animales domésticos no son parte de nuestra fauna, su existencia entre nosotros nos habla más bien de evolución, de la capacidad de cambiar que tiene mucho de lo vivo y de nuestra capacidad de aprovecharnos de los demás organismos cuando su biología así lo permite.
Sin el impacto social de la domesticación de los grandes mamíferos, conocemos varios pequeños mamíferos, aves e insectos que han sido domesticados por los humanos en varias sociedades y por lo tanto redirigidos en su evolución como especies.
Aves fueron domesticadas por su carne, sus huevos y sus plumas. Es común escuchar de un biólogo decir que un pollo ya no es un ave, sino un medio de producción que se domesticó en China, De acuerdo a estudios recientes la selección pudo ser por aquellos pollos con menos miedo a los humanos. Otras aves son patos y gansos en Eurasia, pavos en Mesoamérica, la gallina de guinea en Africa y el pato muscovy (nuestro pato común) en América del Sur. Entre los pequeños mamíferos domesticados para usarlos como alimento y por su piel tenemos el conejo en Europa, el curio o conejillo de Indias en los Andes, una rata gigante en Africa y posiblemente el solenodón en las Antillas.
Los gatos fueron domesticados en el norte de Africa y el sudeste asiático y el perro en Eurasia y América del Norte.
La abeja de Europa y la mariposa de la seda en China se encuentran entre los insectos más conspicuos domesticados, aunque encuentro discutible si son “domesticados” o mantenidos cautivos por humanos.
Ya durante los siglos XIX y XX, zorros, visones y chinchillas se domesticaron por su piel y el conocido hámster de Siria como mascota.
La domesticación no es tan fácil. La biología de la especie, su historia escrita en los genes debe estar de acuerdo.
En la década del 1950, D. K. Belyabev en Novosibirsk, Siberia, Rusia estudiaba zorros plateados que se criaban en fincas para aprovechar su piel. Eran animales salvajes, desconfiados, que morían fácilmente de ansiedad. En un intento por regular mejor la cría, empezaron a seleccionar como reproductores solo aquellos animales que aceptaban fácilmente la compañía humana. En unos 20 años, y unos 10 mil zorros después, ya se observó un gran cambio. Los animales se comportaban más como perros que como zorros, con la cola hacia abajo y las orejas caídas. Muchos presentaban la piel moteada en vez del gris brillante de sus ancestros salvajes, las hembras se reproducían dos veces al año como los perros y no una camada anual como los salvajes. Al seleccionar la característica de mansedumbre, otros rasgos físicos, hormonales y conductuales aparecieron también colateralmente.
El perro puede que sea el animal más estudiado en su domesticación y quizás el que más ha experimentado variaciones de manos de sus dueños humanos.
Aunque el célebre Konrad Lorenz, premio Nobel de Medicina o Fisiología por sus aportes al estudio de la conducta animal, teorizó que de las 35 especies de cánidos salvajes, nuestros perros provenían de chacales que perseguían a nuestros ancestros buscando los despojos alimenticios que éstos abandonaban en su vida nómada, hoy los estudios de ADN mitocondrial y de restos fósiles nos revelan que nuestros perros provienen del lobo y que su domesticación ocurrió dos veces en lugares separados.
Steve Jones en su libro “El Fantasma de Darwin” (Darwin Ghost, Random House, 1999) presenta lo conocido sobre la evolución de este animal dirigida por gustos humanos. Otras investigaciones más actualizadas reconfirman mucho de lo expresado en esta obra.
Jones nos recuerda que el primer show de competencia de perros ocurrió en 1859, por casualidad el mismo año de la publicación del “Origen de las Especies” por Darwin.
Un texto citado por Jones de 1570 presenta solo 17 razas de perros; otro de 1850, 40; hoy día se reconocen unas 350 razas de distintos perros y en 1997 “nació” una nueva raza de perro norteamericano cuando “el caballero del rey Charles” fue reconocido como raza por el American Kennel Club.
Para Jones muchas de las cualidades de los perros de hoy nacieron por el gusto humano por lo joven, los animales se seleccionaron por sus rasgos juveniles; hocico corto, dientes pequeños, ojos redondos y naturaleza amistosa.
Hoy día se investiga mucho el fenómeno de la domesticación y en especial en perros. Se habla del síndrome de la domesticación que está constituido por una serie de cambios morfológicos, bioquímicos y conductuales. Se estudia con dedicada atención el desarrollo en los embriones de la llamada cresta neural, un grupo de células entre el cordón neural (futuro sistema nervioso del animal) y el ectodermo, que es la capa externa del embrión temprano. sus células incidirán en el futuro esqueleto, hormonas, órganos varios y glándulas. Estas células son pluripotenciales y migraran por todo el cuerpo. Se estudian sus genes y el resultado de sus mutaciones.
Algo interesante es que los mamíferos que han evolucionado o están evolucionando en islas, y por lo tanto aislados, presentan muchas características del síndrome de la domesticación.
Como hemos establecido más arriba la biología exige su tributo: algunos animales no se domestican nunca, otros como los zorros y los perros han pagado un precio. En 1994 la revista Time publicó que un 25% de todos los perros con pedigrí sufren desórdenes genéticos, desde pobre visión en razas como los chows, ojos inflamados como los bloodhounds y flancos hundidos como los Doberman.
Personalmente sostengo la hipótesis de que los humanos somos monos domésticos, esa domesticación humana, que no sabemos cómo ocurrió, también nos regala daños colaterales que estamos descubriendo y aún nos quedan por descubrir.
Es que la evolución, aún la dirigida por los humanos para sus fines utilitarios, tiene sus salidas no esperadas, por la combinación de genes que forma cada solución al fenómeno de estar vivo en este Planeta.
Quizás con esta lectura pueda apreciarse sobre los pocos animales en que se basa la alimentación humana y pueda comprenderse mejor la preocupación de los gobiernos de los grandes países del mundo cuando se presentan casos como las “vacas locas” y la gripe aviar; es que teóricamente puede aparecer un virus que diezme a todos los animales domésticos de una especie particular con la consecuente catástrofe en la alimentación humana.



Sunday, January 7, 2018

UN ESCRITO MAYOR DE EDAD - (LA CIENCIA COMO CENICIENTA)

J. R. ALBAINE PONS
 publicado en acento.com.do, 8 de enero del 2018.

Este trabajo fue presentado en nuestra prensa escrita hace ya 18 años. Es por lo tanto mayor de edad, pero me parece que aún puede leerse y pensarse.
Recordemos, primero que todo, que un artículo científico es el resultado de hacer ciencia. Si no hay artículo científico es como si nada se hubiese hecho, aunque en congresos nacionales e internacionales se ofrezcan las generalidades de los resultados parciales de un trabajo científico, es el artículo científico el que termina una investigación. Y ahora, mi artículo mayor de edad.
En una búsqueda de información sobre artículos científicos escritos acerca de la República Dominicana en los anos 1990-2000 encontramos 450 trabajos científicos distribuidos en varias ciencias y todos publicados por revistas científicas internacionales con la excepción de Moscosoa del Jardín Botánico Nacional que aparece como la única revista dominicana considerada en las bases de datos buscados, que fueron BIOSIS y Current Contents.
Lo arriba expresado de ninguna manera significa que solamente se publicaron 450 artículos científicos en el citado período, ya que en el país tenemos varias revistas que califican como tal, aunque no son consideradas por las grandes bases de datos y es posible que algunos trabajos hayan aparecido en revistas especializadas extranjeras que tampoco sean consideradas, pero con todo, estos artículos nos permiten hacer ciertas consideraciones sobre la producción científica del país y sobre los problemas que han llamado la atención a científicos extranjeros.
La mayoría de los trabajos aparecen en revistas estadounidenses con algunos en revistas alemanas, noruegas, danesas y canadienses principalmente.
 Casi un 54% de los trabajos representan el gran campo de las ciencias biológicas con la zoología en primer lugar con 95 artículos, seguido por estudios sobre fósiles en ámbar (lo que también sería casi todo, zoología, lo separamos aquí solo para mostrar su impacto) con 43, estudios ambientales y de conservación con 35 y agricultura con 21. Se destacan los trabajos sobre insectos en el área de la zoología por su elevado número. En medicina, no considerado en el % antes indicado aparecen 81 trabajos.
Siguen en orden trabajos sociológicos con 30, política con 28, cultura general (antropología, educación, etc.) con 25, historia con 21, geología 20 y economía 19.
Algunos de los trabajos estudiados no necesariamente estarían en los campos presentados, ya que muchos artículos en sociología e historia no son artículos científicos propiamente dicho, sino presentaciones y recensiones de libros, algunos de geología pudieran considerarse en zoología y muchos de medicina son trabajos de epidemiología que pudieran ser sociológicos. Con estas consideraciones pendientes podemos decir algunas cosas sobre nuestra producción científica.
Lo primero que hay que observar es la ausencia de ciertas ciencias como la química y la física y además sobre matemática y estudios literarios, aunque estos últimos probablemente deberíamos buscarlos en otras bases de datos. Es notable la casi ausencia de trabajos sobre educación y ciencias administrativas, dado el hecho de la cantidad de maestrías en estas áreas realizadas en el país.
El segundo punto por enfocar es la gran cantidad de autores, o sea científicos, extranjeros y la poca cantidad de dominicanos, aunque esto está supeditado a los nombres por nosotros conocidos y a los apellidos en otra lengua, lo que por supuesto ofrece un gran margen de error. Con todo, son muy pocos los trabajos encontrados con autoría exclusiva de dominicanos. La gran mayoría de los artículos en que aparecen dominicanos, estos están como coautores.
¿Qué es una autoría intelectual?
De acuerdo con las normas comunes de publicación científica se encuentra bien definido lo que constituye una autoría científica.
La Sociedad para la Neurociencia, por ejemplo, ha publicado su “Conducta Responsable Respecto a la Comunicación Científica” (traducido y publicado por Ciencia y Sociedad, la revista del INTEC, en el volumen XXIV, no. 4, oct-dic. 1999) donde nos dice algunas consideraciones al respecto.
 En los acápites sobre autoría el documento de la Sociedad para las Neurociencias (U.S.A.) dice:
“ 1.3. La autoría debe basarse en una contribución intelectual sustancial”.
 “1.3.1. La Sociedad para la Neurociencia cree que la autoría debe ser reservada para aquellos individuos que reúnan cada una de las siguientes condiciones: a- realizar una contribución significativa a la concepción y diseño o al análisis e interpretación de los datos. b- participar en el escrito del borrador del artículo o revisarlo y/o revisar su contenido intelectual y c- aprobar la visión final del manuscrito.”
“1.4- La “autoría honoraria” es inconsistente con la definición de autoría. Un autor honorario es cualquier individuo en una lista de autores que no ha realizado una contribución sustantiva al trabajo, tal como se define en 1.3.1… Pueden ser considerados autores honorarios los que participan solamente buscando fondos para la investigación, aquellos que son directores de departamentos, divisiones o grupos de investigación y que no desarrollan un papel significativo en el planteamiento, la conducción y la revisión de la investigación, o aquellos que meramente supervisaron la recolección de datos”.
En nuestra lista encontramos un mínimo de 124 autores dominicanos, debemos recordar que por lo general varios autores pertenecen a un solo trabajo científico; a veces mas de seis personas. Aunque aceptamos como autores válidos los antes mencionados, es sabido por todos que a veces con enviar un organismo internacional un autor extranjero, ayudarle en diligencias durante su estadía en el país o acompañarle al campo es suficiente para que quienes así ayudan al investigador extranjero sean incluidos en artículos ¡que son leídos por estos “autores honorarios” luego de ya publicados! Con todo, una lista de 124 científicos probados en la República Dominicana, en solo los últimos 10 años es suficiente para que la ciencia y la subvención estatal y privada a ella sea considerada en el país.
Al respecto y como simple comparación podemos decir que en México en 1971 el CONACYT, organismo estatal para apoyo científico financió 13 proyectos en solo 6 áreas y en 1998 recibieron 2,099 proyectos de los cuales 1029 (49%) fueron aprobados y financiados…y esto solo por esta vía, que México tiene otras.
Todo la antes expuesto nos permite expresar que es ya hora de que el país tenga financiamiento a la actividad científica de una manera formal y normal, por proyectos competitivos y en varias instancias. Las secretarias de estado deberían presentar un % de su presupuesto para proyectos de investigación, y el estado y el CONES deberían exigir lo mismo a las distintas universidades. Ya hay en el país suficiente número de científicos para que República Dominicana también en este campo tenga una representación tanto digna como beneficiosa por sus alcances a corto, mediano y largo plazo.
Hasta ahí mi pasado artículo.
 Hoy sabemos que el ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología ofrece estipendios de investigación por concursos en varias áreas y que algunas universidades también lo hacen. Y que instancias como el Banco Central premian investigaciones y tesis destacadas. Pero ¿y las investigaciones en las otras universidades, y en los ministerios de agricultura, ambiente, salud, educación? ¿Y qué de revistas profesionales, serias y académicas, ya sea para reportar resultados de investigación o de alta divulgación científica o cultural en universidades e instituciones oficiales? Creo que nos falta, nos falta, y pensarlo nos acerca más y más a lo que debe de ser.