J.R. Albaine Pons
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Saturday, March 30, 2019
¿QUE ENSEŇAR?
Monday, March 25, 2019
LO POSIBLE, NO LO QUIMERICO
publicado en Acento.com.do, marzo 25 del 2019.
Sin lugar a dudas somos el animal más extraño del planeta. Tenemos unos tres siglos tratando de comprendernos
a nosotros mismos y ya algunas cosas se van logrando.
Nada mal,
que para ser un simple primate doméstico de un pequeño planeta que gira
alrededor de su discreta estrella ya entendemos parte del universo y algunas de
sus leyes básicas.
Hace unos
500 años que los habitantes de nuestra América tenían al
sol y a la luna como dioses, como todos sabemos; en otras latitudes esto
ocurrió hace unos cinco mil años, y que bien nos ha ido que fue
precisamente de este continente de donde salieron los primeros humanos a
caminar sobre esa luna de tantos amores, tantos poetas y tantos sacrificios
humanos a su nombre.
Y nosotros,
estos primates domesticados casi por nuestro ambiente ancestral, y claro, por
poseer unos genes que nos dirigen hacia la sociabilidad y a la vida en grupos-
que en los inicios fueron pequeños, pero que hoy son inmensos- aun luchamos por
salir de la oscuridad y la necesidad y tener luz para reconocernos y vernos tal
como lo que somos.
Esa luz, ese
cirio en la oscuridad, como fue llamada por Carl Sagan, ha sido la ciencia. El
accionar de miles de varones y hembras buscando comprender y mejor conocer
dónde estamos, y más importante aún, quiénes y cómo somos.
Ya tenemos
algunas respuestas. Aunque la resistencia cultural, las ideologías que nos
inventamos, el arte de imaginar filosofías, lo que Fernando Ferran llama arte
especulativo, en su texto “Los Herederos. ADN cultural dominicano”, las propias
instituciones y sociedades que formamos en la oscura noche del desconocimiento,
aún arrastran e imponen sus ideas y sus pasiones ( bueno una idea y una pasión
son esencialmente el mismo proceso, pero como dice un notable comentarista
popular de nuestro medio, ese no es el tema hoy) y no a todos llegan los
conocimientos - aunque si llegan sus muchas utilidades - de este siglo XXI, más
siglo de las luces que todos los anteriores; y seguimos mucha, mucha gente
dedicando trabajo y esfuerzos para ayudar a ensanchar esa franja de la
humanidad que ya comprende mucho de lo que somos.
¿Y qué es
lo que somos?
Somos
organismos con un complejo sistema de información organizado por nuestros
genes, pequeñas moléculas orgánicas computacionales, que solo “saben”
autoreproducirse para seguir existiendo y pasar de generación en generación, en
este planeta donde se conformaron quizás por primera vez en todo el cosmos-
aunque algunos pensamos que también pudieron o podrán formarse en otros
lugares, en otros planetas, en lejanos o cercanos sistemas solares-.
En una
ocasión una profesora amiga, de la UASD por supuesto, me expresó: “me gusta
como escribes y lo que escribes, pero es que todo lo reduces a la biología”. En
ese momento Yo le contesté: “ese es mi rol, eso fue lo que estudie y lo que
estudio”.
Entendí
después que el gran título de “reduccionista” era de uso común en ideologías
fantasiosas cuyos seguidores piensan que si algo es imaginado es porque ya
existe o porque potencialmente puede existir, además, claro, también creen que
con inventar un término para lo que sea, ya lo han comprendido, calificado y
muchas veces vilipendiado. Ese gigante de la filosofía de la mente del siglo
XX, recientemente fallecido en el 2017, Jerry Fodor, llamaba “tiitas”, a esos
proponentes de teorizaciones equivocadas, pero siempre muy a la moda, en
contraposición a sus “abuelitas” portadoras de sentido común.
No se puede
lograr un cambio de la noche a la mañana luchando contra la inercia
cultural de sociedades que insisten en no saber ni dónde están y, por supuesto,
ni idea de adonde pueden querer ir.
Es como los
autoproclamados “progresistas”. Cualquiera cree que son personas buscadoras y
preocupadas por algún progreso y no lo que son, fervorosos neo-creyentes de la
falsa idea de que hay una secuencia causal en las formas societales que se iniciaron
con un comunismo primitivo y todo terminará en un comunismo libertario e
ilustrado. Y como diría un buen amigo pentecostal, entonces se cerrará el
circulo, y vendrá el Armagedón. En su búsqueda de “leyes históricas” ni unos ni
otros observan lo que ocurre y ha ocurrido. Ni ven las histerias de los
proponentes ni los fantasmas de los sacrificados.
Y
repitiendo el inicio de un artículo de Fodor acerca de una crítica a un trabajo
suyo: “¿Quiere Ud. saber cuándo decir que se ha puesto
viejo? Es cuando una teoría cíclica de la Historia comienza a
parecerle posible”. Si, Fodor era entretenido y además “brillante,
enloquecedor, influyente e irremplazable” como twiteo Steven Pinker a raíz de
su deceso.
Pero no
importa. Nosotros, los monos domésticos pensantes y autoconscientes nos hemos
dado esos lujos y seguimos produciendo utopías, aunque por poco que no les
guste a no pocos, ese cerebro responsable de tantas ideas, fue organizado
genéticamente en un proceso evolutivo por selección natural, de donde nos
surgió lo social, lo cultural, lo ideológico, lo disparatoso, lo quimérico y lo
más importante quizás, lo posible, para seguir sobreviviendo en nuestro planeta
como una especie en múltiples razas.
Sunday, March 17, 2019
CEREBROS HUMANOS, RAZAS HUMANAS
J.R.
Albaine Pons, publicado en Acento.com.do, 18 de marzo del 2019
Una muestra de que los humanos seguimos
evolucionando resulta del estudio de dos poblaciones que viven en elevadas
altitudes del planeta. Los tibetanos, del Himalaya, muestran una sangre con
mayor capacidad de transportar oxígeno que los demás humanos y los indios
Aymara de los Andes, en Bolivia, muestran un corazón más fuerte. Dos soluciones
biológicas distintas a un mismo problema ecológico, aire más fino y con menor
concentración de oxígeno.
¿Qué no serían las variaciones de genes activos en
nuestro cerebro, que aún hoy día nadie se atreve a investigar?
Desde que las Naciones Unidas, un ente político, impulsada
y avergonzada por las declaraciones y acciones de Primo Levi, escritor
italiano, de etnia judía, y uno de los 20 sobrevivientes del campo de
concentración alemán de Auschwitz, liberado por el ejército Rojo soviético, y
por ende superviviente del Holocausto realizado por los nazis durante la
Segunda Guerra Mundial del pasado siglo, oficializó que las razas humanas no
existían, que eran un constructo cultural, ahí no había ciencia, ni genética,
solo política y si se quiere, mucho humanismo y mucha vergüenza ajena, las
razas humanas se volvieron tabú para la ciencia.
En zoología, raza es un grupo de individuos con
parecidas características físicas y conductuales, o sea poblaciones
genéticamente distintas dentro de una misma especie, aunque común en el habla,
no está, por supuesto, en el código formal de nomenclatura oficial, y solo se
usa en animales domésticos.
Pero, ¿el ser humano? El único mono doméstico, y que
a diferencia de los demás animales y vegetales domésticos, prolíficos en razas
¿no presenta razas? Lo dudo mucho.
El futuro dirá. Ninguna ideología ha detenido por
mucho tiempo el avance de las ciencias y el Lisenkoismo de las Naciones Unidas
con respecto al Homo sapiens (se
escribe así, con H mayúscula y s minúscula), no será la excepción.
Ojo, razas humanas no significa una mejor que otra,
sino cada una mejor adaptada al ambiente en que apareció y le tocó y le sigue
tocando vivir.Por supuesto, a los psicólogos evolucionistas y neurocientíficos evolucionistas los atacan por muchos lados, tanto de mala fe, como de buena fe. De buena fe lo hace el filósofo latinoamericano Dr. Mario Bunge, cuando declara a la primera una pseudociencia, porque sus análisis se basan en que el ser humano moderno que junto con el habla se adaptó a una vida de sabana hace cien mil años y así funciona su cerebro, no ha seguido evolucionando. Esto último no lo dicen los psicólogos evolucionistas, lo dice Bunge.
La psicología evolucionista parte de la premisa de que gran parte de nuestro cerebro evolucionó hace cien mil años en la sabana africana y desarrollo ahí el lenguaje y el habla y si bien tiene que haber cambiado y evolucionado en todo ese tiempo, sus procesos básicos son los mismos que entonces. No parece una mala idea ni tampoco una falsa premisa, como lo muestran muchos resultados de sus investigaciones y muchos datos de la paleogenética moderna.
Un reciente estudio publicado en “Current Anthropology” sobre 60 culturas, analizando más de 600 fuentes bibliográficas, sobre conductas dependientes básicamente de las zonas más antiguas de nuestros cerebros identificó 7 reglas morales que parecen cumplirse universalmente: ayudar a la familia, ayudar al grupo, devolver favores, ser valientes, respeto a superiores, dividir justamente recursos y respetar propiedades ajenas. Un buen apoyo a la psicología evolutiva, pero que también nos dice que las adaptaciones a nuevas ecologías debieron ocurrir en funciones de las consideradas ejecutadas por las áreas más nuevas de nuestro cerebro, evolutivamente hablando.
Claro que todo el que conoce los procesos evolutivos
afirma que estos son constantes en todos los seres vivos y la adaptación a la
vida en elevados territorios así lo demuestra en humanos, como antes se sabía
de muchos otros organismos.
Llegará el día que veremos los genes característicos de los individuos de una raza humana, que si bien casi en todos los humanos aparecen trazas de genes de otras razas (habrá que ver en mongoles, esquimales e indígenas brasileños si lo presentan, tras vivir aislados desde hace milenios) es casi seguro que aparecerán las variaciones que hacen a unos distintos de otros para ciertas cosas, ¡y quizás no!, pero hasta que no se realicen esos estudios, no sabremos.
Llegará el día que veremos los genes característicos de los individuos de una raza humana, que si bien casi en todos los humanos aparecen trazas de genes de otras razas (habrá que ver en mongoles, esquimales e indígenas brasileños si lo presentan, tras vivir aislados desde hace milenios) es casi seguro que aparecerán las variaciones que hacen a unos distintos de otros para ciertas cosas, ¡y quizás no!, pero hasta que no se realicen esos estudios, no sabremos.
- Ya las investigaciones biomédicas se involucran poco a poco y cada vez más en esta ruta. Se estudió el fenómeno de por qué un 70% de los fumadores de raza negra jóvenes preferían fumar cigarrillos mentolados, algo que solo hace alrededor del 10% de la población estadounidense. Se encontró una variante de un gen, productor de una proteína que en presencia del mentol permite mayor fluidez en las mucosidades pulmonares, variante no encontrada en ninguno de los controles de raza blanca.
Los problemas de las ciencias son como los de las democracias, los últimos se resuelven con mas
democracia y los primeros, con más ciencia. El tiempo dirá.
Aunque me parece que no estudiar científicamente algo, por acuerdos políticos, nos lleve a parte
alguna, como de hecho ha sido el caso de las razas humanas.
Tuesday, February 19, 2019
EL EXPERIMENTO DE J.B. WATSON CON ALBERTICO: ¿UN FRAUDE CIENTIFICO EN LA PSICOLOGIA?
J.R.
Albaine Pons y Domingo Carrasco, publicado en Acento.com.do, febrero 18, 2019
En
“The Chronicle Of Higher Education”, del
2 de junio de 2014, aparece un trabajo de Tom Bartlett que inicia de la manera siguiente: “En 2009, el misterio de
décadas de antigüedad de 'Albertico' fue finalmente resuelto. ¿O acaso lo fue?,
La búsqueda del Niño Perdido de la Psicología.” Se refiere al experimento que
supuestamente realizara John B. Watson en un hospital de la Universidad Johns
Hopkins en Estados Unidos de Norteamérica y que lanzó el conductismo como la
psicología de los Estados Unidos.
El
“experimento” que Watson realizó con el bebé, quien es conocido en la
literatura científica como Albertico (Little Albert), para probar que la fobia
era adquirida mediante un condicionamiento clásico, fue mandado a filmar por
Watson. En el film se puede ver como se le presentan a Albertico presuntos
estímulos amenazantes, como son, un trozo de periódico ardiendo, luego un mono
controlado por Watson mediante una correa atada a un collar. Inmediatamente
continua frente al niño el desfile de lo que decimos son supuestos “estímulos
amenazantes,” como un perro, una rata, y hasta un conejo.
¿Por
qué filmar el experimento? ¿Qué fin propagandístico tenía el experimento? O
peor aún, ¿sabía Watson cual iba a ser el resultado de esta experiencia? estas
sospechas son adelantadas por propio Bartlett. Este dice que estas palabras
aparecen en la pantalla: “El miedo a un animal puede ser experimentalmente
establecido mediante la estimulación del bebé con un sonido fuerte justo en el
momento en que el animal le es presentado”. Da la impresión, por estas
palabras, que el experimento fue filmado cuando se ejecutaba, y que, los
experimentadores, suponían lo que iba a suceder, que no era otra cosa que lo que tenían tramado: un show, un
espectáculo, un fraude, de lo que luego resultaría ser la piedra fundacional del
conductismo norteamericano.
La
primera escena del desfile de los supuestos estímulos amenazantes no impresionó
a Albertico. Todos eran estímulos “neutros”, que es el término con el que se
designan en la jerga conductista a aquellos estímulos que no están asociados a
las conductas que ellos anteceden. Entonces sucede la magia. Watson golpea con
un martillo una barra de hierro y Albertico dizque se sobresalta, decimos
dizque porque no se ve en el video, lo cual resultaría natural en caso de que
realmente sucediera, y Pavlov ya había descrito el “reflejo de sobresalto”, conocido en España como "reflejo del moro".
Supuestamente esta experiencia se repitió varias veces, como dicen los textos, no
sabemos cómo él sabía que tenía que repetirla varias veces, si hoy en día conocemos
que cuando se trata de una experiencia negativa, como son las dolorosas o más
bien traumáticas, basta una sola experiencia para que genere Trastorno de Estrés Post
Traumático, como en los casos, por ejemplo, de una violación sexual, un
accidente de tránsito aparatoso, un acto terrorista o ser testigo presencial de
un asesinato macabro. En el caso de las experiencias de condicionamiento
realizadas por el propio Iván Pavlov, para activar la salivación ante el sonido
de un zumbador, sonido este que no produce dolor, se necesitan muchísimos
ensayos para lograr el condicionamiento.
No
entendemos cómo una cosa que le ha costado tanto tiempo conocer a los
psicólogos evolucionistas Watson ya la “sabía” casi un siglo antes.
Según
lo que cuenta Bartlett, Watson uso a dos niños. Si, fueron dos niños
diferentes. Un niño con trastornos del desarrollo y otro niño aparentemente
sano. En el video (Ver video https://www.youtube.com/watch?v=IteGZg2fWuY
) se ve que estos estímulos neutros son
presentados al niño de manera brusca, tanto así que asustaría, o mejor dicho,
molestaría, no a un niño, a cualquiera. A pesar de todo, el bebé, de forma
serena mira cada estímulo que le presentan con escaso interés: no hay lágrimas,
ni berrinches. En cierto momento Rosalie, su ayudante, sujeta a este bebe por
la espalda como para que no se cayera.
En
la siguiente escena, cuenta Bartlett, lo que se puede ver en el video, que luego
de la supuesta ocurrencia del ruido en presencia de la rata, el bebé, no el
primero, sino otro, llora e intenta alejarse a rastras. El conejo y el mono
también vuelven, junto con un perro diferente. El bebé llora cada vez que aparecen
estos estímulos. Lo que sucedió, según se relata en numerosos artículos y
libros, es que, por la asociación creada entre el ruido y esos animales
peludos, el bebé se había condicionado a tenerle miedo a estos estímulos: al
bebe se le había inculcado una fobia.
Bartlett
se pregunta dramáticamente si Watson no habría generado en Albertico un terror a
esos animales para toda la vida.
Un
detalle sospechoso señalado por Bartlett: Watson habría proporcionado detalles
biográficos relativamente escasos en las notas del experimento, y, se sabe, que
había quemado sus papeles antes de su muerte. Esto dificultó durante mucho
tiempo el esclarecimiento de la verdad que hoy empezamos a conocer.
Bartlett
nos indica que “La verdadera identidad de ese bebé ha intrigado siempre a los
estudiantes de psicología. ¿Quién era él? ¿Qué le pasó?” le preguntaban al
propio Watson, quien respondía diciendo que nunca más supo de él, ni de su
madre.
Ahora
podemos ver alguna luz, gracias a Hall Beck, profesor de psicología en la Appalachian
State University, de Carolina del Norte, quien publicó un artículo en el 2009
que arroja nuevas luces sobre el caso, aunque fue muy discutido. Beck y sus
colegas investigadores habían rastreado muchas pistas sospechosas durante una
década antes de llegar finalmente a una conclusión. Conclusión esta que ha
cambiado la visión original de la “historia” de Albertico, según los libros de
texto, que tantas veces repetimos e hicimos aprender a nuestros estudiantes de
psicología.
Lo
que encontraron echó una sombra aún más oscura sobre el éticamente dudoso experimento
de Watson. Nadie sería capaz de mirar la película, o pensar sobre Little
Albert, de la misma manera como la relatan los libros. (Aunque no hoy en día en
Wikipedia).
Seamos
directos, para no alargar la historia, y resumamos lo que nos dice Bartlett.
Watson uso dos niños. Si, eran dos Albertico, y en el video de YouTube se ve
claro: dos niños muy diferentes. Uno que pudiéramos decir, era de apariencia
normal y, el otro, que era hidrocefálico y que padecía, además, de retardo mental. A este último es a quien primeramente
presentan los estímulos en el experimento. Watson supuestamente golpea un tubo
con un martillo que produciría, porque no se ve en el video, un ruido
escandaloso que disparará el ya referido reflejo
de sobresalto. Esto supuestamente hace que él bebe asocie la presencia de los
estímulos inofensivos al susto que supuestamente ha sufrido, lo que le generaría
como consecuencia una fobia, con lo cual quedaría completado el
condicionamiento a la fobia en Albertico.
Entonces
aparece en el video un Albertico (un niño diferente al primero) asustado,
temeroso, que trata de escapar a los estímulos ya antes presentados y a los cuales él (el primer niño) no temía.
Cuenta
la Historia de la Psicología como creado el terror, Watson aplica, podemos
decir, mágicamente, el remedio por primera vez de lo que se conoce como contra
condicionamiento, técnica desarrollada años después del experimento, aunque ya
conocida de Pavlov y base del fenómeno de la extinción en sus estudios. En
casos de temores del tipo que acabamos de mencionar, al niño se le abraza y
acaricia mientras es alimentado en presencia de los estímulos que disparan las
reacciones de miedo (esta parte no aparece en el video, ¿si no se filmó, sucedió?),
con lo cual las reacciones negativas irían desapareciendo paulatinamente, luego
de lo cual Albertico volvería a reaccionar ante dichos estímulos como lo
hiciera la primera vez, sin mostrar ningún temor.
Las
investigaciones citadas por Bartlett dan cuenta de que aparecieron los dos
Albertico. Si, dos, pero ya muertos. Uno
fue Douglas Merritte, el que padecía retardo mental e hidrocefalia, quien muriera
a los seis años de edad. Bartlett muestra la foto de la tumba del niño, localizada
por Beck y Fridlund, hallazgo reportado en 2012 como parte de su investigación
sobre el caso de Albertico. El propio Beck nos dice que su investigación le
tomo más años de los que el niño vivió, quien muriera en 1925. El otro fue William
Albert B., de quien Bartlett muestra una fotografía aportada por una sobrina
residente en Canadá, ya un señor adulto mayor, antes de fallecer a los ochenta y siete años de edad. De este último la sobrina
cuenta que cuando él la visitaba, lo que hacía con cierta frecuencia, antes de
entrar a la casa, ella debía encerrar en una habitación a unos perritos
chihuahua que tenía, debido a que el tío Albert temía a los perros sin importar su tamaño. Entonces,
¿Cuál fue la fobia que Watson eliminó a Albertico mediante el “contra
condicionamiento”?.
De
las investigaciones que se han hecho “en busca del niño perdido de la
psicología” se sabe que, la madre de Albertico, horrorizada por las torturas a
las que Watson habría sometido al niño, abandonó su empleo en el hospital donde
éste hacia sus pruebas con los dos niños, sin que jamás se supiera de ella y de
su Albertico.
Recordemos
que Watson se vio envuelto en un escándalo mayúsculo al divorciarse de su
esposa en esos momentos y casarse con Rosalie Rayner, la estudiante graduada que le asistió en el experimento, algo considerado
muy reprochable para la época. A consecuencia del escándalo fue expulsado de John Hopkins University y de todo lo que
tuviese que ver con la Psicología. Además le fueron retirados todos los títulos
y honores recibidos. Sus hijos fueron criados en las estrictas medidas por él
defendidas y resulto que todos intentaron suicidarse cuando adultos y uno lo
logró. Curiosamente en los años 50s, todas las sanciones impuestas a Watson a
raíz de dicho escándalo le fueron retiradas, y le restablecieron sus puestos,
membresías y honores perdidos, según señala Bartlett; aunque ya el propio
Watson no estaba interesado en la academia.
A
nosotros no nos queda otra cosa que preguntarnos ¿Qué razón tan poderosa
tuvieron en Estados Unidos de Norte América para perdonarle a Watson sus “ofensas”
a la moral victoriana y premiarlo con su rehabilitación? Parece que al fin y al
cabo lo que Watson hizo produjo algún beneficio: darle visos de legitimidad al
conductismo operante que ya a mitad de los años 50s era seriamente cuestionado
y, nos parece a nosotros, se necesitaba como contraparte de los descubrimientos
de Pavlov en el ámbito de la Guerra Fría de la época. Independientemente de que
eso fuera así, J.B. Watson fue una de las personalidades mas controversiales de
la psicología estadounidense del siglo XX.
Monday, February 11, 2019
DARWIN, SIEMPRE DARWIN
J.R. Albaine Pons, publicado en Acento.com.do, el 11 de febrero del 2019.
Los 12 de febrero se celebra mundiálmente el día de
Charles Darwin, en honor a su cumpleaños.
Ya lo sabemos, fue el
sabio y naturalista inglés que propuso la teoría de la evolución, por medio de
la selección natural.
Su idea, que desarrolló
durante 26 años antes de ser publicada en 1859, y que vendió la tirada de 1,500
ejemplares en un solo día, ha devenido en el real inicio de las Ciencias
Biológicas, al ofrecer una base teórica para la comprensión de todo lo vivo en
nuestro planeta. Todo lo que hoy vive tiene ancestros, y muchos de estos
ancestros son comunes, como tenemos los humanos y los chimpancés, todos los
primates, todos los mamíferos, todos los animales y también las plantas, los
hongos y las bacterias.
El impacto de los
trabajos de Darwin no solo dieron una base teórica a la biología, sino que sus
ideas de que los humanos somos un animal mas en el planeta, impactó la sociedad
de su época y hasta nuestros dias produce controversias. Y yo he pensado que
somos un simple mono doméstico, (claro, también sabemos que hay humanos mas
animales que otros).
La idea del psicólogo
evolucionista Steven Pinker, en su ultimo libro En Defensa de la Ilustración
(2018), ya en castellano, sobre la vida me parece importante e impresionante a
la vez:
La vida tiene tres
factores fundamentales – la segunda ley de la termodinámica, que dice que todo
sistema cerrado aumenta su entropía, que
equivale a decir que tiende al caos, la evolución por selección natural y la
información, que nos permite a los seres vivos evitar en lo possible el aumento
del caos o la entropía por un cierto tiempo. La vida pues, lo vivo, sale de lo
físico, pasa por lo químico, evoluciona en lo biológico y se mantiene por
procesos de información, que a veces confundimos con “cosas”, cuando no son mas
que procesos, o sea los reificamos, como la digestion, la memoria y la
consciencia, por decir tres ejemplos.
Aunque en vida de Darwin
toda la ciencia y gran parte de la sociedad letrada aceptó la evolución, la
causa principal de la misma, la selección natural, no fue aceptada por todos.
Hubo que esperar a los años 30’s del pasado siglo XX por el desarrollo de la
genética de poblaciónes para su aceptación casi universal en el mundo de la
ciencia.
Y digo casi porque aún
hoy en el 2019 salen libros a la luz con teorías, como una reciente de cambios
moleculares y termodinámica, que intentan demostrar lo errónea de la evolución
darwiniana. Estos intentos, en lo que llamamos mundo occidental desarrollado,
se dan con frecuencia y terminan en el olvido. Y señalo esto porque, por
ejemplo, en el mundo musulmán la evolución es blasfemia y por lo tanto
prohibida y es muy raro que se piense, se investigue y se escriba sobre ideas prohibidas.
El Imperio Británico
reconoció a Darwin. Fue una de las cinco personas no miembros de la realeza,
que tuvieron un funeral de estado en todo el siglo XIX. El único científico en
ese siglo. Los otros cuatro fueron el Almirante Lord Nelson, que murió en la
batalla de Trafalgar y los otros tres fueron Primer Ministro o jefes de
gobierno del Imperio. Darwin fue enterrado junto a Newton, así fue el único
científico en los cien años que la ciencia británica iluminó al mundo con sus
descubrimientos, que recibió esa distinción.
“Nada tiene sentido en
biología, si no es a la luz de la evolución”. Como expresara el gran
evolucionista del siglo XX Theodosius Dobzhansky, ucraniano, graduado en la
Universidad de Kiev, experto en genética de poblaciónes, que fue de los pocos
que pudieron escapar de Joseph Stalin y su Lisenko, antidarwinistas por
decreto, “uno de los fundadores de la segunda oleada de la síntesis evolutiva
moderna” como lo consideró el también evolucionista y gran divulgador de la
evolución , ido a destiempo, Stephen Jay Gould en su magnum opus “The Structure
of Evolutionary Theory” ( 2002), y no solo de la biología, como lo muestran los
textos de Dobzhansky que amplían y aplican a otros campos del saber la teoría
evolucionista, como sus textos “ La Base Biológica de la Libertad Humana” (
1954) y “Human Culture and Evolution” (1983).
Y como tantas veces se ha
escrito, solo han muerto los que nunca son recordados. Feliz cumpleaños,
Charles Darwin, todo el mundo lo celebra jubiloso, aunque algunos aún lo tienen
que hacer en silencio.
Monday, October 1, 2018
IDEAS, LECTURAS Y RECUERDOS
Publicado en Acento.com.do, 1ro de octubre del 2018
A veces uno tiene
ideas que quisiera escribir, no encuentra como darles una forma apropiada y las
deja en el traspatio de la mente para otra ocasión.
Y por lo general,
cuando uno es un lector apasionado y lee literatura y textos de su área de
experticia se encuentra con escritos que le activan aquellas antiguas ideas ya
guardadas en la memoria.
Ocasionalmente hay
regalos en la vida: aparece un autor que no solo le recuerda a uno viejas
ideas, sino que las presenta de una forma que causa asombro, y por qué no, inmensa
alegría. Y hasta deseos de dejar el libro a un lado y ponerse de pie y
aplaudirlo por un minuto, aunque uno se encuentre en su soledad de lector.
Algo así disfruté, y
varias veces, cuando leí a Sapiens, el texto de Yubal Noah Harari, una Historia
de la Humanidad, escrita por este joven historiador egresado de Oxford, y
profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, para sus estudiantes de la
universidad. Se publicó en hebreo en el 2010, en inglés en el 2014 y de ahí a
múltiples lenguas, incluida la nuestra no hace mucho.
Hasta me puso a
pensar en mis antiguos profesores de la UASD, Fidel Jeldes Aravena, chileno,
zoólogo genial, experimentado y profundo; nuestro Rogelio Lamarche Soto,
erudito de conocimientos inacabables y Carlos López Domínguez, español, un gran
fisiólogo de aquella época, que estaría feliz de vivir, conocer y practicar la
fisiología tan instrumental de hoy en día, de ellos soy su alumno agradecido.
Un júbilo y sorpresa
de éste tipo he encontrado en estos días en el último libro del psicólogo de
Harvard Steven Pinker, Ilustración Ahora (Enlightenment Now – The Case for
Reason, Science,Humanism and Progress. Viking, Penguin Random House, 2018).
Claro, Pinker no
necesita presentación. Es uno de los dos mejores psicólogos del mundo en la
actualidad. En la página 9 del primer capítulo que llama ¡Atrévete a
Comprender! cita a un historiador, David Wootton, de su libro La Invención de
la Ciencia (Harper Collins, 2015), una joya que me hizo aplaudir de pie durante
un minuto. Es la comprensión del mundo de un inglés educado en los albores de
la Revolución Científica en el 1600:
“El cree que las
brujas pueden llamar a las tormentas y hundir un barco en el mar…
El cree en los
hombres-lobo, aunque ocurre que en Inglaterra no hay ninguno- sabe que se pueden
encontrar en Bélgica…El cree que Circe en realidad transformó la tripulación de
Odiseo en cerdos. El cree que los ratones aparecen por generación espontánea en
las pilas de paja.
Cree en los magos
contemporáneos…El ha visto un cuerno de unicornio, aunque no al unicornio.
El cree que un cuerpo
asesinado sangrará en presencia de su asesino. El cree que hay ungüentos que,
si son untados sobre una daga que haya causado una herida, ésta sanará. El cree
que la forma, el color y la textura de una planta puede dar idea de cómo
funcionará como medicamento porque Dios diseño la naturaleza para ser
interpretada por la humanidad. El cree que cualquier metal se puede transformar
en oro, aunque duda de que alguien sepa como hacerlo. El cree que la naturaleza
aborrece el vacío. El cree que el arcoíris es un signo de Dios y que los
cometas son proféticos de lo maligno. El cree que los sueños predicen el
futuro, si sabemos cómo interpretarlos. El cree, por supuesto, que la Tierra no
se mueve y que el sol y las estrellas circulan a su alrededor una vez cada 24
horas.”
Pinker continua, “un
siglo y un tercio después, un descendiente educado de ese señor inglés no
creería en ninguna de esas cosas”.
Recordemos el año:
1600, un siglo después de los europeos “descubrirnos”. ¿Qué tendrían en la
mente esos indios que vivían en nuestra isla y que fueron exterminados?, ¿qué
tendrían los muchos españoles analfabetos que llegaron con la conquista y los
pocos educados que los dirigían en su cabeza?
Pensé en hoy, y como
el abuso y desconocimiento de lo ecológico y de los avances de la medicina
moderna (y un sistema de salud y educación catastrófico implementado por varios
de los que nos gobiernan y han gobernado) todavía permite que haya múltiples
“medicinas naturales”, “curas naturalistas” y anuncios al respecto en nuestros
medios de comunicación de masas, algo en lo que cree el 70% de nuestra
población, según leí hace poco y no digamos de las visitas secretas a brujas y
comunicadores del futuro e intérpretes de sueños, que nos ayudarán en las
múltiples loterías que nos gastamos y a ver si nuestras aspiraciones políticas
se cumplirán, detalles que abundan en nuestras costumbres.
Recordé a mi abuelita
cuando nos decía que comiéramos las remolachas hervidas que nos servía, “que
eso daba sangre”, cuando abríamos muchos los ojos al ver el jugo rojo que salía
de las rodajas mezclarse con la blancura del arroz de mediodía. (traducciones
de j.r.a.p.).
Monday, September 3, 2018
POSGRADO EN LA EX-URSS. UNA EXPERIENCIA PERSONAL
Publicado en Acento.com.do, septiembre 3 del 2018
La universidad soviética estaba estructurada en facultades, y éstas solo
son de ciencias y humanidades, no de tecnologías. Recuerdo en mi universidad,
la Estatal de Kiev, las facultades de biología, física, geología,
mecánico-matemática, química, literatura, idiomas, derecho.
En la ciudad también estaban los Institutos
Docentes para estudiar carreras tecnológicas y profesionalizantes:
Instituto Politécnico, Instituto de Medicina, Instituto de Aviación, Instituto
Pedagógico y otros. No hay que confundir los Institutos Docentes con los
también llamados Institutos de
Investigación, estos últimos, centros de investigaciones avanzadas, estaban
adscritos a ministerios (salud, educación, etc.) o a la Academia de Ciencias,
museos, etc. Recuerdo el Instituto de Zoología, adscrito al Museo de Historia
Natural, el Instituto de Fisiología, el Instituto de Matemáticas, adscritos a
la Academia Ucraniana de Ciencias, etc.
Las universidades también presentan sus institutos de investigación,
ligados a una cátedra y dependientes de las facultades. En mi facultad
(Biología) y en mi cátedra (Fisiología Animal y Humana) teníamos el Instituto
de Fisiología de la Universidad de Kiev. El director de la cátedra y del
instituto eran la misma persona, aunque esto era la excepción y no la regla. El
desarrollo de un Instituto de Investigaciones en las universidades dependía mas
bien de factores personales; esto es, si en la cátedra hay un distinguido
investigador muy sobresaliente (en nuestro caso el director de la cátedra era
un miembro de la Academia de Ciencias, un Académico, como le llamábamos) ésta
persona puede llegar a desarrollar su propio Instituto de Investigación. La
estructura científico-administrativa de un instituto estaban separadas de las
de la cátedra, y en nuestro caso nadie, salvo nuestro director, era miembro de
ambas.
EL POSGRADO.-
Los soviéticos tenían dos niveles de posgrado académicos. La Aspirantura y Doctorado en Ciencias. Recuérdese, al terminar la universidad, un
graduado de dicho país era un especialista. Terminan sus estudios (en Biología)
fisiólogo, zoólogo, botánico, biofísico y no solo biólogo general. Estos
estudios transcurren en cinco años y había que escribir una tesis o tesina y
defenderla. Los soviéticos equiparaban este nivel a una maestría en los Estados
Unidos (en algún lado leí que esto lo hizo la UNESCO); por esto los dominicanos
que venían egresados de la Unión Soviética (y de Cuba, y otros países
socialistas, que hicieron una copia) y que habían estudiado en una universidad
o instituto docente, llegaban con una especialidad reconocida como posgrado de
maestría al país. (también existían los llamados estudios técnicos, que
ofrecían un grado de ingeniero).
En la Unión Soviética el posgrado era reconocido no como título, sino como grado científico.
El primer grado científico en obtenerse es el de Candidato en Ciencias, y su estudio una aspirantura, que en español
es traducido como Doctor y en los Estados Unidos como Ph. D. o Phylosophy
Doctor, siguiendo una antigua tradición británica. Luego de terminada la
especialidad lleva de unos tres a cinco años en obtenerse.
El Candidato en Ciencias debe reunir varios requisitos. Son obligatorios:
Pasar un examen en Filosofía (por lo general luego de un curso de un año
completo), otro en Idioma Extranjero y un último de la especialidad. Estos
exámenes son orales, frente a una comisión de la cátedra y se pueden tomar dos
veces como máximo y la preparación para los mismos se realiza atendiendo
cursos, seminarios, tutorías y por la libre, de manera independiente. (nunca
supe bien como se elegía la vía, ya que utilicé las tres primeras por
recomendación de mi tutor).
Para entrar al programa hay que tener aprobada una tesis o tesina del nivel
de nuestra licenciatura o equivalente, ya que recuerdo a dos estudiantes, uno
de la Universidad del Cairo y otro canadiense (que se especializó en literatura
eslava antigua) que tuvieron que recibir un año de clases y preparar y defender
sus tesinas allá, antes de entrar en la Aspirantura. El Aspirante debe entonces
trabajar en una tesis o disertación que algo nuevo aporte a su campo; esta debe
de tener un nivel de estadística y de revisión de literatura muy superior a las
tesinas de grado (hay límite de páginas y de literatura citada) y debe además
haber publicado en revistas profesionales un mínimo de dos artículos
científicos sobre el tema de su disertación antes de poder acceder a su defensa
formal. No se aceptan artículos aprobados para publicación, sino que deben ya
haber salido al mundo científico y estos son una de las mayores angustias de
todo aspirante, pues la revista científica puede aprobar el artículo y
comunicar que saldrá publicado en un año o año y medio después y hasta que no
salga no hay derecho a la defensa. Además, el aspirante debe participar por lo
menos un semestre ligado a la docencia. (En realidad no se si esto era algo de
la universidad ucraniana o general, pues conocí aspirantes extranjeros que
estaban en Rusia y que no tenían este último pre-requisito).
La disertación es en primera instancia presentada y defendida ante la
cátedra y si es aprobada por esta se aplica ante un jurado oficial, llamado
Junta Científica, que es estatal, para su presentación y defensa formal.
No todas las ciudades tienen Juntas o Jurados Científicos en todas las
especialidades. Por supuesto, Kiev, entonces la tercera ciudad de la URSS, si
los tenía. Presencié varias defensas de disertaciones de aspirantes de varias
ciudades y otras universidades que venían a la nuestra a realizar sus defensas
formales.
El grado científico de Doctor en Ciencias se realiza por lo general en un
término de 5 a 10 años después de obtener el Ph.D. Se obtiene presentando una
disertación con un mínimo de 10 trabajos científicos publicados por el autor
sobre el tema, y se supone que debe “abrir una nueva vía de investigación en la
ciencia”. Muy pocos lo logran. En 4 años y 8 meses que estuve en la Universidad
de Kiev, solo asistí a una defensa de Doctor en Ciencias, en ciencias biológicas.
Sin este grado científico no se puede ser director de una cátedra
universitaria. De esta manera el titular de la cátedra impone su estilo y por
lo general crea una escuela en su área de investigación. (imponer no es quizás
la palabra indicada, pues pudiera entenderse obligatoriedad. En realidad, es
tanta la diferencia entre un Doctor en Ciencias y el resto de los profesores
que estos últimos tienden a aprovechar su experiencia, técnicas y conocimientos
en el área de que se trate).
En nuestra cátedra había diez profesores, todos Ph.D. y solo el director
era Doctor en Ciencias, aunque dos mas trabajaban en sus disertaciones para
llegar a ese grado. Al llegar a la universidad éramos 4 aspirantes en la
cátedra, en el momento de irme dejé a seis.
La cátedra se reunía quincenalmente, los viernes por la mañana. Las
sesiones eran obligatorias para los aspirantes. Se discutían primero aspectos
burocráticos y administrativos y luego los problemas científicos. Siempre
alguien exponía el trabajo de investigación que estaba realizando y sus
resultados parciales y sus problemas, incluyendo a los aspirantes y raras veces
alguna tesina en desarrollo de algún estudiante.
Todos los profesores de mi cátedra estaban realizando investigaciones. Tres
de ellos tenían aspirantes bajo su responsabilidad (siempre aparecen como
coautores de los artículos científicos de los aspirantes). Recuerdo que otros
tres profesores realizaban una investigación sobre hormonas hipotalámicas en
conjunto, asistidos por estudiantes que trabajaban en sus tesinas. En verdad no
se si esto ocurría en todas las cátedras de la universidad y si era obligatorio
para los docentes el realizar investigaciones. Por supuesto, la producción
científica de los docentes es mucho menor que la de los investigadores de los
institutos de investigación.
Cada docente tenía a su cargo una o dos asignaturas (cursos) por semestre
en las cuales ofrecía tanto la teoría como las prácticas, estas últimas
asistido por instructores o aspirantes.
El sistema de prácticas en las que laboré me pareció muy interesante. Hay
que realizar y presentar 15 prácticas o ejercicios en el semestre. Los
estudiantes llegan y reciben un folleto con la descripción de los ejercicios y
en grupos de no mas de dos, los estudiantes inician el trabajo por cualquiera
de los ejercicios, solos, siguiendo un instructivo escrito, pero con la
posibilidad de solicitar ayuda cuando lo considerasen necesario. Al terminar el
ejercicio presentaban un informe escrito y tenían que defenderlo oralmente.
Este método hace que se necesite solo un equipo por ejercicio (recordemos que,
en nuestro país, nuestras prácticas requieren de 20 o más instrumentos iguales
por ejercicio, lo que resulta en una inversión veinte veces mayor) y además los
estudiantes aprenden a seguir instrucciones escritas, algo que tendrá que hacer
en toda su vida profesional.
Los problemas de investigación de los docentes y los aspirantes eran
libremente escogidos por estos, dentro de la tradición de la cátedra (muy
influida por los temas del director) y de lo posible. Pero siempre había
oportunidades.
Recuerdo muy viva y orgullosamente
que otro aspirante y yo, con ayuda de aspirantes de ingeniería electrónica
amigos del instituto politécnico, logramos arreglar tres canales de un
electroencefalógrafo que estaba abandonado y obtener un registro muy particular
de la amígdala límbica en ratas sometidas a estrés. Cuando se lo presentamos a
la cátedra, en una de las reuniones quincenales, el director solo preguntó…-Y
cómo Uds. hicieron eso?.. Y respondí, con mas miedo que vergüenza, que habíamos
arreglado tres canales del electroencefalógrafo que nadie usaba. Al siguiente
semestre nos llegó un electroencefalógrafo japonés marca Tetronix de 16
canales, y en la reunión quincenal donde se presentó el aparato el director
dijo: “el que lo quiera usar le pide permiso a José y a Kolia, ellos son los
responsables”. Por supuesto, me pase como dos semanas sintiéndome mas gente que
todas las gentes.
Los niveles académicos eran instructor, junior y sénior; docente, junior y
sénior y finalmente Profesor. Para ser Profesor (un título académico) tenía que
ser Doctor en Ciencias (un grado científico). El Ph.D. se necesita para
iniciarse como instructor.
En la biblioteca de la universidad había un texto de cada asignatura por
estudiante y se prestaban durante el semestre. O sea, cada estudiante tenía en
sus manos un texto sobre la asignatura. El profesor ofrecía la teoría una o dos
veces por semana de una duración de tres horas. Así el docente leía el texto de la clase asignada al
día, reseñando lo más importante en éste y agregando lo nuevo que se ha
publicado sobre el tópico en la literatura científica. Este material el docente
lo llevaba escrito y una copia del mismo era entregado luego de la clase a la
secretaria de la cátedra, y era usado en la evaluación que recibía el profesor
cada dos años, así como también podía valerle al docente para conseguir un
semestre sin docencia dedicado a terminar y preparar otro texto mas
contemporáneo. (tengo que llamar la atención de que esto ocurría en mi
asignatura de especialización, la fisiología psicológica, una importante rama
de las llamadas hoy neurociencias, que al ser tan especializada siempre tenía
material nuevo que enseñar, nunca supe como evaluaban a profesores que
instruían en materias básicas como podían ser la zoología general o el cálculo I
).
La defensa formal de la disertación de la candidatura llevaba como cuatro
horas. El jurado estaba constituido por 17 especialistas en Ciencias Biológicas
y solo tres de mi universidad. Previamente el jurado selecciona a dos
especialistas en el área específica de la disertación, en mi caso un
neurofisiólogo y un fisiólogo celular y la critican en la defensa, haciendo
preguntas al sustentante. El asesor tiene también un turno donde hace defensa
del disertante y de su trabajo. Esto ocurre luego del disertante presentar su
trabajo, para lo cual dispone de 20 minutos, para luego escuchar las preguntas
de los dos oponentes y contestarlas. Luego se pasa a preguntas que puedan
surgir de otros miembros del jurado y después del público presente, ya que la
presentación es pública y se anuncia en un cartel durante tres días antes en la
entrada del edificio de la facultad y también en las páginas dedicadas a
ciencias de uno de los periódicos de la ciudad.
Luego del turno del asesor se abren preguntas llegadas por correo o
telégrafo procedentes de otros centros, por la siguiente modalidad: un mes
antes de la defensa y cuando la fecha y los oponentes están ya confirmados, el
aspirante debe de entregar un resumen de su tesis de no más de 20 cuartillas,
que se imprimen en off-set ( en aquel entonces) formando un pequeño
cuadernillo, que se enviaba a los principales centros docentes y de
investigación de la URSS, especialmente a aquellos que tenían investigaciones
en la misma área o tema, y a veces a algunos centros de otros países
socialistas. Se envían unos cien cuadernillos. Estos centros, o investigadores
en ellos, envían preguntas o comentarios que son abiertos por el secretario del
consejo científico en ese momento y leídos y a los cuales el disertante debe
dar respuestas satisfactorias al parecer del jurado. El número de preguntas
enviadas da una idea de la importancia del trabajo y se toma como un indicador
para su evaluación. 10 o mas de estas preguntas se consideraba como una muestra
de un trabajo de excelencia, y entre cinco y diez un indicador de un trabajo
bastante aceptable.
Para aprobarse la disertación debía tener el voto positivo de las 2/3
partes de los miembros del jurado, que ejercían su voto en secreto colocando en
una urna un bolo blanco o negro. Durante la votación todo el mundo menos el
jurado abandonaba el salón donde se realizaba la presentación. (Todos decíamos
que era el único voto secreto que se realizaba en los países de la dictadura
del proletariado).
Pasada una media hora el secretario abría de nuevo las puertas y el público
entraba de nuevo, así como el sustentante. Si la tesis es aprobada el
secretario comienza y dice los votos a favor y en contra que recibió la
disertación y la presentación, terminando por decir felicitaciones Sr. Doctor,
pues durante toda la presentación le llamaba siempre Sr. Aspirante. Y al así
llamarle al sustentante, el público se pone de pies y llegan los aplausos, las
felicitaciones y las flores de regalo.
Todo ha sido grabado y una estenógrafa tomaba notas todo el tiempo y las
transcripciones oficiales y copias de la disertación eran enviadas a la
Comisión Oficial de Defensas Científicas, en Moscú, organismo del Ministerio de
Educación Superior de ese país, donde debe recibir el visto bueno oficial. No sé
cómo son los mecanismos de este proceso, que para extranjeros dura como tres
meses, pero para los ciudadanos soviéticos podía durar un año, y durante mis
estudios, por dos ocasiones la VAC (nombre de la comisión oficial) devolvió dos
disertaciones de extranjeros, una en matemática y otra en física teórica, por
considerar que no reunían las condiciones científicas mínimas y las
investigaciones y sanciones fueron comentarios entre aspirantes y profesores
durante un tiempo.
El diploma es así entregado por el Ministerio de Educación Superior de la
URSS y no por la universidad donde se realizó, aunque en el viene consignado el
nombre de dicha universidad.
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